El dólar vuelve a actuar como refugio mientras bolsas y bonos sufren
- El sólido empleo de EE.UU. refuerza al dólar y presiona al resto de divisas del G10.
- La subida de rentabilidades deja pocos refugios claros: el billete verde vuelve a ganar protagonismo.
- IPC de EE.UU. y reunión del BCE serán las grandes referencias de la semana para el mercado de divisas.
Las divisas refugio han vuelto a beneficiarse del aumento de la aversión al riesgo, pero esta vez el movimiento ha tenido un protagonista claro: el dólar estadounidense. Según Ebury, el fuerte informe de empleo de mayo en Estados Unidos fue el principal catalizador del mercado la semana pasada, al reforzar la idea de que la Reserva Federal podría verse obligada a mantener una posición más restrictiva.
La reacción fue inmediata. Los rendimientos de los bonos estadounidenses subieron con fuerza, las bolsas corrigieron y los inversores redujeron exposición a activos de riesgo en un mercado que ya cotizaba con valoraciones exigentes, especialmente en Wall Street.
El dólar recupera su papel de refugio
La venta simultánea de acciones y bonos deja una lectura incómoda: el mercado tiene ahora pocos refugios claros. En ese contexto, el dólar vuelve a consolidarse como una de las pocas alternativas defensivas disponibles.
El comportamiento semanal de las divisas fue contundente. Ninguna moneda del G10 logró escapar al retroceso frente al billete verde. La combinación de empleo sólido, tipos más altos y caída de las bolsas ha devuelto atractivo relativo al dólar, al menos en el corto plazo.
La clave está en el cambio de narrativa: el mercado ya no debate solo cuándo recortará la Fed, sino si el ciclo de bajadas ha terminado y si incluso podría haber nuevas subidas.
Semana clave: inflación de EE.UU. y BCE
Esta semana, el foco estará en varios frentes. Además de la evolución de la guerra en Irán y del frágil alto el fuego en Oriente Medio, los inversores vigilarán con especial atención el IPC de mayo en Estados Unidos y la reunión del Banco Central Europeo del jueves.
El mercado espera un nuevo repunte de la inflación general estadounidense, impulsado por el traslado de los mayores precios energéticos al consumidor final. Sin embargo, el verdadero punto crítico estará en la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía.
Si la subyacente muestra señales de persistencia, los inversores en bonos podrían volver a exigir mayores rentabilidades. Eso reforzaría al dólar y mantendría bajo presión a las divisas más sensibles al ciclo.
Euro: inflación más alta y crecimiento débil
En la eurozona, el dato preliminar de inflación de mayo confirmó que los precios se han alejado de forma significativa del objetivo del BCE. La tasa general alcanzó el 3,2%, impulsada principalmente por la energía.
La cuestión relevante será comprobar si ese repunte genera efectos de segunda ronda en salarios, servicios y expectativas. El análisis es más complejo en Europa porque muchos indicadores económicos llegan con mayor desfase que en otras regiones.
El PIB del primer trimestre mostró una contracción inesperada, aunque Ebury señala que el dato estuvo distorsionado por anomalías en Irlanda. Excluyendo ese efecto, la eurozona habría crecido a una tasa anualizada ligeramente inferior al 1%.
Ese es el contexto con el que llega la reunión del BCE. El mercado descuenta ampliamente la primera subida de tipos del ciclo, por lo que la atención se centrará menos en la decisión y más en el mensaje de Christine Lagarde.
Dólar: el empleo complica el mandato de Warsh
En Estados Unidos, el informe de empleo de mayo mostró que el mercado laboral recupera impulso. Esto contradice la idea de que la inteligencia artificial esté provocando ya una destrucción significativa de empleo y refuerza la visión de una economía todavía resistente.
Los mercados de tipos dan ahora por prácticamente finalizado el ciclo de recortes. Este escenario supone un reto directo para el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, nombrado por Donald Trump con el mandato explícito de bajar los tipos.
La próxima reunión de la Reserva Federal será especialmente delicada porque inflación y crecimiento se mueven en direcciones difíciles de conciliar. El dato de inflación de esta semana servirá para medir hasta qué punto el shock energético se está extendiendo al resto de la economía.
Para el dólar, el escenario sigue siendo favorable mientras el mercado perciba una Fed más restrictiva que el resto de bancos centrales.
Libra: semana tranquila, pero con señales de resistencia
La libra esterlina tuvo una semana más tranquila en términos de datos económicos, por lo que los operadores centraron su atención en factores externos. Aun así, hubo señales relevantes desde el Banco de Inglaterra.
La gobernadora Greene señaló que podría considerar votar a favor de una subida de tipos en la próxima reunión del comité de política monetaria, prevista para finales de mes.
Además, la revisión al alza de los PMI sugiere que la caída inicial de la confianza pudo haber sido excesiva y que la economía británica está mostrando más resistencia de la prevista ante los acontecimientos en Oriente Medio.
El dato de PIB mensual de abril, que se publicará el viernes, debería ayudar a confirmar si esa visión moderadamente optimista tiene respaldo en la actividad real.
Lectura para mercado
El mercado de divisas entra en una fase dominada por tres variables: inflación, bancos centrales y geopolítica. El dólar parte con ventaja porque combina mayor rentabilidad, papel defensivo y una Fed que podría sonar más restrictiva de lo previsto.
El euro dependerá del equilibrio que logre el BCE entre credibilidad antiinflacionista y riesgo de frenar una economía débil. La libra, por su parte, conserva cierto apoyo si los datos británicos confirman resiliencia y el Banco de Inglaterra mantiene abierto el debate sobre tipos.
En síntesis: el dólar sigue siendo el refugio dominante mientras las bolsas corrigen, los bonos sufren y los inversores descuentan una Fed menos dispuesta a relajar la política monetaria.