PIMCO espera que el Banco de Inglaterra mantenga una pausa prolongada
- PIMCO espera que el Banco de Inglaterra mantenga los tipos sin cambios en su reunión del jueves.
- La gestora contempla una pausa prolongada como escenario central, más que nuevas subidas inmediatas.
- El mercado laboral británico, más débil que en 2022, debería limitar los efectos de segunda ronda sobre la inflación.
El Banco de Inglaterra afronta su reunión del jueves con previsiones actualizadas y posterior rueda de prensa, en un contexto marcado por la incertidumbre energética y las dudas sobre el crecimiento. Según Peder Beck-Friis, economista de PIMCO, el escenario más probable es que el Comité de Política Monetaria mantenga los tipos sin cambios.
El gobernador Andrew Bailey ha enfriado recientemente la posibilidad de subidas de tipos a corto plazo, al señalar que todavía es demasiado pronto para extraer conclusiones firmes. Esa prudencia encaja con una autoridad monetaria que necesita evaluar si el repunte energético es temporal o si puede trasladarse de forma más persistente a precios y salarios.
Pausa prolongada como escenario central
PIMCO reconoce que las perspectivas siguen siendo muy inciertas, pero su escenario base no contempla una nueva fase inmediata de subidas. La gestora espera más bien una pausa prolongada, apoyada en el carácter ya restrictivo de la política monetaria británica.
El Banco de Inglaterra tiene antecedentes de tolerar repuntes temporales de inflación sin reaccionar de forma automática. PIMCO recuerda episodios como 2010-2012 y 2017, cuando la institución permitió que ciertos picos inflacionistas se absorbieran con el tiempo sin endurecer agresivamente la política monetaria.
La clave para el Banco de Inglaterra será distinguir entre un shock energético transitorio y un problema persistente de inflación. Mientras esa diferencia no esté clara, la pausa parece la opción más prudente.
Recortes posibles si el shock energético se desvanece
Si la presión sobre la energía se modera en los próximos meses, PIMCO considera que los recortes de tipos podrían reanudarse más adelante este año o incluso en 2027. En ese escenario, el Banco de Inglaterra tendría más margen para apoyar una economía que ya muestra señales de debilidad.
Sin embargo, el riesgo contrario también existe. Si los precios energéticos vuelven a subir desde los niveles actuales, el banco central podría verse obligado a considerar nuevas subidas de tipos, no tanto como respuesta mecánica al petróleo o al gas, sino como medida de gestión del riesgo para evitar un deterioro de las expectativas de inflación.
Un contexto distinto al de 2022
El punto central del análisis de PIMCO es que la situación actual no es igual a la del shock energético de 2022. Entonces, el mercado laboral era mucho más sólido y la presión salarial elevaba el riesgo de efectos de segunda ronda. Ahora, el mercado laboral británico se encuentra más debilitado, lo que debería limitar la capacidad de empresas y trabajadores para trasladar el encarecimiento energético al conjunto de la economía.
También es distinto el margen fiscal. Si el Gobierno británico responde al shock, es probable que lo haga con medidas más específicas y de menor tamaño. Los costes de financiación son más elevados y el margen presupuestario es limitado, por lo que no parece probable una respuesta fiscal tan amplia como en crisis anteriores.
Un mercado laboral más débil reduce el riesgo de una espiral precios-salarios. Eso da al Banco de Inglaterra más margen para esperar antes de endurecer de nuevo su política.
PIMCO ve atractivo en la duración británica
Desde el punto de vista de inversión, PIMCO mantiene una visión favorable sobre la duración en Reino Unido dentro de una estrategia global diversificada. Esta posición implica que la gestora ve valor en bonos británicos de mayor vencimiento, especialmente si el Banco de Inglaterra mantiene los tipos sin cambios durante más tiempo y el crecimiento continúa perdiendo fuerza.
En conjunto, la previsión de PIMCO apunta a un Banco de Inglaterra prudente, vigilante y poco dispuesto a sobrerreaccionar ante un repunte energético que todavía puede ser temporal. El escenario central es una pausa prolongada, con recortes posibles si la presión energética se desvanece, pero con la puerta abierta a subidas si el shock se intensifica y amenaza con desanclar las expectativas de inflación.