La industria alemana da señales de vida y devuelve el optimismo a la locomotora europea
- La producción industrial alemana creció un 0,9% mensual en mayo.
- El dato supera las expectativas y encadena dos meses de expansión.
- Automóvil, construcción y bienes de capital impulsan la mejora.
La industria alemana vuelve a ofrecer señales de estabilización. Según recoge Europa Press, la producción industrial de Alemania aumentó un 0,9% en mayo respecto al mes anterior, después del avance del 0,2% registrado en abril, lo que supone dos meses consecutivos de crecimiento para la principal economía europea.
El dato resulta especialmente relevante porque llega en un contexto todavía marcado por las tensiones geopolíticas, el encarecimiento previo de la energía y las dudas sobre la capacidad de Alemania para salir de la fase de debilidad industrial que ha condicionado su economía en los últimos trimestres.
El automóvil vuelve a tirar de la producción
De acuerdo con los datos de la Oficina Federal de Estadística alemana, Destatis, citados por Europa Press, la mejora de mayo se apoyó principalmente en la industria automovilística, cuya producción avanzó un 3,6%. También la construcción contribuyó positivamente, con un incremento del 0,9%.
Excluyendo energía y construcción, la producción industrial alemana aumentó un 0,8% mensual, lo que refuerza la idea de que la mejora no se limita a factores puntuales. Dentro de la industria, la producción de bienes de capital creció un 1,3% y la de bienes de consumo subió un 1,2%, mientras que los bienes intermedios retrocedieron un 0,4%.
La lectura de fondo es que la “locomotora europea” empieza a mostrar una resistencia mayor de la esperada.
Una mejora que también se observa en los pedidos
La recuperación de la producción industrial se suma al repunte reciente de los nuevos pedidos manufactureros. Según la información publicada por Europa Press, los pedidos industriales en Alemania aumentaron un 1,9% en mayo, después de haber caído un 3,2% mensual en abril.
La combinación de mayor producción y mejora de pedidos sugiere que el sector manufacturero alemán podría estar dejando atrás, al menos parcialmente, la fase de mayor deterioro. No obstante, la comparación interanual sigue mostrando una recuperación aún incompleta: frente a mayo de 2025, la producción industrial se mantuvo estable, después de haber retrocedido un 0,9% en abril.
Además, si se excluyen energía y construcción, la producción todavía cae un 1% interanual, lo que aconseja cierta prudencia antes de hablar de una recuperación plenamente consolidada.
ING ve señales de resiliencia
Carsten Brzeski, responsable de Macro de ING Research, considera que el dato confirma una capacidad de resistencia mayor de lo previsto. En declaraciones recogidas por Europa Press, el economista destaca que, pese a la guerra en Oriente Próximo y al fuerte repunte previo de los precios energéticos, la producción industrial alemana ha conseguido crecer durante los dos primeros meses del segundo trimestre.
Desde su punto de vista, algunas empresas alemanas incluso podrían haberse beneficiado de las alteraciones comerciales provocadas por el conflicto, especialmente en aquellos casos en los que sus competidores asiáticos se vieron más afectados por los problemas en el estrecho de Ormuz.
Más optimismo para la segunda mitad del año
La mejora del entorno geopolítico, la reapertura del estrecho de Ormuz y la moderación de las tensiones internacionales podrían dar un nuevo apoyo a la economía alemana en los próximos meses. A ello se suma el paquete de medidas anunciado por el Gobierno germano, que pretende reducir la sensación de parálisis reformista que ha pesado sobre la actividad.
Según la lectura de ING recogida por Europa Press, el estímulo fiscal vinculado a infraestructuras y defensa también contribuye a dibujar un escenario algo más favorable para el crecimiento alemán.
El dato de mayo no elimina todos los riesgos, pero sí cambia ligeramente el tono del diagnóstico. Alemania sigue enfrentándose a retos estructurales importantes, desde los costes energéticos hasta la debilidad de parte de su tejido manufacturero, pero los últimos indicadores apuntan a una economía menos frágil de lo que descontaba el mercado.