Jim Cramer no se inmuta ante la caída de las acciones del martes: “Hay que esperarlas, incluso desearlas”.
- Jim Cramer considera saludable la caída del martes en valores ligados a la IA.
- Defiende que los retrocesos permiten comprar compañías de calidad a precios más razonables.
- Su estrategia pasa por recoger beneficios en subidas parabólicas y recomprar tras correcciones del 5%-7%.
Jim Cramer no se mostró preocupado por la caída de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial registrada el martes. Al contrario, el presentador de Mad Money en CNBC defendió que ese tipo de retrocesos son necesarios cuando el mercado sube demasiado deprisa.
Según Cramer, las caídas bursátiles cumplen una función similar a la lluvia en la jardinería: pueden resultar incómodas en el momento, pero ayudan a sanear el terreno. En su opinión, los inversores no deberían temer todos los recortes del mercado, sino entender que algunos son imprescindibles para evitar excesos y generar nuevas oportunidades de compra.
Una corrección necesaria tras subidas muy rápidas
La presión vendedora llegó después de que The Wall Street Journal informara de que OpenAI no habría alcanzado sus objetivos internos de crecimiento. La noticia reavivó las dudas sobre el elevado gasto en inteligencia artificial y provocó caídas en varias compañías relacionadas con esta temática.
Para Cramer, el ajuste era prácticamente inevitable después de semanas de subidas muy verticales. Valores como Arm, Advanced Micro Devices, Dell Technologies y Corning habían registrado fuertes avances, impulsados por el entusiasmo en torno a la IA, los centros de datos y la infraestructura tecnológica.
Una caída después de un movimiento parabólico no invalida necesariamente la tesis de inversión. Pero sí recuerda que ningún sector sube de forma indefinida sin pausas.
La IA sigue siendo una historia de largo plazo
Cramer insistió en que el potencial a largo plazo de la inteligencia artificial permanece intacto. A su juicio, muchas de las compañías líderes del sector son negocios reales, con perspectivas sólidas y capacidad para beneficiarse de una tendencia estructural.
Sin embargo, también advirtió de que incluso las mejores compañías pueden sobrecalentarse en bolsa. Cuando los inversores compran de forma agresiva y los precios suben demasiado rápido, cualquier noticia negativa puede provocar una reacción brusca. Por eso, consideró positivo que el informe sobre OpenAI actuara como un freno temporal al exceso de entusiasmo.
La lección de la burbuja tecnológica
Cramer recordó lo ocurrido a finales de los años noventa, cuando muchas acciones tecnológicas subieron sin apenas correcciones significativas antes de que el mercado terminara desplomándose. La ausencia de retrocesos intermedios puede crear una falsa sensación de seguridad y alimentar valoraciones cada vez más exigentes.
Desde esa perspectiva, las caídas parciales son útiles porque obligan al mercado a discriminar mejor entre compañías sólidas, negocios especulativos y valoraciones excesivas. También permiten que los inversores que han sido disciplinados puedan volver a comprar a precios menos tensionados.
El riesgo no está en que un buen sector corrija. El riesgo está en que no corrija nunca y termine acumulando una burbuja mucho más peligrosa.
Recoger beneficios y recomprar con disciplina
La estrategia que defiende Cramer es sencilla: no perseguir subidas parabólicas y reducir parcialmente exposición cuando un valor ha avanzado demasiado rápido. Según explicó, los profesionales suelen ir vendiendo pequeñas cantidades durante el tramo vertical de subida para asegurar parte de las ganancias.
Después, si las acciones retroceden entre un 5% y un 7% desde los primeros precios de venta, empiezan a recomprar gradualmente. Esta disciplina permite aprovechar la volatilidad sin quedar completamente fuera del mercado ni asumir todo el riesgo de una reversión brusca.
En conjunto, Cramer interpreta la caída del martes como una corrección saludable, no como una señal de ruptura de la historia de la inteligencia artificial. Su mensaje es que los inversores deben esperar este tipo de retrocesos, preparar liquidez y utilizarlos para comprar calidad cuando los precios vuelvan a niveles más razonables.