El IPC sorprende tanto a la baja que supera el escenario más alcista de JPMorgan
- El IPC subyacente mensual quedó en el 0,0%, muy por debajo de todos los escenarios principales contemplados por JPMorgan.
- El escenario más favorable del banco, con una lectura de entre el 0,15% y el 0,20%, apuntaba a una subida del S&P 500 de hasta el 1,25%.
- El dato real es incluso más benigno, aunque la reacción final dependerá de los bonos, el petróleo y la interpretación sobre el crecimiento.
El dato de inflación de junio en Estados Unidos ha resultado considerablemente más favorable de lo que contemplaba JPMorgan en sus principales escenarios previos a la publicación.
La inflación subyacente mensual se situó en el 0,0%, frente al 0,2% esperado y al 0,2% del mes anterior. Esta lectura queda muy por debajo incluso del escenario más optimista incluido en el análisis de la mesa de negociación del banco.
JPMorgan estimaba que una inflación subyacente mensual situada entre el 0,15% y el 0,20% podría impulsar al S&P 500 entre un 0,75% y un 1,25%. Sin embargo, el dato finalmente publicado fue todavía más débil, lo que en principio refuerza la posibilidad de una reacción positiva de la renta variable.
El dato real queda fuera del rango central de JPMorgan
Antes de conocerse el informe, la mesa de negociación de JPMorgan asignaba una probabilidad del 40% a que el IPC subyacente mensual se situara entre el 0,20% y el 0,25%.
En ese escenario, el banco esperaba una subida del S&P 500 comprendida entre el 0,25% y el 0,75%.
También concedía una probabilidad del 25% a una lectura de entre el 0,15% y el 0,20%, que habría permitido un avance del índice de hasta el 1,25%.
El 0,0% finalmente publicado no aparecía entre los rangos principales descritos por la entidad. Por tanto, no puede trasladarse de forma mecánica a una previsión concreta del índice, pero supone una sorpresa desinflacionista mucho mayor de la esperada.
El escenario negativo ha quedado descartado por el dato
JPMorgan advertía de que una inflación subyacente mensual situada entre el 0,25% y el 0,30% podría dejar al S&P 500 prácticamente plano o provocar una caída de hasta el 0,75%.
En el supuesto menos probable, con una lectura superior al 0,30%, el banco estimaba descensos de entre el 1% y el 2%.
El dato de junio elimina por completo ese riesgo inmediato. La sorpresa no ha sido inflacionista, sino claramente desinflacionista, tanto en la tasa general como en la subyacente.
El IPC general cayó un 0,4% mensual, frente al descenso del 0,1% esperado, mientras que la tasa anual bajó al 3,5%, desde el 4,2% anterior. La inflación subyacente anual se moderó al 2,6%, también por debajo del 2,8% previsto.
Por qué el dato favorece a la bolsa
Una inflación más débil reduce la presión sobre la Reserva Federal para volver a subir los tipos de interés.
También puede provocar una caída de las rentabilidades de los bonos del Tesoro y mejorar las condiciones financieras, dos factores especialmente favorables para las acciones de crecimiento y los sectores con mayor sensibilidad a los tipos.
Las compañías tecnológicas, inmobiliarias y de servicios públicos podrían beneficiarse si el mercado empieza a descontar una política monetaria menos restrictiva.
Además, una inflación subyacente mensual nula mejora la calidad del informe. La moderación no se explica únicamente por la caída de la gasolina, sino también por una menor presión en los componentes internos de los precios.
El mercado esperaba un movimiento relativamente contenido
La mesa de JPMorgan destacaba que las opciones estaban descontando un movimiento de alrededor de 70 puntos básicos en el S&P 500 tras el dato, por debajo del rango habitual del 1% al 1,1% observado en otras publicaciones relevantes de inflación.
Esta menor volatilidad esperada se explicaba porque los inversores consideraban que el conflicto entre Estados Unidos e Irán ya no suponía una restricción material para el suministro energético.
La reducción de las expectativas de inflación había disminuido la prima incorporada en el mercado de opciones. Sin embargo, la magnitud de la sorpresa publicada podría provocar un movimiento mayor que el inicialmente descontado.
Una reacción positiva no está garantizada
Aunque el informe es claramente favorable para los activos de riesgo, la reacción final de Wall Street dependerá de varios factores.
El primero será el comportamiento de los bonos. Una caída pronunciada de la rentabilidad a diez años reforzaría la lectura positiva para la bolsa.
El segundo será la evolución del petróleo. Un nuevo repunte del crudo por las tensiones en Oriente Medio podría limitar el optimismo y reactivar las dudas sobre la inflación futura.
El tercero será la interpretación económica. Si los inversores consideran que la fuerte caída de los precios refleja una pérdida de demanda más intensa de lo previsto, parte del entusiasmo inicial podría moderarse.
La lectura más favorable para el S&P 500
Tomando como referencia los escenarios de JPMorgan, el dato real se sitúa claramente en la zona que debería resultar más favorable para el mercado bursátil.
El escenario de subida de hasta el 1,25% se construía sobre una inflación subyacente de entre el 0,15% y el 0,20%. La lectura del 0,0% es aún más baja y, en principio, ofrece un respaldo mayor para una reacción alcista.
Sin embargo, no sería prudente extrapolar automáticamente una subida superior al 1,25%, ya que el banco no publicó una estimación específica para una lectura tan reducida.
La conclusión es que el informe de junio elimina el escenario inflacionista negativo y coloca al mercado ante una sorpresa claramente favorable. La respuesta inmediata debería ser positiva para las acciones y los bonos, siempre que el petróleo y las preocupaciones sobre el crecimiento no neutralicen el efecto del dato.