La reapertura de Ormuz enfría al crudo y Citi ve al Brent en 60-65 dólares
- El Brent y el WTI borran las subidas acumuladas durante la guerra entre EE.UU. e Irán.
- El mercado descuenta una mejora del suministro tras la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz.
- Citi espera que el Brent pueda caer hacia 60-65 dólares en los próximos 6-12 meses.
Los precios del petróleo han vuelto a ceder con fuerza después de que el mercado empezara a descontar una mejora progresiva del suministro global. Según CNBC, el Brent y el WTI han borrado ya buena parte de las ganancias acumuladas durante la guerra entre Estados Unidos e Irán, en un movimiento que refleja un cambio claro en la percepción del riesgo geopolítico.
El crudo estadounidense para entrega en agosto caía alrededor de un 1,3%, hasta la zona de los 69,4 dólares por barril, mientras que el Brent retrocedía cerca de un 1,7%, situándose por debajo de los 72,5 dólares. Estos niveles se aproximan a los precios previos al estallido del conflicto en Oriente Medio a finales de febrero.
El mercado descuenta la normalización de Ormuz
El principal factor detrás de la caída es la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del mundo. Según los datos citados por CNBC, más de 20 petroleros con unos 35 millones de barriles de crudo ya han atravesado el estrecho desde que Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo para reabrir esta vía marítima clave.
Estos buques, no iraníes, habían permanecido bloqueados durante más de tres meses en el Golfo Pérsico después de que Teherán cerrara de facto el paso al inicio del conflicto. La mayor parte de esas cargas tendría como destino Asia, donde se espera que lleguen a comienzos de agosto.
Citi ve margen para nuevas caídas
Según CNBC, Citi considera ahora que una desescalada relevante es su escenario central. El banco espera que el Brent pueda caer hacia la zona de 60-65 dólares por barril en los próximos seis a doce meses, a medida que se normalicen los flujos a través del Estrecho de Ormuz.
Además, la entidad apunta que cualquier rebote temporal del petróleo durante el verano debería ser aprovechado con cautela, al considerar que el mercado podría estar entrando en una fase de menor tensión en la curva de precios. La idea de fondo es que el shock de oferta empieza a diluirse.
El riesgo no ha desaparecido por completo
Pese a la mejora del tono, los riesgos siguen presentes. La Marina de la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que el paso seguro por el Estrecho de Ormuz solo estará permitido a través de las rutas designadas por Teherán, y avisó de que los buques que incumplan las instrucciones podrían enfrentarse a medidas de respuesta.
Esto significa que el mercado está reduciendo la prima de guerra, pero no eliminando por completo el riesgo geopolítico. La reapertura de Ormuz es positiva para el suministro, aunque sigue sujeta a la evolución de las negociaciones, la estabilidad regional y el cumplimiento efectivo de las nuevas reglas de tránsito.
Impacto en mercados y sectores
La caída del petróleo tiene una lectura favorable para la inflación, los bancos centrales y los sectores más sensibles a los costes energéticos. Si el Brent se mantiene por debajo de 75 dólares, se reduce la presión sobre combustibles, transporte, márgenes industriales y expectativas de inflación.
Los principales beneficiados serían aerolíneas, transporte, químicas, consumo discrecional e industrias intensivas en energía. En sentido contrario, el movimiento resta atractivo a corto plazo a las compañías petroleras más dependientes del precio del crudo, especialmente si el mercado empieza a asumir un rango de Brent más cercano a 60-65 dólares.