El efecto dominó de la IA: cómo una caída puntual arrastró al oro, al bitcoin y a Europa

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Capitalbolsa | 03 feb, 2026 14:37 - Actualizado: 08:37
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Puntos clave
  • Una fuerte caída puntual en una gran tecnológica provocó ventas en oro, criptomonedas y bolsas globales.
  • El uso intensivo de apalancamiento estaría amplificando el contagio entre activos aparentemente no relacionados.
  • El episodio revela la fragilidad de algunos mercados tras meses de fuerte euforia.

La violenta sacudida vivida recientemente en los metales preciosos y otros activos no fue un simple episodio aislado. Detrás del movimiento, según explica Joachim Klement, estratega jefe de Panmure Liberum, se esconde un patrón mucho más inquietante: un mercado excesivamente cargado de posiciones apalancadas, donde una sola chispa puede desencadenar ventas en cadena.

El detonante fue la publicación de resultados de un gran peso pesado tecnológico estadounidense. En apenas una hora, la fuerte caída inicial de sus acciones coincidió con un desplome del oro cercano al 8% y una caída relevante en bitcoin. No se trató solo de tecnología: activos que, en teoría, no guardan una relación directa entre sí comenzaron a venderse de forma simultánea.

Este comportamiento es clave para entender lo que ocurrió. Como señala Klement, cuando los inversores están excesivamente apalancados y utilizan deuda de margen para invertir en los activos “de moda”, cualquier caída brusca obliga a generar liquidez de forma inmediata. Y cuando llegan las llamadas de margen, se vende todo lo que sea líquido, independientemente de su calidad o de sus fundamentales.

El dato que refuerza esta lectura es especialmente preocupante: los saldos de efectivo en las cuentas de margen en Estados Unidos se encuentran en mínimos históricos en relación con la deuda utilizada. En otras palabras, el margen de maniobra de muchos inversores es muy reducido.

Este efecto dominó explica por qué, durante ese episodio, también cayeron bolsas europeas como el FTSE 100 o el Stoxx 600. No era un problema específico de Europa ni de los metales, sino una reacción mecánica del sistema ante inversores forzados a vender para cubrir posiciones.

Klement advierte además de un mensaje de fondo más amplio: las operaciones más concurridas del mercado en este momento —acciones ligadas a la inteligencia artificial, metales preciosos, mineras y criptomonedas— comparten un denominador común, una narrativa muy fuerte y un posicionamiento extremo. Mientras esa narrativa se mantenga intacta, los mercados pueden aguantar. Pero si se quiebra, el ajuste puede ser rápido y desordenado.

Eso no significa, sin embargo, que estemos ante un mercado bajista. El propio estratega considera que el episodio encaja más con una fase de consolidación tras una situación de clara sobrecompra. De hecho, cree que tanto los metales como las grandes tecnológicas pueden rebotar una vez que se haya eliminado parte del exceso de apalancamiento.

El verdadero aviso no está en la caída puntual, sino en lo frágiles que pueden ser los máximos actuales si se produce un cambio brusco de narrativa, ya sea en torno a la inteligencia artificial o al dólar.

La conclusión es clara: no es momento de pánico, pero sí de prudencia. En un entorno donde muchos activos están muy concurridos, la diversificación vuelve a ser clave. Según esta visión, mercados con valoraciones más razonables y mejor respaldo fundamental, como algunas bolsas europeas o el mercado británico, podrían ofrecer un mejor equilibrio frente a un escenario de mayor volatilidad global.

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