El recorte de la Fed animó las bolsas… hasta que Oracle hundi el sentimiento tecnológico
- La Fed impulsa al S&P 500 intradía, pero los resultados de Oracle dan la vuelta al sentimiento.
- Según Mathieu Racheter (Julius Baer), el fondo sigue siendo constructivo: el crecimiento de beneficios se amplía por regiones.
- La combinación de Fed más acomodaticia, diversificación internacional y estacionalidad de fin de año mantiene un sesgo positivo hacia 2026.
La estrategia de renta variable ha vivido un nuevo vaivén tras la decisión de la Reserva Federal y la publicación de resultados de Oracle. Tal y como destaca Mathieu Racheter, responsable de estrategia de renta variable en Julius Baer, la sesión pasó de un tono claramente positivo a un giro bajista en cuestión de horas, pero el trasfondo de mercado de cara a principios de 2026 sigue siendo, en su opinión, razonablemente constructivo.
Racheter subraya que el recorte de tipos de la Fed y la reacción posterior a los resultados de Oracle ilustran bien la mezcla actual de apoyo monetario, valoraciones exigentes y sensibilidad extrema a las noticias vinculadas a la inteligencia artificial.
La Fed impulsa al mercado… hasta que habla Oracle
En la primera parte de la sesión, los índices reaccionaron al alza después de que la Fed aprobara un recorte de 25 puntos básicos, situando el rango de tipos oficiales en 3,5%–3,75%. El S&P 500 llegó a avanzar alrededor de un 0,7% intradía, apoyado en el mensaje de Jerome Powell, que reconoció una cierta pérdida de impulso en el mercado laboral y nuevos progresos en la desinflación, lo que favoreció un ligero descenso de las rentabilidades de la deuda.
Sin embargo, recuerda Mathieu Racheter, el propio comunicado y la rueda de prensa dejaron clara la fuerte dispersión de opiniones dentro del comité. La Fed reiteró que los futuros recortes seguirán siendo dependientes de los datos, sin compromisos previos ni promesas de un ciclo amplio de bajadas.
El punto de inflexión llegó tras el cierre, cuando Oracle no logró superar las expectativas en su negocio de nube, una línea de actividad especialmente sensible por su vínculo directo con el gasto en infraestructuras de inteligencia artificial (IA).
La acción cayó más de un 10% en operaciones fuera de hora, arrastrando los futuros del S&P 500 cerca de un −0,8% y los del Nasdaq 100 por debajo de −1,5%, con las bolsas tecnológicas asiáticas replicando ese tono más débil. Para Racheter, la reacción demuestra hasta qué punto el sentimiento puede girar rápidamente cuando los beneficios ligados a la IA no están a la altura de lo que descuenta el mercado.
Un contexto de fondo aún constructivo
Más allá de la volatilidad puntual, Mathieu Racheter insiste en que el entorno de fondo sigue siendo positivo. El crecimiento de beneficios se está ampliando geográficamente: ya no se limita a las grandes tecnológicas estadounidenses, sino que empieza a extenderse a otras regiones y sectores. Históricamente, recuerda el estratega de Julius Baer, este tipo de ampliación del crecimiento, combinada con una Fed algo más acomodaticia, ha sustentado buenos retornos en renta variable incluso cuando el punto de partida en términos de valoración es elevado.
En este escenario, la recomendación de Racheter pasa por no concentrar el riesgo únicamente en EE. UU. y mega caps de crecimiento, sino por construir carteras con una diversificación internacional más marcada.
Diversificación internacional y apoyo de la estacionalidad
El estratega de Julius Baer señala que muchos mercados fuera de EE. UU. empiezan a mostrar un giro positivo en beneficios tras un 2025 más bien plano, y lo hacen con valoraciones más razonables. En su opinión, posicionarse en estas regiones ofrece una forma más equilibrada de capturar el potencial de 2026, limitando a la vez la dependencia de unos pocos nombres tecnológicos de gran capitalización.
A este argumento estructural se suma un factor táctico: la estacionalidad. Según recuerda Mathieu Racheter, las dos últimas semanas de diciembre han sido históricamente las más fuertes del año, con ganancias medias en torno al 1,4% y una tasa de acierto cercana al 75%. Esta pauta estacional refuerza la idea de que, pese a los sobresaltos ligados a la Fed o a la IA, el contexto hacia finales de año y comienzos de 2026 sigue siendo favorable para la renta variable global.