El riesgo no ha desaparecido, pero el mercado sigue teniendo soporte
- El riesgo geopolítico y la política económica seguirán generando volatilidad puntual en los mercados.
- La renta fija, especialmente el high yield, mantiene atractivo por el carry y la solidez del crédito.
- La renta variable sigue respaldada por la IA, aunque la incertidumbre política puede frenar sectores concretos.
El entorno de mercado sigue marcado por un elevado nivel de incertidumbre geopolítica y política, un factor que, según Chris Iggo, director de inversiones de AXA IM Core en BNP Paribas Asset Management, continuará siendo una fuente recurrente de preocupación para los inversores. Las dinámicas cambiantes en materia de seguridad global y los acontecimientos políticos generan episodios de volatilidad que pueden resultar llamativos en el corto plazo, aunque no siempre se traducen en consecuencias económicas inmediatas y tangibles.
En este contexto, las rentabilidades de los activos financieros siguen contando con cierto respaldo estructural, si bien es razonable esperar que se moderen frente a los niveles excepcionales observados el año pasado. La atención del inversor, explica Iggo, se está desplazando hacia grandes temas estratégicos como la seguridad, la autonomía económica y la resiliencia de las cadenas de suministro, cuestiones que han pasado a ocupar un lugar central en la toma de decisiones de inversión.
Renta fija: el carry sigue mandando
Dentro de este escenario, el experto considera que un enfoque centrado en el carry en renta fija continúa siendo la estrategia más atractiva. La ausencia de señales claras de deterioro estructural en la calidad crediticia refuerza esta visión y convierte a los bonos high yield en una de las apuestas más directas para quienes buscan beneficiarse de unas condiciones todavía saludables del crédito corporativo.
Iggo recuerda que, a finales de 2025, ya anticipaban que la volatilidad de los tipos de interés debería mantenerse contenida, a medida que el ciclo de relajación monetaria se aproxima a su final de forma sincronizada en las principales economías. Sin embargo, este entorno de menor volatilidad en tipos podría venir acompañado de un mayor empinamiento de las curvas de rendimiento, un movimiento que podría acelerarse puntualmente si resurgen las preocupaciones fiscales o los temores inflacionistas.
El mensaje es claro: el crédito sigue ofreciendo valor, pero el comportamiento de las curvas puede introducir matices importantes en la gestión de duración y en la selección de activos.
Renta variable: IA, beneficios y ruido político
En el caso de la renta variable, el soporte principal continúa siendo el impulso estructural ligado a la inteligencia artificial. A ello se suma un escenario de crecimiento económico todavía positivo, que permite sostener unas expectativas de beneficios razonablemente sólidas para las compañías.
La temporada de resultados del cuarto trimestre en Estados Unidos ha arrancado con buen tono, especialmente en el sector financiero. Los grandes bancos han superado previsiones, apoyados en unos ingresos muy elevados por trading de renta variable, que se han convertido en un motor clave del beneficio. No obstante, este buen arranque también ha dejado patente hasta qué punto la política puede interferir en el comportamiento del mercado.
En este sentido, los recientes comentarios del presidente Donald Trump sobre la conveniencia de limitar los tipos de interés aplicados a las tarjetas de crédito han pesado sobre las acciones de la banca estadounidense. Para Iggo, este episodio ilustra perfectamente por qué la incertidumbre en materia de política económica seguirá siendo un factor relevante para los inversores, incluso en un entorno de beneficios empresariales sólidos.
El equilibrio entre fundamentales favorables y ruido político será clave en los próximos meses, obligando a una gestión más selectiva y menos complaciente del riesgo.