El mercado empieza a descontar un nuevo shock energético global

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Capitalbolsa | 09 mar, 2026 10:14
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Puntos clave
  • El petróleo supera los 100 dólares por barril tras diez días de guerra entre EEUU e Irán.
  • El shock energético dispara las expectativas de inflación y presiona a bolsas y bonos.
  • Los mercados empiezan a descontar un escenario más cercano a la estanflación.

La escalada bélica en Oriente Medio, que entra ya en su décimo día de conflicto entre Estados Unidos e Irán, está teniendo un impacto directo en los mercados energéticos y financieros. El petróleo ha superado los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, impulsado por las tensiones geopolíticas y por las interrupciones en el transporte y la producción de crudo en la región.

El petróleo se dispara y el gas europeo se tensiona


El Brent subía esta mañana alrededor de un 17%, hasta situarse cerca de los 108 dólares por barril, aunque llegó a tocar los 119,5 dólares durante la sesión, lo que supone su mayor subida intradiaria desde marzo de 2020. Parte de estas ganancias se moderaron ligeramente tras rumores de que el G7 podría optar por una liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo en una reunión de emergencia.

El mercado del gas tampoco escapa a la tensión. El TTF europeo registra una subida cercana al 25% en la jornada. En el acumulado del año, el Brent se dispara alrededor de un 77%, mientras que el gas europeo acumula ya un avance superior al 130%.

El fuerte repunte energético está llevando al mercado a replantear el escenario macroeconómico global hacia un posible entorno de estanflación.

Caídas en bolsa y repunte de las rentabilidades


El shock energético está teniendo un impacto inmediato en los mercados financieros. Las bolsas abren con fuertes descensos, especialmente en Europa por su mayor dependencia energética. Los futuros del Eurostoxx caen alrededor de un 2,7%, mientras que en Estados Unidos los futuros del S&P 500 y el Nasdaq retroceden cerca de un 1,6%.

En Asia, las caídas son incluso más pronunciadas en economías muy dependientes de la energía importada, con el Nikkei japonés bajando cerca de un 5% y el Kospi surcoreano en torno a un 7%.

Al mismo tiempo, las rentabilidades de los bonos continúan subiendo, con incrementos de unos 5 puntos básicos tanto en el tramo a dos años como en el de diez años, situándose alrededor del 3,6% y 4,2% respectivamente. El dólar también se fortalece frente al euro, mientras que el oro registra ligeras correcciones ante la búsqueda de liquidez.

El conflicto se intensifica y afecta a infraestructuras energéticas


La tensión geopolítica continúa aumentando. Los ataques cruzados están afectando ya a infraestructuras energéticas y, por primera vez, incluso a instalaciones críticas como una planta desalinizadora en Bahréin.

Además, varios países productores —entre ellos Irak, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Kuwait— han reducido su producción debido a la falta de petroleros dispuestos a transportar el crudo en un contexto de elevado riesgo en el Golfo Pérsico.

En paralelo, las perspectivas de una negociación parecen lejanas. Estados Unidos estaría considerando incluso una intervención terrestre para asegurar el uranio iraní, mientras que Irán ha nombrado como nuevo líder supremo a Mojtaba Khamenei, hijo del anterior líder, lo que muchos analistas interpretan como continuidad en la línea más dura del régimen.

El mercado empieza a asumir que el conflicto podría prolongarse, lo que mantendría elevada la volatilidad en los activos financieros.

La Fed enfrenta un escenario más complejo


El shock energético llega además en un momento delicado para la política monetaria. El mercado está elevando sus expectativas de inflación y retrasando los recortes de tipos previstos por la Reserva Federal, mientras que incluso comienzan a aparecer previsiones de nuevas subidas de tipos en Europa para 2026.

Todo ello ocurre tras un débil informe de empleo en Estados Unidos publicado el viernes. En febrero se destruyeron 92.000 empleos frente a las previsiones de creación, mientras que la tasa de paro subió al 4,4%. Aunque parte de la debilidad podría explicarse por factores temporales como el clima o las huelgas, el dato complica aún más el escenario macro.

El impacto de los mayores precios energéticos podría acabar reduciendo la renta disponible de los hogares y presionando a la baja el crecimiento económico, lo que sugiere más un retraso en los recortes de tipos que una eliminación completa de los mismos.

Reflexión Capital Bolsa


El mercado se enfrenta ahora a un escenario clásico de shock energético, donde inflación y crecimiento empiezan a moverse en direcciones opuestas. Este tipo de episodios suele provocar una fuerte rotación sectorial y un aumento significativo de la volatilidad.

Mientras no aparezcan señales claras de desescalada en el conflicto entre EE.UU. e Irán, es razonable esperar mercados más erráticos y selectivos. En este entorno, los sectores vinculados a energía, defensa o materias primas tienden a comportarse mejor que los activos más sensibles al ciclo económico.

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