¿Qué consecuencias podría tener Trump para Japón en cuanto a aranceles y ganadores y perdedores empresariales?

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Capitalbolsa | 23 ene, 2025 12:45
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Dan Carter y Mitesh Patel, gestores de inversiones, renta variable japonesa, de Jupiter AM, ofrecen un exhaustivo análisis de las implicaciones de un segundo mandato presidencial de Trump para Japón y analizan si el país del sol naciente es vulnerable a los aranceles al comercio.

Os ofrecemos, a continuación, un resumen de los puntos principales:

Los expertos abordan los siguientes puntos:

1. Sobre los aranceles

Japón es una nación amiga de EE. UU. y ya no es la gran molestia comercial. No es fuente ni de inmigrantes ilegales ni de drogas. Tiene lógica pensar, pues, que Japón esquivará el grueso de un nuevo programa de aranceles estadounidenses. El peso de Japón en las importaciones estadounidenses ha menguado desde casi el 12% hasta cotas más próximas al 4 % en la actualidad. El problema de EE. UU. es China y, en menor medida, México y Vietnam, países con los que EE. UU. mantiene un déficit comercial considerablemente mayor que con Japón.

2. Ganadores y perdedores empresariales

De cualquier forma, la localización de la producción de las empresas japonesas aporta una cobertura considerable e incluso una ventaja competitiva frente a los fabricantes chinos y de otros países. Además, las mayores tensiones en el mercado laboral estadounidense podrían beneficiar a muchas empresas japonesas, al igual que los esfuerzos por aumentar la autosuficiencia en materia de defensa. En este marco de autarquía laboral, ha surgido un sector empresarial adaptado a la insuficiente mano de obra y, a veces, diseñado específicamente para solventarla. Las empresas de automatización, como Fanuc, Mitsubishi Electric y Daifuku, estarán encantadas de ayudar a los fabricantes estadounidenses a salir del aprieto, al igual que Kubota en el sector agrícola.

Por otro lado, el alejamiento de las tecnologías ecológicas en beneficio de los hidrocarburos podría suponer menos oportunidades de inversión para Japón. las empresas de tecnologías verdes podrían ser más cautelosas sobre el futuro a la vista del compromiso de Trump de recortar la normativa medioambiental y centrarse en el sector del petróleo y el gas. Por ejemplo, Panasonic, que fabrica celdas de baterías para los vehículos eléctricos de Tesla en EE. UU., tendrá que sopesar los pros de disponer de una base de producción y clientes en EE. UU. y el importante contra de depender de las subvenciones de la Inflation Reduction Act. En realidad, Japón no cuenta con importantes reservas de petróleo y gas por la propia geología del país, por lo que existe una escasa tradición industrial en ese sector. Si la nueva política es drill, baby, drill, entonces habrá pocos ganadores obvios en Japón

3. El futuro del yen

En cuanto al yen, debemos prestar la debida atención a la posible fortaleza o debilidad futura del yen. Pensamos que lo que realmente le importa al yen es el tipo de interés real en EE. UU., que históricamente ha mostrado una correlación muy estrecha con el tipo de cambio JPY/USD.

Si hemos de creer en las palabras de Trump, la inflación va a seguir descendiendo y los tipos de interés serán bajos, en cuyo caso podría aventurarse una racha alcista en el yen. A la vista de lo barato que «parece» Japón en estos momentos, con el yen tan depreciado, parecería una corrección. Sin embargo, si los precios y las condiciones monetarias escapan a los límites del poder ejecutivo, entonces la conclusión podría ser una inflación inducida por los aranceles y tipos «más altos». En ese caso, cabe esperar que el yen siga de capa caída. Somos conscientes de que no ayuda esta forma de esbozar escenarios apuntando una cosa y lo contrario, pero la moneda se ha lanzado al aire y no tenemos motivos de peso para aventurar de qué lado caerá.

En resumen, intentar determinar si el retorno de Trump es bueno para el crecimiento o el yen es jugársela a cara o cruz con la moneda del «MAGA». Ante un resultado electoral que provocó lágrimas de tristeza y alegría a partes iguales, como inversores tenemos sentimientos encontrados, por no decir de indiferencia.

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