Jamie Dimon avisa a Burnham: subir los impuestos a la banca tendrá consecuencias
- Jamie Dimon advierte de que elevar los impuestos a la banca puede frenar la inversión en Reino Unido.
- JPMorgan podría reconsiderar su proyecto para construir una nueva sede en Canary Wharf.
- Los bancos británicos soportan actualmente un tipo efectivo del 28% sobre sus beneficios.
El consejero delegado de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ha advertido al nuevo Gobierno británico de las posibles consecuencias económicas de elevar nuevamente los impuestos al sector bancario.
Dimon dirigió su mensaje al recién elegido primer ministro, Andy Burnham, después de que hayan aumentado las especulaciones sobre una posible subida del recargo aplicado a los beneficios de las entidades financieras.
JPMorgan podría revisar sus inversiones
El máximo responsable del mayor banco estadounidense por activos señaló que gravar adicionalmente a las entidades puede resultar atractivo desde el punto de vista político, pero termina influyendo en las decisiones empresariales.
Dimon recordó que JPMorgan ha abonado alrededor de 5.000 millones de dólares —unos 4.380 millones de euros— como consecuencia de este impuesto adicional.
Entre las decisiones que podrían verse afectadas figura el proyecto de JPMorgan para construir una nueva sede en Canary Wharf, el distrito financiero de Londres. Preguntado sobre si la entidad seguiría adelante con la inversión en caso de una subida fiscal, Dimon evitó ofrecer una respuesta definitiva.
Un impuesto superior al del resto de empresas
Las entidades financieras británicas pagan actualmente un recargo del 3% sobre sus beneficios. Sumado al impuesto general de sociedades del 25%, el tipo total asciende al 28%.
Este recargo llegó a situarse en el 8%, aunque el Gobierno de Rishi Sunak decidió reducirlo progresivamente. La anterior responsable de Economía y Hacienda, Rachel Reeves, mantuvo esa rebaja en los presupuestos de 2025.
Dimon defendió que Reino Unido debería conservar un sistema fiscal competitivo, estable y favorable a la formación de capital. A su juicio, penalizar especialmente a determinadas compañías puede reducir la inversión, limitar la creación de empleo y terminar afectando al crecimiento económico del país.
La advertencia representa una primera señal de tensión entre el nuevo Ejecutivo británico y una de las principales instituciones financieras internacionales con presencia en Londres.