Goldman recorta sus previsiones de crudo y ve el Brent en 80 dólares a final de año
- Goldman Sachs rebaja sus previsiones para el petróleo tras el acuerdo sobre Ormuz.
- El banco espera ahora un Brent en 80 dólares en el cuarto trimestre de 2026.
- El escenario sigue condicionado por el riesgo geopolítico y la recuperación real del suministro del Golfo.
Goldman Sachs ha revisado a la baja sus previsiones para el precio del petróleo después del acuerdo provisional alcanzado entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. Según CNBC, el pacto adelanta las expectativas de recuperación del comercio de crudo del Golfo Pérsico y reduce parte de la prima de riesgo que venía presionando al mercado energético.
El banco estadounidense espera ahora que el Brent promedie los 80 dólares por barril en el cuarto trimestre de 2026, frente a una estimación anterior de 90 dólares. Para 2027, la previsión baja de 80 a 75 dólares. En el caso del WTI estadounidense, Goldman sitúa ahora su previsión en 75 dólares para el cuarto trimestre de 2026 y en 70 dólares para 2027.
Ormuz rebaja la tensión sobre el petróleo
El acuerdo firmado por Donald Trump y el principal negociador iraní contempla extender el alto el fuego durante 60 días y reabrir el estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más importantes del mundo. La noticia impulsó una fuerte caída del crudo, con el Brent retrocediendo cerca de un 5% el lunes y marcando su cierre más bajo desde comienzos de marzo.
Goldman ha adelantado en un mes su calendario estimado para la normalización de las exportaciones del Golfo Pérsico. Ahora prevé que los flujos comerciales puedan volver a niveles más normalizados hacia finales de julio, mientras que la producción petrolera se recuperaría plenamente en octubre.
El mercado descuenta que el acuerdo sobre Ormuz reduce el riesgo extremo de suministro, pero no elimina por completo la prima geopolítica. La reapertura efectiva de las rutas marítimas será tan importante como el anuncio político.
Más oferta y posible alivio de sanciones
Según Goldman Sachs, la normalización podría requerir un aumento de unos 12 millones de barriles diarios en los flujos a través de Ormuz respecto a los niveles actuales. Aun así, ese volumen apenas devolvería el tráfico al entorno del 70% de los niveles previos a la guerra.
El banco también contempla que países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos puedan elevar su producción por encima de los niveles anteriores al conflicto para reconstruir inventarios comerciales, especialmente en los países de la OCDE. Otra fuente de oferta adicional podría llegar si se produce algún tipo de alivio en las sanciones al petróleo iraní.
A pesar de prever un superávit global de oferta de 3,2 millones de barriles diarios en 2027, Goldman considera que el Brent podría mantenerse cerca de su valor razonable de largo plazo, situado en torno a los 75 dólares. La razón es que los inventarios no se recuperarían por completo tras las fuertes reducciones de la primera mitad del año y porque la acumulación de reservas estratégicas por parte de algunos gobiernos seguiría sosteniendo la demanda.
El riesgo geopolítico no desaparece
El tono del informe no es completamente benigno. Goldman advierte de que los detalles completos del acuerdo aún no se han publicado y que la ceremonia formal de firma está prevista para el viernes en Ginebra. Hasta entonces, el mercado seguirá expuesto a titulares y posibles cambios de interpretación.
Los riesgos siguen siendo relevantes. Las hostilidades podrían reanudarse, las tareas de limpieza de minas pueden retrasar la reapertura efectiva de las rutas marítimas, e Irán podría volver a amenazar con cerrar el estrecho si las negociaciones nucleares se bloquean.
Goldman mantiene un abanico de escenarios muy amplio. Si Ormuz siguiera alterado hasta 2027, el Brent podría superar los 130 dólares a finales de 2026. En cambio, si la normalización llega antes y la demanda se debilita, los precios podrían caer por debajo de 70 dólares en el cuarto trimestre de 2026 y por debajo de 60 dólares en 2027.
El mensaje central es claro: el acuerdo reduce el riesgo de un shock energético prolongado, pero no devuelve automáticamente al mercado a la normalidad. El petróleo entra ahora en una fase en la que la política, la logística marítima y la velocidad de recuperación del suministro serán decisivas para fijar el nuevo equilibrio de precios.