La burbuja de la IA empieza a recordar a los excesos de las puntocom

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Capitalbolsa | 21 jul, 2026 16:09
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Puntos clave
  • Las valoraciones, la concentración del mercado y el enorme gasto en infraestructura de IA recuerdan a algunos excesos de la burbuja puntocom.
  • El principal riesgo no es que la inteligencia artificial fracase, sino que la inversión se adelante demasiado a su monetización.
  • La evolución del capex de las grandes tecnológicas será una de las señales clave para medir la duración del ciclo.

El fuerte comportamiento de las compañías vinculadas a la inteligencia artificial empieza a mostrar algunas similitudes con las etapas finales de la burbuja tecnológica de finales de los años noventa. El análisis de Millennial Dividends no sostiene que el mercado vaya a desplomarse de forma inmediata, pero sí advierte de que las valoraciones, la concentración y el ritmo de inversión están elevando considerablemente el riesgo.

Durante los últimos meses, compañías como Nvidia, Micron, SanDisk, Arm, Marvell o Broadcom han registrado subidas extraordinarias. En algunos casos, la capitalización se ha multiplicado varias veces en apenas un año, un comportamiento poco habitual incluso entre empresas de elevada calidad.

Valoraciones próximas a los niveles de la burbuja puntocom

Uno de los principales argumentos de cautela es la valoración agregada del mercado. El PER de Shiller se sitúa ligeramente por encima de 42 veces, muy cerca del máximo de 44 veces alcanzado durante la burbuja tecnológica.

Aunque la comparación no es perfecta, la referencia resulta exigente frente a una media aproximada de entre 24 y 26 veces durante las últimas dos décadas. Una normalización hacia esos niveles implicaría una corrección muy relevante del mercado.

El riesgo no es que la inteligencia artificial carezca de futuro, sino que el mercado esté pagando hoy por un crecimiento que puede tardar años en materializarse.

La comparación entre Nvidia y Cisco también resulta significativa. Nvidia cotiza a un múltiplo sobre ventas cercano a 23 veces, mientras que Cisco llegó a alcanzar unas 29 veces en el año 2000. Cisco continuó siendo una empresa relevante y rentable, pero sus acciones llegaron a caer un 89% y tardaron aproximadamente 25 años en recuperar sus máximos.

Una concentración extrema en los índices

Otro elemento de preocupación es la elevada concentración. Las diez mayores posiciones del S&P 500 representan cerca del 40% del índice y están relacionadas, directa o indirectamente, con la inteligencia artificial.

Esta estructura ha permitido que los índices continúen avanzando gracias a un reducido número de compañías, pero también incrementa la vulnerabilidad ante cualquier decepción en beneficios, gasto de capital o demanda tecnológica.

El paralelismo más inquietante: la inversión en infraestructura

Antes del año 2000, las operadoras de telecomunicaciones invirtieron masivamente en fibra óptica bajo la expectativa de que el tráfico de internet crecería de forma ilimitada. La dirección de la tendencia era correcta, pero la infraestructura se construyó demasiado rápido y la demanda tardó más de lo previsto en absorberla.

Actualmente, cinco grandes compañías tecnológicas prevén invertir más de 700.000 millones de dólares en 2026 para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial. La cifra equivale aproximadamente a cuatro veces la inversión realizada por las telecomunicaciones en el pico de la burbuja puntocom, ajustada por inflación.

El principal interrogante es cómo se monetizará toda esa capacidad. Si el crecimiento de ingresos y productividad justifica el gasto, las grandes tecnológicas podrán seguir creando valor. Si la demanda final no alcanza las expectativas, los fabricantes de chips, memoria, aceleradores y componentes ópticos podrían sufrir una fuerte contracción de pedidos y márgenes.

El capex será la señal decisiva

El autor considera que la mejor forma de vigilar el ciclo es seguir la evolución del gasto de capital. Si las grandes tecnológicas mantienen sus planes de inversión durante 2027 y 2028, el mercado podría prolongar el rally. Si empiezan a reducirlos, las compañías más expuestas a la infraestructura física de IA serían las primeras en sufrir.

Por este motivo, está reduciendo gradualmente su exposición a fabricantes y proveedores directos como Nvidia, ASML y Broadcom, y reasignando nuevo capital hacia compañías que podrían beneficiarse de la adopción de la IA con una menor dependencia del ciclo inversor, como Microsoft, Constellation Software o Palantir.

La conclusión no es que el estallido de una burbuja sea inminente, sino que el margen de error se ha reducido. La tecnología puede transformar la economía y, al mismo tiempo, generar excesos bursátiles cuando las expectativas avanzan mucho más rápido que los beneficios reales.