El conflicto con Irán golpea un mercado que está más sobrevalorado que durante la crisis petrolera de 1973
- El paralelismo con 1973 sugiere que el mercado no siempre se recupera rápido tras un shock geopolítico.
- El S&P 500 actual está, según varios indicadores históricos, más sobrevalorado que en la crisis petrolera.
- El optimismo generalizado en Wall Street puede ser una señal contraria de riesgo.
El análisis de Mark Hulbert plantea una advertencia incómoda: si el conflicto con Irán evolucionara de forma similar a la guerra árabe-israelí de 1973 y al posterior embargo petrolero, el mercado estadounidense podría enfrentarse a una recuperación mucho más lenta de lo que hoy descuenta el consenso.
Tras la Guerra del Yom Kipur en octubre de 1973, el embargo petrolero disparó la inflación en EE. UU. y provocó una caída severa de las acciones. El S&P 500 ajustado por inflación y dividendos no superó de forma sostenida los niveles previos a la guerra hasta finales de 1980. Si un patrón similar se repitiese hoy, el índice no recuperaría en términos reales sus niveles actuales hasta aproximadamente 2033.
El argumento de 1973: inflación, petróleo y mercado caro
En 1973 confluyeron tres factores: guerra en Oriente Medio, embargo petrolero y un mercado ya tensionado tras la era de las Nifty Fifty. El precio del crudo se disparó, la inflación estadounidense entró en terreno de dos dígitos y la renta variable sufrió un ajuste prolongado.
La objeción habitual es que los años 70 fueron una anomalía histórica. Sin embargo, Hulbert recuerda que ningún episodio es idéntico a otro y que usar esa diferencia para descartar riesgos actuales puede resultar complaciente.
Además, según una batería de 10 indicadores de valoración con sólido historial predictivo, el mercado estadounidense actual estaría incluso más sobrevalorado que en octubre de 1973. Ratios como el PER, la capitalización sobre PIB o la asignación de los hogares a renta variable se sitúan hoy en niveles superiores a los de aquel periodo.
Optimismo actual: ¿señal de advertencia?
Muchos estrategas en Wall Street sostienen que las bolsas suelen recuperarse meses después del estallido de un conflicto, siempre que no se agrave. Esa narrativa ha sido válida en numerosos episodios recientes. No obstante, Hulbert advierte que confiar de forma automática en esa pauta histórica puede ser peligroso.
Desde un enfoque contrarian, el hecho de que exista tanto consenso sobre una recuperación rápida podría interpretarse como una señal de riesgo adicional. Cuando el sentimiento es mayoritariamente optimista en un entorno de elevada valoración, el margen de error se reduce.
El paralelismo con 1973 no implica que vayamos a repetir una década perdida, pero sí pone el foco donde realmente importa: valoraciones y duración del shock energético. Un mercado caro puede absorber un susto puntual; lo que le cuesta digerir es una inflación persistente combinada con crecimiento débil.
En este contexto, más que intentar adivinar el desenlace geopolítico, el inversor debería vigilar dos variables clave: la trayectoria real del petróleo y la capacidad de la inflación para reanclarse. Si el crudo se estabiliza y la inflación no se descontrola, el escenario de 1973 quedará como advertencia histórica. Si no, las valoraciones actuales podrían convertirse en el verdadero talón de Aquiles del mercado.