El “shock tecnológico” de China desafía el monopolio de EE.UU. en IA… y solo acaba de empezar
- Según Rory Green (TS Lombard), el “monopolio percibido” de EE. UU. en IA se está rompiendo y el shock tecnológico chino acaba de empezar.
- China combina tecnología avanzada con costes bajos y una cadena de suministro enorme, lo que puede acelerar la adopción en emergentes.
- Mientras los hyperscalers de EE. UU. disparan el capex, crecen las dudas sobre el retorno y el liderazgo a medio plazo.
China está acelerando en inteligencia artificial a una velocidad que incomoda a Occidente. En un análisis compartido por CNBC, Rory Green, economista jefe para China y responsable de Asia en TS Lombard, sostiene que la idea de una supremacía estadounidense “intocable” en tecnología e IA se ha debilitado. No lo plantea como una moda pasajera, sino como el inicio de un cambio de fase: un shock tecnológico que, en su opinión, “solo está empezando”.
Por qué este shock no es solo “IA y ya está”
El punto de Green es que el salto no se limita a modelos como DeepSeek o a sectores concretos como los vehículos eléctricos. China está subiendo rápidamente en la cadena de valor, un fenómeno poco frecuente: una economía emergente compitiendo cerca de la frontera tecnológica. La clave es el cóctel. Por un lado, tecnología de nivel líder; por otro, costes de producción más bajos y una base industrial gigantesca que permite escalar con rapidez. En ese marco, la política industrial también cuenta: Pekín ha reforzado el impulso con un fondo nacional de IA y con iniciativas para integrar estas herramientas en la economía real.
La idea que más inquieta a los mercados es esta: si China logra ofrecer “suficiente calidad” con un coste claramente inferior, el debate deja de ser quién tiene el mejor modelo y pasa a ser quién se convierte en el estándar por adopción masiva.
¿Un “tech stack” chino para gran parte del mundo?
Green lanza una advertencia potente: en cinco a diez años podríamos ver a buena parte de la población mundial operando sobre una “pila tecnológica” china. Su argumento es pragmático. China ya es socio comercial prioritario para muchas economías emergentes y de frontera, y ese patrón podría repetirse en tecnología. Para países sin un conflicto directo de seguridad nacional con China, la elección puede ser sencilla: soluciones chinas más baratas (infraestructura, 5G, baterías, solar, IA y financiación competitiva) frente a alternativas estadounidenses o europeas con un coste mayor.
En paralelo, la brecha de capacidades se estrecha. Aunque Nvidia sigue siendo el gran referente en chips para entrenamiento de IA, China está avanzando con chips propios y con despliegues masivos de capacidad de cómputo apoyados en energía más barata. Y, según señaló en su día Demis Hassabis (Google DeepMind) en declaraciones a CNBC, algunos modelos chinos podrían estar a solo “meses” de los grandes rivales occidentales.
En el mercado se está abriendo una grieta: capacidad tecnológica por un lado, y economía de la adopción por otro. En IA, el que se instala primero en empresas y gobiernos suele ganar inercia.
El otro ángulo: la factura del liderazgo en EE. UU.
Mientras China presiona por coste y escala, Estados Unidos corre la carrera a golpe de inversión. Los grandes hyperscalers (Amazon, Microsoft, Meta y Alphabet) están elevando el gasto en IA a niveles históricos, y eso ha encendido una pregunta incómoda: ¿cuánto retorno real generará todo ese capex? Karim Moussalem (Selwood Asset Management) lo resumía en CNBC con una idea simple: hay nerviosismo con el “excepcionalismo” de EE. UU. porque el dinero se está gastando a un ritmo mayor del esperado y el mercado empieza a exigir pruebas de rentabilidad.
En conjunto, el mensaje es claro: la rivalidad ya no es solo quién innova más, sino quién industrializa la IA, quién la distribuye más rápido y quién la vende al coste que el resto del mundo está dispuesto a pagar.