“El optimismo en IA contraataca”

Yves Bonzon, CIO de Julius Baer

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 08 may, 2026 11:22
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Puntos clave
  • La temporada de resultados en EE.UU. refuerza el optimismo en torno a la inteligencia artificial.
  • Las grandes tecnológicas elevan sus planes de inversión, pero también aumenta la presión para rentabilizarlos.
  • La geopolítica sigue siendo un riesgo, por lo que la diversificación continúa siendo clave.

Después de más de dos meses de guerra en Irán, los inversores han encontrado un argumento poderoso para volver a mirar más allá del ruido geopolítico: los resultados empresariales. La temporada del primer trimestre de 2026 en Estados Unidos está dejando una lectura claramente favorable y, por ahora, ofrece motivos suficientes para sostener el optimismo en los mercados.

El crecimiento de los beneficios del S&P 500 alcanza el 25% interanual, impulsado en parte por ganancias no operativas de algunas de las grandes tecnológicas. Incluso ajustando el efecto de Alphabet, Meta Platforms y Amazon, el crecimiento subyacente se mantiene cerca del 17%, la cifra más sólida desde 2021.

La inteligencia artificial vuelve a tomar el mando

El gran motor de fondo sigue siendo la inteligencia artificial. Más allá de los beneficios, una de las variables más relevantes de esta temporada de resultados es la previsión de inversión de capital de las grandes tecnológicas estadounidenses.

Las cifras vuelven a superar las expectativas. Las previsiones de inversión para las cinco grandes compañías tecnológicas de Estados Unidos se sitúan ya en torno a 805.000 millones de dólares para 2026 y podrían alcanzar 1,1 billones de dólares en 2027.

Este volumen de gasto tiene una doble lectura. Por un lado, el ciclo de inversión en IA actúa como un potente apoyo para la economía estadounidense, reduciendo el riesgo de una recesión global. Por otro, obliga a las grandes tecnológicas a transformar sus modelos de negocio hacia estructuras mucho más intensivas en capital.

La IA vuelve a ser el gran argumento del mercado: impulsa beneficios, sostiene el gasto corporativo y mantiene el liderazgo bursátil de las grandes tecnológicas estadounidenses.

Más inversión, más exigencia

El reto es evidente. La inversión en inteligencia artificial representa ya cerca del 75% del flujo de caja operativo del grupo de grandes tecnológicas y se espera que pueda elevarse hasta el 92% a finales de año.

Eso significa que el mercado será cada vez más exigente. Las compañías no solo tendrán que invertir; tendrán que demostrar que ese gasto se traduce en ingresos, márgenes y beneficios sostenibles.

La parte positiva es que los últimos resultados empiezan a ofrecer señales en esa dirección. El crecimiento de los ingresos de las hiperescaladoras se ha acelerado de nuevo hasta superar el 20% interanual, lo que refuerza la idea de que la demanda ligada a la IA sigue creciendo con fuerza.

Un mercado apoyado por fundamentales, pero más estrecho

El reciente repunte de la renta variable estadounidense encuentra respaldo en unos fundamentales sólidos. La mejora de beneficios, las revisiones al alza para 2026 y 2027 y la fortaleza del gasto en IA sostienen la tesis alcista del mercado.

Sin embargo, hay un elemento que invita a la prudencia: la amplitud del mercado sigue deteriorándose. Esto implica que el avance depende cada vez más de un grupo reducido de compañías, especialmente las grandes hiperescaladoras.

En este contexto, es razonable esperar que el liderazgo de estas compañías pueda prolongarse durante los próximos meses, aunque también aumenta el riesgo de concentración en las carteras.

El mercado estadounidense sigue teniendo soporte fundamental, pero el liderazgo concentrado en las grandes tecnológicas exige una gestión más cuidadosa del riesgo.

Diversificación frente al riesgo geopolítico

A pesar del renovado optimismo en torno a la inteligencia artificial, la incertidumbre derivada de la guerra con Irán continúa presente. En un entorno geopolítico tenso, muchos de los riesgos relevantes proceden de fuera del propio sistema financiero, lo que dificulta anticipar los giros del mercado.

Por eso, depender de una sola temática de inversión resulta arriesgado, incluso cuando esa temática cuenta con fundamentos sólidos. La exposición a la IA puede seguir siendo atractiva, pero dentro de una cartera equilibrada y diversificada.

La estrategia más razonable pasa por mantener una asignación diversificada de activos y una exposición neutral a la renta variable estadounidense. De esta manera, se participa en el repunte actual del mercado, sin quedar excesivamente expuestos si el escenario geopolítico vuelve a deteriorarse.

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