Julius Baer: “¿Es Bitcoin un indicador fiable de los mercados?”
- Yves Bonzon (Julius Baer) duda de que Bitcoin sea un indicador fiable y adelantado de liquidez.
- Bitcoin cae más de un 30% desde máximos mientras el oro se mantiene estable, reforzando la idea de “Nasdaq con esteroides”.
- A largo plazo, Julius Baer sigue viendo Bitcoin como cobertura contra devaluación fiduciaria y dominio fiscal.
En su último CIO Weekly, Yves Bonzon, Chief Investment Officer de Julius Baer, analiza si Bitcoin puede considerarse un indicador adelantado de liquidez del sistema financiero. El punto de partida son las recientes caídas de los activos digitales, uno de los segmentos más sensibles a la liquidez, y las voces de mercado que apuntan a estas correcciones como una señal temprana de contracción de liquidez.
Bitcoin, liquidez y la comparación con el oro
Bonzon recuerda que Bitcoin ha caído más de un 30% desde sus máximos recientes, mientras que el oro ha aguantado razonablemente bien. Esto reabre el debate sobre si Bitcoin es realmente un “oro digital” o se comporta más bien como una acción tecnológica de alta beta. A corto plazo, la correlación entre ambos activos puede pasar de muy positiva a muy negativa, especialmente cuando hay fases de fuerte apalancamiento y desapalancamiento forzado.
A diferencia del oro, donde el uso de apalancamiento es mucho más limitado, muchos inversores en Bitcoin operan con posiciones apalancadas. Cuando llegan las llamadas de margen, se ven obligados a vender tanto activos digitales como tecnología estadounidense, amplificando los movimientos y reforzando la imagen de Bitcoin como Nasdaq con esteroides más que como refugio estable.
Según Bonzon, Bitcoin y el oro sí deberían moverse juntos a largo plazo, en la medida en que los gobiernos utilicen los mercados de capitales con fines de sanciones, generando demanda estructural de activos “externos” al sistema.
Caída de Bitcoin, volatilidad y señales de mercado
En paralelo, Bonzon repasa la reciente montaña rusa en la bolsa estadounidense tras los resultados de NVIDIA, con fuertes caídas intradía en S&P 500 y Nasdaq seguidas históricamente por rebotes significativos. El VIX se ha moderado y el índice MOVE de volatilidad en bonos se mantiene por debajo de niveles de estrés, lo que sugiere que, de momento, no estamos ante un choque sistémico de liquidez.
Por eso, el CIO de Julius Baer insiste en que, aunque los activos digitales son muy sensibles a la liquidez, Bitcoin no es un indicador adelantado perfecto. Si todos lo tomaran como “santo grial” de la liquidez, la señal dejaría de funcionar: cuando un indicador se vuelve universal, pierde poder predictivo.
En su opinión, la reciente corrección encaja más con una fase de consolidación post-halving que con el inicio de un colapso estructural, y los rebotes a corto plazo siguen siendo posibles.
Visión secular: Bitcoin como cobertura de largo plazo
Bonzon recuerda a sus clientes que, pese a su historia limitada, Bitcoin muestra un patrón recurrente tras cada halving: subidas fuertes, seguidas de fases de consolidación. En el marco de la Perspectiva Secular de Julius Baer, Bitcoin se mantiene como cobertura a largo plazo frente al dominio fiscal de los gobiernos y la devaluación de las monedas fiduciarias, más como alternativa al oro que como sustituto del dinero de curso legal.
De cara al futuro, prevé que la elevada correlación con la tecnología estadounidense y las operaciones apalancadas no se prolongue indefinidamente, y recuerda que el próximo halving está previsto para mediados de 2028, potencialmente dando paso a un nuevo ciclo de comportamiento del activo.
Reflexión de Capital Bolsa
Coincidimos con Yves Bonzon en que Bitcoin no es el indicador mágico de liquidez, pero sí una pieza relevante del nuevo mapa de activos “fuera del sistema”. Nos parece sensato seguir tratándolo como un activo de riesgo con vocación de cobertura estructural, no como un barómetro perfecto del ciclo.
En nuestra opinión, el consenso implícito sigue viendo en Bitcoin un potencial alcista de largo plazo pero con una recomendación práctica de mantener con tamaño moderado, dentro de carteras diversificadas y siempre asumiendo su carácter extremadamente volátil.