El cierre del estrecho de Ormuz amenaza a los mercados globales con un nuevo shock energético

Link Securities

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 09 mar, 2026 09:10
ormuzcbcerrado1
Puntos clave
  • La guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz están presionando a la baja a bolsas y bonos.
  • El petróleo ha subido cerca del 70% en pocos días, elevando el riesgo de inflación y frenazo económico.
  • Los inversores reducen posiciones de riesgo ante la falta de visibilidad sobre la duración del conflicto.

El mismo factor que castigó la semana pasada a los mercados financieros —la escalada del conflicto en Oriente Medio y el fuerte repunte del petróleo— seguirá presionando tanto a las bolsas como a los mercados de bonos al comienzo de la nueva semana. La posibilidad de que la guerra se prolongue más de lo inicialmente previsto y que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante más tiempo está generando una elevada incertidumbre entre los inversores.

Este paso estratégico canaliza aproximadamente el 25% de la oferta mundial de petróleo y gas. Su cierre de facto está provocando un fuerte incremento del precio de ambas materias primas, lo que está llevando a los inversores a reducir posiciones de riesgo de forma acelerada. Los activos que habían experimentado fuertes subidas en los últimos meses están siendo especialmente castigados, algo habitual en este tipo de episodios, más aún teniendo en cuenta las exigentes valoraciones que habían alcanzado muchos de ellos.

El escenario de mercado empieza a cambiar


Hasta ahora, muchos inversores —especialmente en las bolsas estadounidenses— apostaban por un conflicto breve con un impacto económico limitado. Sin embargo, este escenario comienza a ponerse en duda. Si el aumento del precio de la energía se consolida, podría terminar afectando a la recuperación económica en diversas regiones del mundo, particularmente en Europa.

El petróleo ha llegado a subir cerca de un 70% en apenas unos días, un movimiento que, de mantenerse, tendría consecuencias directas sobre la inflación. Esto condicionaría la actuación de los principales bancos centrales, que podrían verse obligados a frenar o incluso revertir sus planes de recortes de tipos de interés.

Un encarecimiento prolongado de la energía afectaría al crecimiento económico, reduciría el consumo privado y presionaría los márgenes de muchas compañías cotizadas.

Este escenario negativo todavía debe confirmarse. Existe la posibilidad de que el conflicto se resuelva en pocas semanas si ambas partes consideran que el coste económico y geopolítico comienza a ser demasiado elevado.

Mayor presión para bolsas y bonos


Mientras persista la incertidumbre, tanto las bolsas como los mercados de bonos seguirán sometidos a una elevada presión. En el caso de la renta variable, lo que inicialmente parecía un simple pull back —una corrección del 5% al 10%— podría transformarse en una corrección técnica más profunda si los principales índices superan el umbral del 10% de caída desde sus máximos recientes.

Solo en el caso de que el conflicto se enquiste y termine provocando una recesión económica global podría hablarse de un cambio de tendencia estructural del mercado, pasando de un ciclo alcista a uno bajista. Por el momento, ese escenario sigue siendo considerado poco probable.

La geopolítica domina completamente al mercado


En el corto plazo, el comportamiento de los mercados estará determinado casi exclusivamente por la evolución del conflicto con Irán. De momento, las últimas noticias no invitan al optimismo. Países como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos han anunciado la paralización de parte de su producción de crudo ante la imposibilidad de exportarlo a través del estrecho de Ormuz, mientras que Israel ha intensificado los ataques contra infraestructuras energéticas iraníes.

El principal problema al que se enfrentan los inversores es la falta de visibilidad. Los objetivos estratégicos de Estados Unidos e Israel en esta guerra no están del todo claros, lo que dificulta estimar cuánto tiempo podría prolongarse el conflicto.

Mientras no exista una mayor claridad sobre la evolución del conflicto, los mercados seguirán reaccionando principalmente a cada nuevo titular geopolítico.

En este contexto, es previsible que las bolsas europeas comiencen la sesión con importantes descensos, en línea con lo ocurrido en los mercados asiáticos. El fuerte repunte del petróleo —que ha superado con holgura los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022— está siendo el principal factor de presión.

La agenda macroeconómica del día pasa a un segundo plano. Aunque se publicarán datos como los pedidos de fábrica y la producción industrial de enero en Alemania, el mercado tiende a considerar estas cifras como información del pasado ante el potencial impacto que el conflicto de Oriente Medio podría tener sobre el escenario económico global.

En paralelo, se observa un movimiento típico de búsqueda de refugio: el dólar continúa apreciándose frente a las principales divisas, las rentabilidades de los bonos siguen repuntando, el oro corrige ligeramente, la plata se mantiene estable y las criptomonedas recuperan parte del terreno perdido.

Reflexión Capital Bolsa


El mercado se enfrenta a un momento clásico de transición: un shock geopolítico que llega con las valoraciones ya muy exigentes. En este tipo de episodios, la volatilidad suele aumentar de forma notable hasta que aparece mayor visibilidad sobre el escenario macro.

Mientras el petróleo se mantenga por encima de los 100-110 dólares, es probable que los inversores mantengan un posicionamiento más defensivo, con mayor interés por energía, defensa y valores refugio dentro de la renta variable.

contador