Las divisas quedan sin rumbo ante el bloqueo de Ormuz y el frenazo diplomático
- Los mercados de divisas se mueven sin una dirección clara ante el bloqueo de Ormuz y el escaso avance diplomático.
- La semana estará marcada por las reuniones de la Fed, el BCE y el Banco de Inglaterra.
- El dólar mantiene mejor tono relativo por la resistencia de la economía estadounidense frente a Europa.
Los mercados de divisas afrontan una semana especialmente delicada, marcada por el estancamiento de las conversaciones de paz y por la persistencia del bloqueo casi total del estrecho de Ormuz. Aunque el alto el fuego en Irán continúa vigente, no existen señales claras de avances diplomáticos ni indicios sólidos de que las negociaciones estén progresando de forma significativa.
En este contexto, las divisas se están moviendo sin una tendencia definida. La situación contrasta con el comportamiento de las bolsas estadounidenses, que continúan marcando nuevos máximos, mientras los activos europeos encuentran más dificultades para prolongar su recuperación por las dudas sobre el estado de la economía de la eurozona.
Los bancos centrales vuelven al centro del mercado
Esta semana será clave para los mercados. Además de cualquier novedad relacionada con el conflicto en Oriente Medio, la atención se centrará en los principales bancos centrales. La Reserva Federal se reunirá el miércoles, mientras que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra lo harán el jueves.
No se esperan cambios inmediatos en los tipos de interés, pero los inversores estarán muy atentos al tono de los comunicados. Hasta ahora, los bancos centrales han ofrecido pocas pistas sobre cómo valoran el impacto de la guerra en la inflación, el crecimiento y sus futuras decisiones de política monetaria.
El mercado no espera movimientos de tipos esta semana, pero sí busca claridad sobre cómo responderán los bancos centrales si la energía sigue presionando la inflación.
El calendario macroeconómico también será intenso. Se publicarán los datos de inflación preliminar de la zona euro y el índice de precios PCE de Estados Unidos, referencias importantes para evaluar si la presión inflacionista sigue siendo compatible con una futura relajación monetaria.
Euro: señales débiles desde la economía europea
Las últimas encuestas publicadas en la zona euro dejaron una lectura poco favorable. El índice ZEW cayó hasta su nivel más bajo en tres años, pese a la relativa resistencia mostrada por algunos activos europeos. Más preocupante fue el retroceso del PMI de abril, que se situó por debajo de las expectativas y volvió a terreno contractivo.
La gran duda es si estos indicadores adelantados reflejan una reacción exagerada al conflicto con Irán o si anticipan un deterioro más profundo de la actividad. En cualquier caso, el escenario actual prácticamente descarta una subida de tipos por parte del BCE en su reunión de esta semana.
Los datos de PIB del primer trimestre, la inflación preliminar de abril y el mensaje del BCE permitirán valorar con mayor precisión el impacto de la crisis energética y geopolítica sobre la eurozona.
Dólar: resistencia económica y tono más firme
La economía estadounidense sigue mostrando una resistencia notable frente al conflicto. Las ventas minoristas de marzo fueron sólidas y confirmaron la desconexión entre la débil confianza de los consumidores y su comportamiento real de gasto. Además, los PMI también sorprendieron al alza.
Esta fortaleza respalda la expectativa de que la Fed mantenga los tipos sin cambios esta semana. En la última reunión presidida por Jerome Powell, el mercado espera un tono prudente, pero todavía con sesgo restrictivo.
La principal diferencia frente a Europa es que Estados Unidos sigue mostrando datos de actividad más sólidos, lo que reduce la presión para una rebaja inmediata de tipos.
Aun así, la incertidumbre no desaparece. Al impacto de la guerra se suma el próximo cambio de liderazgo en la Fed, con Kevin Warsh como figura previsiblemente más cercana a la línea política de Donald Trump y con un perfil aparentemente más inclinado a una política monetaria flexible. En este entorno, el siguiente movimiento de tipos podría depender más de los datos que de una hoja de ruta clara.
Libra: mejora relativa pese al contexto geopolítico
La libra ha mostrado una apreciación moderada desde el inicio del conflicto, apoyada por unos datos económicos algo mejores de lo esperado. Tanto los salarios como el desempleo superaron las previsiones, aunque corresponden a febrero y, por tanto, todavía no recogen el impacto de la guerra.
La inflación repuntó ligeramente, en línea con lo esperado, pero la lectura más positiva llegó desde las encuestas PMI de abril, que subieron hasta máximos de 18 meses pese al entorno de mayor incertidumbre y al encarecimiento de la energía.
El Banco de Inglaterra tampoco debería modificar los tipos esta semana. La clave estará en el resultado de la votación interna y en comprobar si la visión del Comité de Política Monetaria coincide con las expectativas del mercado, que actualmente descuentan nuevas subidas en 2026.
Un mercado sin dirección clara
El escenario de fondo sigue siendo incierto. No hay una huida clara de los activos estadounidenses, ya que el impacto económico de la guerra parece, por ahora, más limitado en Estados Unidos que en Europa. Al mismo tiempo, el bloqueo de Ormuz y la falta de avances diplomáticos impiden que el mercado de divisas adopte una dirección más definida.
La conclusión es que las próximas sesiones estarán dominadas por tres factores: el desarrollo del conflicto, el mensaje de los bancos centrales y los nuevos datos de inflación. Hasta que alguno de esos elementos ofrezca una señal clara, las principales divisas seguirán probablemente moviéndose a la deriva.