¿Cómo han cambiado las expectativas sobre los tipos de interés tras los acontecimientos de esta semana?
Puntos clave
- Las expectativas de tipos apenas han cambiado esta semana, aunque el sesgo más agresivo del mercado sigue perdiendo fuerza.
- El optimismo sobre una posible desescalada entre EE.UU. e Irán está reduciendo parte de la presión inflacionista que se descontaba días atrás.
- El caso más llamativo sigue siendo el de la Fed: el mercado aún espera recortes, pese a que los datos de empleo no lo justifican con claridad.
Las expectativas del mercado sobre los tipos de interés han variado poco tras los acontecimientos de esta semana, pero sí se aprecia un ajuste lento y constante en una dirección: las apuestas más agresivas empiezan a moderarse al calor del mayor optimismo sobre una posible salida negociada al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Menos tensión geopolítica, menos presión sobre tipos
El mercado sigue interpretando que una mejora en el frente geopolítico puede aliviar tanto las expectativas de inflación como el temor a un frenazo del crecimiento. Por eso, aunque el pricing apenas se haya movido frente a la semana pasada, el tono general es algo menos hawkish. En otras palabras, se van recortando poco a poco las apuestas que descontaban tipos más altos durante más tiempo.
Ahora mismo, gran parte de ese ajuste depende de un único factor: cómo evolucionen las negociaciones entre EE.UU. e Irán. Si el escenario deriva en una desescalada real y sostenida, el petróleo perdería presión y con ello también parte del riesgo inflacionista. Si ocurre lo contrario, el mercado tendría que volver a revisar al alza sus previsiones sobre inflación, crecimiento y bancos centrales.
La cuestión de fondo no es solo cuántos recortes o subidas se descuentan, sino si el mercado está valorando bien el equilibrio entre inflación resistente y crecimiento todavía sólido.
La Fed sigue siendo la gran anomalía
Uno de los aspectos más llamativos sigue siendo la visión del mercado sobre la Reserva Federal. Se siguen descontando 10 puntos básicos de recortes de aquí a final de año, mientras que para la próxima reunión se asigna un 99% de probabilidad a que no haya cambios. El problema es que esa expectativa de bajadas no encaja del todo con los datos más recientes del mercado laboral estadounidense.
De hecho, indicadores más inmediatos como las peticiones semanales de subsidio por desempleo no apuntan a un deterioro que obligue a la Fed a actuar. Más bien al contrario: el empleo ha mostrado una resistencia notable. Esto choca con la idea, bastante extendida entre muchos inversores, de que el banco central acabará recortando tipos en los próximos meses.
El resto de bancos centrales mantiene un sesgo restrictivo
Fuera de Estados Unidos, el mercado sigue descontando un tono más restrictivo en varios bancos centrales. La RBNZ encabeza las previsiones con 75 puntos básicos de subidas a cierre de año, seguida por el BCE y el RBA, ambos con 54 puntos básicos. En el caso del banco central australiano, además, el mercado asigna una elevada probabilidad a una subida ya en la próxima reunión.
También se descuentan nuevas alzas en el BoJ, el BoE, el BoC e incluso en el SNB, algo que sigue resultando llamativo. La fotografía global, por tanto, no es la de un mundo preparándose para recortes generalizados, sino la de unos bancos centrales todavía incómodos con la inflación y reacios a relajar su postura demasiado rápido.
Lectura de mercado: el alivio por Irán está enfriando las apuestas más duras, pero no ha cambiado el fondo del asunto. Mientras la inflación siga lejos de objetivo y el crecimiento no se rompa, pensar en recortes rápidos puede seguir siendo prematuro, sobre todo en EE.UU.