Ventas indiscriminadas en software: Cramer advierte que el mercado ha cambiado las reglas
- La última ola de ventas en software responde a un cambio en cómo se valora el crecimiento futuro, no a un desplome de beneficios.
- El miedo a la disrupción de la IA está provocando ventas indiscriminadas y una fuerte compresión de múltiplos en el sector.
- Jim Cramer apuesta por una estrategia mucho más selectiva, diferenciando ciberseguridad y “usuarios intensivos” de software del resto del grupo.
La presión vendedora sobre las compañías de software se ha intensificado de nuevo, en un movimiento que, según explica Jim Cramer en CNBC y recoge Paulina Likos, refleja un giro profundo en la forma en que el mercado valora el crecimiento futuro del sector. No se trata, de momento, de un colapso de los beneficios, sino de una revisión a la baja de los múltiplos que los inversores están dispuestos a pagar.
La IA cambia el prisma con el que se valora el software
El detonante inmediato de la última corrección ha sido el lanzamiento de nuevas herramientas legales de Anthropic para su producto Cowork, que ha reactivado el temor a que la inteligencia artificial pueda alterar radicalmente los modelos de negocio de muchas empresas de software. Cramer insiste en que el mercado está actuando de forma casi indiscriminada, vendiendo cualquier cosa “remotamente relacionada” con el software, incluidas compañías que simplemente recopilan y gestionan datos.
Para el presentador de “Mad Money”, el mensaje de Wall Street es claro: las ganancias siguen ahí, pero se pagan a múltiplos cada vez más bajos, porque el mercado duda de la visibilidad a futuro. El problema para el inversor es que, cuando un PER empieza a comprimirse, es muy difícil saber dónde está el suelo.
El castigo reciente es evidente en nombres emblemáticos del sector: ServiceNow ha caído casi un 7% en la sesión analizada y acumula un descenso del 28% en lo que va de año; Salesforce retrocede cerca de un 26% en 2026; e Intuit, matriz de TurboTax, se deja más de un 34% anual tras un desplome de casi el 11% en una sola jornada. Estos movimientos han pesado de forma importante en el Nasdaq Composite, que cedió un 1,4% en esa sesión.
Rotación: de los proveedores de software a los grandes usuarios
Al mismo tiempo que se venden tecnológicas, el dinero está entrando en compañías consideradas ganadoras netas de esta disrupción por el lado del uso, no de la venta de software. Cramer destaca, entre los valores que se comportaron mejor en la sesión, nombres como Procter & Gamble, FedEx o Union Pacific, empresas intensivas en tecnología pero cuya principal fuente de valor no es el software en sí, sino la capacidad de aprovecharlo.
En su análisis, se perfila una división cada vez más clara: ganadores, los usuarios; perdedores, los proveedores. El mercado empieza a premiar a las compañías que se benefician de la IA para mejorar productividad y márgenes, mientras penaliza a aquellas cuyo modelo puede verse erosionado por la propia tecnología que desarrollan.
Este cambio de percepción obliga a los inversores a ser mucho más selectivos. Muchos han rotado hacia sectores como banca, consumo o industriales, que destinan grandes presupuestos a software, pero Cramer advierte de que buena parte de estas compañías ya ha subido con fuerza, reduciendo el margen de oportunidad.
La apuesta selectiva: ciberseguridad y modelos difíciles de replicar
La respuesta de Cramer a esta nueva fase del mercado pasa por afinar la puntería: dentro del propio universo software, no todas las compañías están igual de expuestas a la disrupción de la IA. Para su Club de Inversión, el presentador explica que ha optado por comprar acciones de CrowdStrike, al entender que los proveedores de ciberseguridad están siendo metidos en el mismo saco que el resto de software, cuando su negocio es más difícil de replicar con herramientas de IA genéricas.
A su juicio, todavía existen empresas de software con ventajas competitivas defendibles y capacidad para integrar la IA como palanca de crecimiento, pero la etapa de comprar el sector “en bloque” ha terminado. La selectividad ya no es una recomendación táctica, sino una condición indispensable para sobrevivir a la compresión de múltiplos.
En definitiva, el diagnóstico que traslada Cramer es que el mercado ha cambiado las reglas de juego: la IA no ha tirado por tierra los beneficios de las compañías de software, pero sí ha forzado a los inversores a replantearse cuánto están dispuestos a pagar por ellos. El dolor podría seguir concentrándose en este grupo durante un tiempo, aunque, como él mismo recuerda, el mercado no siempre es lógico y esa misma sobrerreacción puede acabar generando oportunidades para quienes sepan distinguir entre los modelos que la IA erosiona y los que, bien gestionados, pueden salir reforzados.