El oro cae a mínimos mensuales tras el golpe del empleo a las expectativas de la Fed
- El oro cae a mínimos mensuales tras el fuerte dato de empleo de EE.UU.
- El mercado ya descuenta una subida de tipos de la Fed antes de final de año.
- El IPC estadounidense del miércoles será el catalizador clave para el metal precioso.
El oro ha perdido fuerza con claridad tras el sólido informe de empleo de Estados Unidos. Según Giuseppe Dellamotta, el fuerte dato de nóminas no agrícolas ha devuelto al mercado una dosis de realidad: la Reserva Federal podría verse obligada a abandonar su sesgo más acomodaticio y adoptar una posición más restrictiva.
La reacción fue inmediata. El repunte de las expectativas de subida de tipos impulsó al alza los rendimientos reales y fortaleció al dólar, dos factores tradicionalmente negativos para el oro. El metal precioso cayó el viernes hasta nuevos mínimos mensuales, presionado por el cambio de percepción sobre la política monetaria estadounidense.
El empleo cambia el mensaje para la Fed
El dato de empleo fue más fuerte de lo previsto y, además, vino acompañado de revisiones al alza en los meses anteriores. La creación de puestos de trabajo se mantiene claramente por encima de la tasa de equilibrio estimada, mientras que la tasa de paro bajó hasta el 4,29%, frente al 4,33% previo.
Ese contexto complica el discurso de la Fed. Con un mercado laboral todavía resistente, el banco central tiene menos argumentos para mantener un tono expansivo, especialmente si la inflación vuelve a mostrar señales de persistencia.
Tras el informe de empleo, el mercado ya descuenta por completo una subida de tipos antes de final de año, con un endurecimiento acumulado cercano a los 30 puntos básicos.
El riesgo para el oro está en el mensaje de la Fed
La próxima reunión de la Reserva Federal será especialmente relevante. El mercado espera que el organismo abandone su sesgo expansivo, pero la clave estará en el gráfico de puntos y en la orientación futura.
Aunque una subida de tipos ya está descontada por el mercado, si la Fed valida esa expectativa y confirma que el sesgo se ha desplazado hacia un posible endurecimiento, el oro podría sufrir una nueva oleada de ventas.
El metal precioso es especialmente sensible a este tipo de escenario. Cuando suben los rendimientos reales, aumenta el coste de oportunidad de mantener oro, un activo que no paga cupón ni dividendo. Además, un dólar más fuerte encarece el metal para compradores internacionales.
El IPC de EE.UU., gran prueba de la semana
El principal catalizador de la semana será el informe de inflación estadounidense del miércoles, salvo que antes se produzca un avance inesperado en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
La pregunta para los mercados ya no es solo si la Fed mantendrá los tipos altos durante más tiempo, sino cuándo y cuántas subidas adicionales podría aplicar antes de final de año si la inflación vuelve a sorprender al alza.
Un IPC superior a lo esperado reforzaría la lectura restrictiva y probablemente presionaría de nuevo al oro. En cambio, una lectura más débil aliviaría parte del miedo a una Fed más agresiva y podría provocar un rebote de corto plazo en el metal.
La ecuación es directa: inflación fuerte implica más presión sobre tipos, rendimientos reales más altos y un entorno menos favorable para el oro.
Análisis técnico: el oro se acerca a una zona clave
Desde el punto de vista técnico, el oro se aproxima a su principal directriz alcista en gráfico diario. Si el precio alcanza esa zona, los compradores podrían intentar defenderla, colocando el riesgo por debajo de la línea de tendencia y buscando un rebote hacia la principal directriz bajista.
Para los vendedores, la señal relevante sería una ruptura clara de esa directriz alcista. Si el precio perfora ese soporte, aumentaría la presión bajista y el siguiente objetivo técnico se situaría en torno a los 3.885 dólares.
El nivel de 4.350 dólares gana importancia
En el gráfico de cuatro horas, el oro rompió a la baja el nivel clave de 4.350 dólares tras el dato de empleo y extendió la caída hasta nuevos mínimos.
Desde una perspectiva de gestión del riesgo, los vendedores tendrían una mejor relación riesgo-recompensa si el precio vuelve a probar esa zona, ahora convertida en resistencia. En cambio, los compradores necesitarían ver una recuperación clara por encima de los 4.350 dólares para aspirar a un rebote hacia la siguiente directriz bajista menor.
En el gráfico horario, la ruptura del soporte de 4.425 dólares aceleró la presión vendedora. A corto plazo, los niveles relevantes siguen siendo la resistencia de 4.350 dólares y la principal directriz alcista.
El oro necesita recuperar niveles técnicos clave para aliviar la presión. Mientras siga por debajo de 4.350 dólares, el sesgo de corto plazo continuará siendo vulnerable.
Catalizadores de la semana
La agenda de los próximos días será importante para el oro. Hoy se publicará la encuesta de expectativas de inflación de los consumidores de la Fed de Nueva York. El miércoles llegará el IPC de Estados Unidos, la referencia más relevante de la semana.
El jueves se conocerán las solicitudes semanales de subsidio por desempleo y el índice de precios de producción estadounidense. El viernes cerrará la semana la encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan.
En conjunto, el oro entra en una fase delicada. El soporte geopolítico sigue presente, pero ahora pesa más el riesgo de una Fed menos complaciente. Si los datos de inflación refuerzan ese escenario, el metal precioso podría seguir bajo presión.