Los bancos centrales europeos se encuentran en una situación incómoda

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Capitalbolsa | 19 mar, 2026 09:24
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Puntos clave
  • La guerra con Irán ha alterado el escenario de tipos en Europa al reactivar el riesgo energético e inflacionista.
  • BCE, Banco de Inglaterra, Riksbank y Banco Nacional Suizo afrontan sus reuniones con menos margen y más incertidumbre.
  • El mercado espera tipos sin cambios, pero vigilará sobre todo el tono y las advertencias sobre energía, inflación y crecimiento.

Los bancos centrales europeos llegan a sus reuniones de este jueves en una situación mucho más incómoda de la que esperaban hace apenas unas semanas. Según explica Holly Ellyatt, el conflicto con Irán ha trastocado el equilibrio que empezaba a dibujarse en Europa, reabriendo el riesgo de un nuevo shock energético y complicando a la vez las perspectivas de crecimiento e inflación.

La guerra rompe el escenario relativamente benigno

Antes del estallido del conflicto a finales de febrero, el mercado contemplaba un contexto razonablemente favorable para Europa. La inflación parecía moderarse, los tipos de interés se encaminaban hacia la estabilidad o incluso hacia nuevas bajadas, y los bancos centrales podían permitirse una gestión relativamente ordenada de la desaceleración.

Ese escenario ha saltado por los aires. La guerra amenaza el suministro energético europeo, presiona al alza los precios del petróleo y del gas y obliga a reconsiderar las expectativas sobre inflación. La consecuencia es clara: los bancos centrales ya no están en una buena situación, porque cualquier decisión puede empeorar el equilibrio entre crecimiento y precios.

La clave del mercado es que Europa vuelve a depender de la energía. Y cuando eso ocurre, el margen de maniobra monetario se reduce de forma drástica.

El BCE, bajo presión por el repunte energético

En el caso del BCE, no se esperan cambios en el tipo de depósito, que previsiblemente seguirá en el 2%. Incluso antes de la guerra, el banco central ya mostraba cautela, aunque los datos de inflación de la eurozona seguían relativamente cerca del objetivo. El IPC preliminar de febrero se situó en el 1,9%, frente al 1,7% de enero.

Ahora, el problema es otro. El cierre del estrecho de Ormuz y la amenaza sobre los flujos de petróleo y gas elevan los costes energéticos y añaden presión inflacionista. Según Konstantin Veit, gestor de cartera de PIMCO, el BCE podría mantener tipos sin cambios, pero adoptar un tono más restrictivo y subrayar la creciente incertidumbre geopolítica.

En su opinión, las nuevas proyecciones podrían reflejar un repunte de la inflación a corto plazo impulsado por la energía, antes de una vuelta al 2% el próximo año. Incluso contempla que la inflación general pueda acercarse al 3% este año, con la energía aportando aproximadamente un punto porcentual.

El Banco de Inglaterra pierde margen para recortar

En el Banco de Inglaterra, el cambio de expectativa es especialmente visible. Antes del conflicto, el mercado veía plausible una bajada de tipos en marzo, lo que habría dado algo de alivio a hogares y empresas. Sin embargo, el nuevo entorno ha reducido claramente esa posibilidad.

La previsión dominante es que el banco mantenga el tipo oficial en el 3,75%. John Wyn Evans, responsable de análisis de mercado de Rathbones, considera que las rebajas que antes parecían probables en primavera ya no están descontadas, e incluso no descarta una subida de tipos a finales de año si la situación empeora.

Su lectura es que el escenario más probable pasa ahora por la espera: ni endurecimiento inmediato ni relajación monetaria hasta que exista mayor visibilidad sobre la duración y el impacto del conflicto.

Suiza y Suecia, mejor posicionadas, pero no inmunes

El Banco Nacional Suizo también apunta a mantener su tipo principal en el 0,00%. Según Dani Stoilova, economista de BNP Paribas Markets 360, Suiza está relativamente mejor preparada que otros países europeos para absorber un posible shock energético, lo que limita el daño potencial sobre crecimiento e inflación.

No obstante, la volatilidad del franco suizo podría obligar al banco central a vigilar de cerca el mercado de divisas, especialmente si continúan las entradas hacia activos refugio. BNP Paribas cree, de hecho, que el franco seguirá recibiendo apoyo en este entorno.

En cuanto al Riksbank, el consenso también espera tipos sin cambios en el 1,75%. Los economistas de JPMorgan destacan que los datos recientes de crecimiento e inflación en Suecia han sido débiles, pero que el repunte de la energía debería reducir la preocupación por una caída excesiva de las expectativas inflacionistas. Su previsión es que los tipos se mantengan estables durante los próximos trimestres.

Lo importante hoy no será solo la decisión, sino el lenguaje. El mercado quiere saber si los bancos centrales siguen viendo un bache temporal o si empiezan a asumir un problema más estructural de energía e inflación.

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