La venta de acciones tecnológicas se intensifica y golpea con fuerza a Asia

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Capitalbolsa | 17 jul, 2026 08:40
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Puntos clave
  • La venta de semiconductores de Wall Street se extiende con fuerza a las bolsas asiáticas.
  • El Nikkei llegó a perder más de un 5%, mientras los futuros del Nasdaq anticipan nuevas caídas.
  • Las valoraciones elevadas, el aumento de los costes de la IA y la tensión entre Estados Unidos e Irán agravan la corrección.

La presión vendedora sobre las compañías tecnológicas continúa profundizándose antes de la apertura de los mercados europeos. La caída sufrida el jueves por los fabricantes estadounidenses de semiconductores se ha trasladado con fuerza a Asia y amenaza con provocar una nueva sesión negativa en Wall Street.

El Nikkei 225 japonés llegó a retroceder más de un 5%, lastrado por las fuertes pérdidas de Tokyo Electron, Advantest y SoftBank. La bolsa de Taiwán también llegó a caer cerca de un 6%, mientras el mercado surcoreano volvió a registrar una elevada volatilidad por la exposición de sus principales índices a Samsung Electronics y SK Hynix.

Los futuros estadounidenses apuntan igualmente a una apertura bajista. Los contratos sobre el S&P 500 pierden alrededor de un 0,8%-0,9%, mientras los futuros del Nasdaq registran descensos próximos al 1,5%.

Los semiconductores lideran las pérdidas

La corrección tiene su epicentro en los fabricantes de chips. El índice Philadelphia Semiconductor cayó el jueves un 4,3% y acumula ya un descenso cercano al 19% desde los máximos alcanzados el 22 de junio, situándose al borde de entrar técnicamente en mercado bajista.

Intel, Micron, SanDisk, Marvell, AMD y Nvidia se encuentran entre los valores más castigados. La caída se produce incluso después de que TSMC anunciara un crecimiento del beneficio del 77%, una reacción que refleja el elevado nivel de exigencia alcanzado por las valoraciones del sector.

El mercado ya no premia unos resultados simplemente buenos: exige que las compañías justifiquen unas expectativas extraordinariamente elevadas.

Los inversores comienzan a cuestionar si el crecimiento de los beneficios será suficiente para compensar el enorme volumen de inversiones necesario para construir centros de datos, ampliar la capacidad de fabricación y desarrollar nuevas infraestructuras de inteligencia artificial.

La fuerte concentración acumulada en estos valores también está favoreciendo la toma de beneficios. El sector tecnológico representa una parte cada vez mayor de los principales índices estadounidenses, por lo que sus correcciones tienen un impacto especialmente elevado sobre el Nasdaq y el S&P 500.

La geopolítica y los tipos añaden presión

La renovada tensión entre Estados Unidos e Irán está agravando la aversión al riesgo. El petróleo Brent se mantiene alrededor de los 85 dólares por barril ante el temor a nuevas interrupciones en el estrecho de Ormuz, lo que vuelve a alimentar las preocupaciones inflacionistas.

Un petróleo persistentemente elevado dificultaría el proceso de desinflación y podría obligar a la Reserva Federal a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Los fuertes datos económicos estadounidenses publicados el jueves también impulsaron inicialmente los rendimientos de los bonos, aumentando la presión sobre las valoraciones tecnológicas.

Durante la sesión asiática, sin embargo, los rendimientos del Tesoro han retrocedido: el bono estadounidense a dos años se situaba cerca del 4,14% y el de diez años alrededor del 4,55%. Este movimiento parece responder más a una búsqueda de activos refugio que a un cambio sustancial en las expectativas monetarias.

Una corrección amplificada por factores técnicos

La intensidad de las pérdidas también podría estar siendo amplificada por factores técnicos. Varias compañías de semiconductores han perforado soportes relevantes y medias móviles de corto plazo, activando órdenes automáticas de venta y estrategias de reducción de exposición.

La ruptura simultánea de niveles técnicos en Intel, Micron, SanDisk, Nvidia y AMD está acelerando un movimiento que inicialmente comenzó como una toma de beneficios. La corrección ya no afecta únicamente a compañías concretas, sino al conjunto de la temática vinculada a la inteligencia artificial.

Mientras el índice de semiconductores no consiga estabilizarse y los rendimientos de los bonos permanezcan elevados, cualquier intento de rebote podría encontrar rápidamente nuevas ventas. Las bolsas europeas afrontan así una apertura claramente negativa, con los sectores tecnológico y de infraestructuras para la IA nuevamente en el centro de la presión vendedora.

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