Las acciones de Nvidia se ven arrastradas por la liquidación de software, pero este analista dice que eso no tiene sentido

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Capitalbolsa | 05 feb, 2026 17:00
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Puntos clave

  • La venta masiva del software se ha extendido de forma indiscriminada al sector de semiconductores ligados a la IA.
  • Según Bank of America, el mercado está descontando escenarios contradictorios que no pueden darse a la vez.
  • Las valoraciones del sector ya reflejan un alto grado de cautela que podría resultar excesivo.

La fuerte liquidación que viene sufriendo el sector del software en las últimas sesiones ha terminado arrastrando también a los fabricantes de chips vinculados a la inteligencia artificial. Sin embargo, desde Bank of America consideran que este movimiento carece de lógica económica y responde más a una venta indiscriminada que a un deterioro real de los fundamentales.

El argumento central es sencillo: el mercado está descontando dos conclusiones opuestas al mismo tiempo. Por un lado, la caída de las acciones de semiconductores sugiere que la inversión en IA va a desacelerarse hasta el punto de ofrecer retornos pobres. Por otro, el desplome del software implica que la adopción de la IA será tan amplia y tan potente que hará obsoletos muchos modelos de negocio basados en aplicaciones tradicionales. Ambas narrativas no pueden coexistir.

Un déjà vu del pasado reciente


Desde el banco estadounidense comparan esta reacción del mercado con episodios recientes en los que el miedo acabó siendo exagerado. En aquel momento, se temía que nuevos modelos de IA más baratos redujeran drásticamente la necesidad de chips avanzados. La realidad fue justo la contraria: el gasto en infraestructura de IA se aceleró con fuerza y el volumen de datos procesados creció muy por encima de lo esperado.

El patrón se repite ahora. La reacción inicial del mercado es asumir que cualquier avance en eficiencia reduce automáticamente la inversión. Sin embargo, la experiencia reciente muestra que cada salto en capacidad suele ir acompañado de más demanda, más usos y más necesidad de infraestructura, no menos.

De hecho, el propio análisis de Bank of America subraya que, aunque los modelos actuales de IA son impresionantes, todavía tardarán años en demostrar plenamente su impacto en la productividad. Durante ese periodo, las inversiones no solo no deberían frenarse, sino que seguirán siendo necesarias para mejorar los modelos, ampliar su adopción y mantener el ritmo de innovación.

La IA aún está en una fase temprana


Otro punto relevante es que la adopción empresarial de la IA sigue estando en una fase inicial. A esto se suma la entrada de nuevos actores, incluidos estados y entidades soberanas, que buscan desarrollar y controlar sus propias capacidades de inteligencia artificial. Este factor añade una capa adicional de demanda estructural para el sector de chips.

Desde esta perspectiva, la reciente caída de los semiconductores ligados a la IA no refleja un cambio real en el ciclo, sino un ajuste emocional del mercado ante la rotación violenta que se está produciendo en el software. El castigo se ha aplicado de forma amplia, sin discriminar entre modelos de negocio, niveles de exposición o ventajas competitivas.

Bank of America destaca que las valoraciones actuales del sector ya incorporan escenarios de desaceleración del gasto y revisiones a la baja de beneficios que, a su juicio, podrían no llegar a materializarse. En ese sentido, el mercado estaría anticipando un problema que todavía no se observa en los datos reales.

En conclusión, la lectura es clara: el miedo a que la IA “se coma” al software ha provocado una reacción en cadena que ahora también golpea a los chips, pero el razonamiento detrás de esa venta es internamente contradictorio. La inteligencia artificial puede transformar el software, pero eso no invalida la necesidad de semiconductores; más bien refuerza su papel como base de toda la cadena de valor.

En un entorno así, la volatilidad seguirá siendo elevada. Pero también aumenta la probabilidad de que el mercado esté sobrerreaccionando, creando oportunidades en compañías cuya exposición a la IA sigue siendo estructuralmente positiva a medio y largo plazo.

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