Nvidia se queda atrás en pleno rally histórico de los semiconductores
- El sector de semiconductores vive un rally histórico, pero Nvidia se está quedando rezagada.
- AMD, Micron e Intel se benefician más del cuello de botella en memoria y almacenamiento.
- El mercado empieza a cuestionar si Nvidia ya descuenta un escenario demasiado perfecto.
El rally del sector de semiconductores está siendo espectacular, pero su gran protagonista de los últimos años, Nvidia, no está liderando el movimiento. Según Tobias Burns, de CNBC, mientras valores como AMD y Micron acumulan subidas del 90% y el 76% en el último mes, Nvidia apenas avanza un 17%.
La divergencia se ha acentuado desde finales de abril. Nvidia se mantiene prácticamente plana desde antes de que las grandes compañías del sector comenzaran a publicar resultados, mientras Intel y Micron han subido más de un 30% y AMD cerca de un 20% en ese mismo periodo.
El mercado premia a los rezagados del sector
Una parte de la explicación está en que Nvidia ya llegaba al movimiento con unas expectativas muy elevadas. El mercado llevaba meses descontando un escenario extremadamente favorable para la compañía, apoyado en su dominio en GPUs y en el ciclo de inversión en inteligencia artificial.
En cambio, otras compañías del sector partían de valoraciones menos exigentes y han recibido un impulso adicional tras los resultados. El cuello de botella en chips de memoria y almacenamiento ha favorecido especialmente a nombres como Micron, AMD e Intel, que han sido vistos como beneficiarios directos de la nueva fase del ciclo de IA.
El problema de Nvidia no es que la tesis de inteligencia artificial se haya roto. El problema es que el mercado ya había pagado mucho por esa tesis, mientras otros valores todavía tenían margen para ponerse al día.
El debate sobre el gasto en capex
El gran debate gira en torno al gasto de capital de los hiperescaladores. Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft han elevado sus previsiones de inversión para 2026, lo que en principio debería beneficiar a Nvidia, ya que buena parte de esa infraestructura seguirá dependiendo de sus sistemas.
Según estimaciones citadas por CNBC, Alphabet habría elevado su previsión de capex hasta 185.000 millones de dólares, Amazon hasta 200.000 millones, Meta hasta 135.000 millones y Microsoft hasta 190.000 millones. Algunas firmas sitúan el capex conjunto de 2027 por encima de 1 billón de dólares.
Venu Krishna, de Barclays, considera que el mercado está descontando injustamente un pico de inversión en capex que todavía no se ve en el horizonte. En su opinión, las cifras para 2027 y 2028 estaban demasiado bajas y podrían seguir revisándose al alza.
Nvidia empieza a cotizar como un sector entero
Otro factor es que Nvidia se ha convertido en una compañía tan dominante que algunos analistas la tratan casi como un sector completo, más que como una acción individual. Su liderazgo en GPUs es tan amplio que el mercado empieza a verla no solo como un valor de crecimiento, sino también como una gran compañía madura con múltiplos que deben justificarse trimestre a trimestre.
Goldman Sachs mantiene recomendación de compra y un precio objetivo de 250 dólares, basado en un múltiplo de 30 veces beneficios. La firma sigue viendo un impacto claramente positivo del gasto de los hiperescaladores y de los proveedores de grandes modelos de lenguaje.
Sin embargo, otros analistas subrayan una aparente contradicción: Nvidia cotiza a múltiplos que no parecen excesivos frente a sus tasas de crecimiento esperadas, pero precisamente esa mezcla genera dudas. Matt Bryson, de Wedbush, recuerda que una compañía valorada en torno a 20 veces, con crecimientos proyectados del 60%-70%, plantea una lectura difícil: o el mercado no cree del todo esas cifras, o está empezando a exigir más visibilidad.
Nvidia sigue siendo una compañía excepcional, pero el listón es altísimo. Para volver a liderar el rally, no basta con crecer: tiene que seguir sorprendiendo.
Más competencia desde sus propios clientes
El otro foco de preocupación está en la competencia. El crecimiento de la demanda de IA es positivo para Nvidia, pero también incentiva a sus mayores clientes a desarrollar soluciones propias. Amazon avanza con sus chips Trainium, mientras Alphabet sigue fortaleciendo sus TPUs.
El mercado quiere más claridad sobre hasta qué punto estos desarrollos internos pueden reducir la dependencia de Nvidia. También hay especulación sobre el papel de compañías como Marvell en el diseño de chips relacionados con IA para grandes clientes como Google.
Esta tendencia no implica una amenaza inmediata al dominio de Nvidia, pero sí introduce una duda relevante: si los hiperescaladores consiguen trasladar una parte mayor de sus cargas de trabajo a chips propios, el crecimiento futuro de Nvidia podría ser menos lineal de lo que el mercado descontaba.
Memoria, almacenamiento y rotación dentro del sector
La escasez de memoria y almacenamiento ha provocado una rotación dentro del sector de semiconductores. Empresas más expuestas a esos cuellos de botella han captado gran parte del flujo comprador reciente. Esto explica por qué Micron, Intel o AMD han tenido un comportamiento mucho más agresivo en bolsa.
Al mismo tiempo, Nvidia conserva una ventaja estructural importante. UBS destaca que la compañía ha construido una barrera competitiva muy sólida en cargas de trabajo intensivas en computación dentro de los centros de datos. Esa posición podría incluso permitirle ampliar su alcance frente a competidores tradicionales en CPUs y servidores.
Lectura para el inversor
La debilidad relativa de Nvidia no significa necesariamente que la tesis alcista haya terminado. Más bien refleja una combinación de valoración exigente, expectativas muy altas, rotación hacia otros beneficiarios del ciclo de IA y mayor atención a los chips internos de los hiperescaladores.
En resumen, Nvidia sigue siendo el actor dominante del ecosistema de inteligencia artificial, pero el mercado está buscando ahora segundas derivadas: memoria, almacenamiento, alternativas propias de los grandes clientes y compañías que todavía no habían descontado todo el boom. Para Nvidia, el reto es claro: demostrar que el crecimiento del capex seguirá traduciéndose en beneficios extraordinarios y que su liderazgo no se diluye con la expansión de soluciones alternativas.