Las divisas aguantan en rangos estrechos pese al riesgo creciente en Irán

Ebury

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Capitalbolsa | 07 abr, 2026 14:22
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Puntos clave
  • Las divisas siguen moviéndose en rangos estrechos pese al agravamiento del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán.
  • Europa empieza a mostrar un perfil más estanflacionista, mientras EE.UU. resiste mejor gracias a su menor dependencia energética.
  • El mercado sigue pendiente del ultimátum de Trump sobre Ormuz y del próximo dato de inflación en Estados Unidos, dos factores clave para las monedas.

El mercado de divisas atraviesa una fase extraña. La tensión geopolítica sigue escalando, el petróleo continúa en niveles muy elevados y el estrecho de Ormuz permanece cerrado, pero las grandes monedas apenas salen de sus rangos recientes. Esa combinación transmite una sensación de déjà vu: los inversores escuchan las amenazas, pero cada vez reaccionan menos a la retórica y más a los hechos.

En el fondo, la lectura del mercado es bastante racional. Los operadores buscan una narrativa coherente en un entorno en el que los activos de riesgo repuntan, mientras el crudo sigue tensionado y las implicaciones macroeconómicas empiezan a aflorar. Reuters recoge que el petróleo se mantiene alrededor de los 110 dólares, que el plazo fijado por Trump para Irán expira este martes y que la atención del mercado está centrada en cómo ese desenlace puede afectar a inflación, crecimiento y tipos de interés. :contentReference[oaicite:0]{index=0}

Europa empieza a sentir el golpe

La zona euro es, probablemente, la región más expuesta a un shock energético prolongado. Los primeros datos ya apuntan en esa dirección. La inflación general repuntó en marzo hasta el 2,5% y el crecimiento privado se desaceleró hasta su nivel más bajo de los últimos nueve meses, con señales de enfriamiento en confianza, actividad y pedidos. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

Este deterioro encaja con un escenario de corte estanflacionista: más presión en precios y menos impulso económico. Aun así, el mercado sigue descontando nuevas subidas del BCE, impulsado por el temor a efectos de segunda ronda si la energía sigue encareciéndose. Reuters señala que varios miembros más duros del banco central insisten en mantener la guardia alta ante el riesgo de que las expectativas de inflación vuelvan a repuntar con rapidez. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

El euro tiene una baza a medio plazo: si el conflicto se enfría y el diferencial esperado de tipos frente a EE.UU. se estrecha, la moneda única podría encontrar apoyo. El problema es que, en el corto plazo, Europa sigue siendo la economía más vulnerable al shock energético.

EE.UU. aguanta mejor, pero la inflación vuelve al centro

En Estados Unidos, la situación es distinta. La economía sigue mostrando mayor resistencia gracias a su autosuficiencia energética relativa y a un mercado laboral que, por ahora, no se ha deteriorado de forma clara. El informe de empleo de marzo mostró una creación de 178.000 puestos y una caída de la tasa de paro al 4,3%, aunque con matices menos brillantes bajo la superficie, como una menor participación laboral y una desaceleración salarial. :contentReference[oaicite:3]{index=3}

El foco inmediato pasa ahora al dato de inflación y a las expectativas de precios. Reuters destaca que la subida del crudo y el encarecimiento logístico ya están elevando los costes en la economía estadounidense, mientras algunos miembros de la Fed han endurecido el tono y advierten de que la inflación vuelve a dar señales preocupantes. :contentReference[oaicite:4]{index=4}

Eso deja al dólar en una posición curiosa: no despega con claridad, pero tampoco cede demasiado. Sigue beneficiándose de su perfil defensivo y de una Fed que, aunque no quiera hablar de nuevas subidas, tampoco tiene margen para relajarse mientras la inflación siga dando guerra.

La libra resiste más de lo esperado

La libra esterlina también está mostrando más estabilidad de la que cabía esperar. El Banco de Inglaterra intenta enfriar las expectativas de nuevas subidas, consciente de que el Reino Unido afronta una economía frágil y un mercado laboral menos robusto. Sin embargo, el mercado sigue descontando cierto endurecimiento, apoyado además en el aumento de las rentabilidades de la deuda soberana y de los tipos hipotecarios, que ya están endureciendo las condiciones financieras por sí solos.

La reacción reciente de la libra frente al euro y al dólar sugiere que los inversores todavía no han sacado una conclusión definitiva sobre el impacto de la guerra en la economía británica. Aún faltan datos y, por ahora, el mercado prefiere no sobrerreaccionar.

Qué vigilar ahora en el mercado de divisas

Esta semana hay dos catalizadores evidentes. El primero es puramente geopolítico: el desenlace del nuevo ultimátum de Trump a Irán sobre la reapertura de Ormuz. Reuters informó este martes de que el plazo vencía a las 20:00 ET, en un contexto de mercado muy sensible al petróleo y a cualquier riesgo adicional sobre infraestructuras o transporte energético. :contentReference[oaicite:5]{index=5}

El segundo es macroeconómico: la publicación de la inflación en EE.UU. Si confirma un repunte claro por el shock energético, el mercado tendrá que reajustar otra vez sus expectativas de tipos. Y eso puede ser el elemento que finalmente saque a las divisas de estos rangos estrechos.

La conclusión es simple: las divisas aún no se están moviendo con la violencia que cabría esperar en un entorno así, pero eso no significa calma real. Significa espera. Y cuando el mercado espera con el petróleo arriba, inflación al alza y bancos centrales incómodos, el siguiente movimiento suele ser más brusco de lo normal.
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