El desplome del software en Bolsa deja una duda clave: ¿está marcando bitcoin el próximo suelo?
- Las acciones de software atraviesan una fase de fuerte castigo, pero el rebote del bitcoin abre la puerta a un posible suelo.
- En los últimos años, software y cripto han tendido a moverse de forma parecida, aunque ahora esa relación empieza a ponerse en duda.
- El mercado teme que la inteligencia artificial erosione márgenes en el software, mientras el bitcoin gana atractivo como refugio alternativo en plena tensión geopolítica.
El castigo sobre las compañías de software se ha intensificado en las últimas semanas, pero el mejor tono del bitcoin empieza a lanzar una señal que algunos técnicos vigilan de cerca: la posibilidad de que el tramo bajista en este segmento se esté acercando a un punto de agotamiento. La cuestión es si esa pista sigue siendo válida o si, simplemente, la relación histórica entre ambos activos ha empezado a romperse.
El software sigue siendo uno de los focos más débiles del mercado
Según explica Frances Yue, el sector del software está siendo una de las áreas más golpeadas de la Bolsa estadounidense. El WisdomTree Cloud Computing Fund, uno de los ETF más seguidos para medir este segmento, cerró la última sesión en 24,09 dólares, su nivel más bajo desde enero de 2023. Además, encadenó cinco jornadas consecutivas de caídas, su peor racha en un año.
Desde el 28 de febrero, coincidiendo con el estallido del conflicto con Irán, este fondo acumula una caída del 12,3%. Otro vehículo muy seguido, el iShares Expanded Tech-Software Sector ETF, retrocede un 9,2% en ese mismo periodo. La debilidad es clara y refleja que el mercado está exigiendo mucho más a un segmento que venía cotizando con valoraciones elevadas.
El golpe no es casual. El mercado está revisando a la baja el atractivo del software por miedo a que la inteligencia artificial abarate el desarrollo de productos y facilite la entrada de nuevos competidores.
Bitcoin aguanta mejor y deja una señal interesante
En paralelo, el bitcoin ha mostrado una resistencia muy superior. Mientras el software sufría nuevas ventas, la criptomoneda llegó a marcar en la última sesión un máximo intradía de 73.311 dólares, su nivel más alto desde mediados de marzo. Desde el 28 de febrero acumula un avance del 11,5%, frente a un descenso del 0,9% en el S&P 500.
Jonathan Krinsky, estratega técnico jefe de BTIG, apunta que esta divergencia podría ser una pista alcista para el software si se mantiene la relación que ambos activos han mostrado en años recientes. La lógica es sencilla: tanto el software como las criptomonedas han funcionado a menudo como activos de crecimiento y apetito por el riesgo. Si el bitcoin vuelve a tirar al alza, podría estar anticipando que la presión sobre el software terminará moderándose.
Pero también hay una lectura menos favorable. Esa correlación puede estar debilitándose. Si es así, la fortaleza del bitcoin no estaría anticipando una mejora del software, sino respondiendo a factores propios del mercado cripto.
Dos narrativas distintas empiezan a separarse
Esa es ahora la clave del debate. El software está bajo presión por una cuestión muy concreta: el temor a que la inteligencia artificial comprima márgenes, reduzca barreras de entrada y haga más difícil sostener crecimientos tan altos como los que el mercado había descontado. En otras palabras, el castigo responde a dudas reales sobre el modelo de negocio y sobre la capacidad futura de monetización.
En cambio, el bitcoin puede estar beneficiándose de un relato diferente. Algunos participantes del mercado lo ven cada vez más como una posible reserva de valor en un contexto de tensión geopolítica, especialmente cuando surgen dudas sobre el acceso al sistema bancario en algunas regiones afectadas por el conflicto. Es decir, no sube necesariamente porque mejore el apetito por riesgo, sino porque gana atractivo como activo alternativo.
El mercado todavía no ha decidido cuál de las dos lecturas es la correcta. Pero hay una conclusión clara: si el bitcoin está señalando un suelo para el software, pronto debería empezar a verse en precio. Si no ocurre, probablemente estaremos ante una ruptura de correlación y no ante una señal de compra.