Los inversores desconocen la decisión de la Reserva Federal de esta semana, y así es precisamente como Warsh lo quiere.
Puntos clave
- El mercado afronta una de las reuniones de la Reserva Federal más inciertas de los últimos años.
- Los inversores asignan aproximadamente un 33% de probabilidad a una subida de tipos este miércoles.
- Kevin Warsh ha reducido deliberadamente la orientación previa de la Fed, dejando más peso a los doce miembros con derecho a voto.
La Fed vuelve a ser imprevisible
Los inversores llegan a la reunión de esta semana sin una señal clara sobre qué hará la Reserva Federal. El mercado contempla una probabilidad cercana a uno entre tres de que el banco central suba los tipos en julio, aunque la mayoría de los analistas sigue esperando que mantenga las tasas sin cambios hasta septiembre.
Según explica Greg Robb en MarketWatch, se trata de uno de los encuentros más inciertos de los últimos años. Esta falta de visibilidad no sería accidental, sino parte del cambio de régimen impulsado por el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh.
Warsh parece querer una Reserva Federal menos predecible, con menor dependencia de las señales del presidente y mayor atención al voto individual de cada miembro.
Narayana Kocherlakota, antiguo presidente de la Fed de Minneapolis, considera que el mercado ya refleja la huella del nuevo dirigente: los inversores no saben si la institución mantendrá los tipos o los subirá, lo que devuelve margen de maniobra al comité.
El recuento de votos será decisivo
Jim Bianco, presidente de Bianco Research, sostiene que el análisis de la Fed se ha convertido en un ejercicio de recuento de votos. A diferencia de etapas anteriores, Warsh no parece controlar todavía una mayoría estable dentro del Comité Federal de Mercado Abierto.
Bianco calcula que actualmente habría cinco votos favorables a subir los tipos, dos menos de los siete necesarios. Sin embargo, los partidarios del endurecimiento monetario muestran una elevada convicción y podrían atraer a algunos miembros indecisos.
Entre los dirigentes más favorables a una subida se encuentran Lorie Logan, presidenta de la Fed de Dallas, y Beth Hammack, de Cleveland. En el lado más prudente, John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, considera que la institución puede esperar para evaluar la evolución de la inflación.
Incluso aunque los tipos permanezcan sin cambios, se esperan votos discrepantes a favor de una subida. Sería una señal de que la etapa inicial de cortesía hacia Warsh, tras asumir la presidencia, comienza a terminar.
Warsh evita revelar su posición
La principal incógnita es qué postura adoptará el propio Warsh. Durante sus recientes comparecencias en el Congreso evitó ofrecer una valoración clara sobre la inflación, el crecimiento o el impacto de la inversión en inteligencia artificial.
Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, calificó sus respuestas de crípticas y considera que el presidente de la Fed podría estar tratando de refugiarse detrás de la opinión colectiva del comité.
Warsh ha mantenido históricamente un discurso duro frente a la inflación, por lo que podría respaldar una subida si una mayoría suficiente se inclinara por ella. En ese escenario, Bianco cree que la votación podría terminar con un contundente resultado de 10 a 2.
Otros economistas, sin embargo, dudan de que Warsh quiera subir los tipos. Durante su campaña para presidir la institución parecía más favorable a recortarlos, una posición más próxima a las demandas de la Casa Blanca.
Inflación, petróleo e independencia
La decisión llega en un contexto especialmente complejo. La inflación lleva más de cinco años por encima del objetivo del 2%, mientras que la guerra con Irán y el encarecimiento previo del petróleo han aumentado los riesgos sobre los precios.
La reciente moderación de la inflación al consumidor permite defender una postura de espera en julio. No obstante, Kocherlakota considera probable que la Fed tenga que subir los tipos durante las próximas dos o tres reuniones para proteger su credibilidad y demostrar su independencia frente a la Casa Blanca.
Otro voto que podría adquirir especial relevancia es el de Jerome Powell, que permanece como gobernador tras abandonar la presidencia de la Fed. En un comité dividido, Powell podría verse obligado a inclinar la balanza, pese a su intención de mantener un perfil discreto.
El escenario central continúa siendo que la Fed mantenga los tipos sin cambios este miércoles, pero el riesgo de una subida, una votación muy dividida o un mensaje especialmente duro es considerablemente mayor que en reuniones anteriores.