La burbuja de la IA va a estallar

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Capitalbolsa | 24 mar, 2026 14:08 - Actualizado: 09:11
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Puntos clave
  • La inversión global en IA ha superado los 1,03 billones de dólares en seis años, pero el retorno sigue siendo desigual.
  • Según Daniel Jones, las mejoras reales se concentran sobre todo en tecnología y finanzas, no en el conjunto de la economía.
  • Las valoraciones del mercado, especialmente en EE. UU., refuerzan la tesis de una posible burbuja similar a la puntocom.

El entusiasmo por la inteligencia artificial sigue disparado, pero no todos los datos acompañan esa euforia. Según expone Daniel Jones, la inversión global en IA ha pasado de 46.000 millones de dólares en 2020 a cerca de 394.000 millones en 2025, hasta acumular unos 1,03 billones en apenas seis años. El problema es que ese enorme esfuerzo inversor todavía no se traduce, de forma clara, en una mejora amplia de la rentabilidad empresarial.

Mucho capital, poco impacto general

Jones señala que el grueso de las mejoras en beneficios y márgenes se concentra en dos áreas muy concretas: tecnología y finanzas. Entre ambas, apenas representan menos del 14% del PIB de Estados Unidos, lo que deja una conclusión incómoda: la IA está favoreciendo a sectores muy concretos, pero no está transformando todavía el núcleo de la economía.

El análisis sectorial refuerza esa lectura. Entre 2023 y 2025, los beneficios empresariales crecieron un 7,5%, pero prácticamente todo ese avance procedió del sector financiero. Fuera de ahí, el incremento fue casi irrelevante. Para Daniel Jones, eso cuestiona la idea de que la inteligencia artificial ya esté generando un retorno transversal y medible.

Uno de los datos más llamativos que recoge Jones es un estudio del MIT según el cual el 95% de las empresas que han implantado IA no estaría obteniendo retorno sobre la inversión.

La productividad no despeja las dudas

Aunque la productividad laboral ha mejorado en los últimos años, el propio Daniel Jones advierte de que no está claro cuánto de ese avance puede atribuirse realmente a la IA. El crecimiento anualizado ha rondado el 2,8%, una cifra positiva, sí, pero no muy distinta de otros periodos históricos como los años 90 o la etapa posterior al estallido de la burbuja tecnológica.

Mientras tanto, las previsiones siguen siendo extraordinariamente optimistas. Goldman Sachs espera que el negocio global del cloud pase de 496.000 millones en 2024 a 2 billones de dólares en 2030, y KPMG estima que la IA podría aportar hasta 11 billones de dólares a la economía mundial hacia 2050. Jones no niega ese potencial, pero recuerda algo básico: las grandes proyecciones suelen hacerse en los momentos de mayor entusiasmo, y rara vez se cumplen exactamente como se anticipan.

Valoraciones que recuerdan a una burbuja

A esa falta de retorno visible se suma un segundo elemento: el precio que ya está descontando el mercado. Según destaca Daniel Jones, el S&P 500 cotiza en múltiplos históricamente muy exigentes, y la rentabilidad implícita de sus beneficios está por debajo del rendimiento del bono estadounidense a 10 años. Ese diferencial negativo es una señal clásica de sobrevaloración y ya se ha prolongado durante cuatro años.

Además, los márgenes empresariales también muestran una concentración llamativa. El sector tecnológico ha pasado de márgenes del 20,18% al 29,43%, mientras que la mayoría de industrias tradicionales apenas ha registrado mejoras reseñables. La lectura de Jones es clara: el mercado está premiando una promesa futura que todavía no se ha materializado de forma amplia.

En conjunto, la tesis es directa. La inteligencia artificial puede acabar generando un valor enorme a largo plazo, pero, a día de hoy, las cifras no justifican plenamente la magnitud del entusiasmo bursátil. Y cuando eso ocurre, el riesgo es evidente: no una crisis sistémica como la inmobiliaria, pero sí una corrección severa parecida a la que siguió al estallido de la burbuja puntocom.

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