¿Crisis breve o conflicto prolongado? El patrón histórico está en juego

Christian Gattiker, Head of Research, Julius Baer

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Capitalbolsa | 02 mar, 2026 09:17 - Actualizado: 09:17
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Puntos clave
  • El conflicto en Oriente Medio ha pasado de tensión a shock regional, con gran incertidumbre sobre su alcance.
  • Según Christian Gattiker (Julius Baer), aún es pronto para hacer apuestas direccionales fuertes.
  • La clave estará en la duración de las operaciones, el impacto en la energía y la reacción del dólar y las materias primas.

De tensión a shock regional


Según Christian Gattiker, responsable de Investigación de Julius Baer, Oriente Medio ha pasado de un estado de simple tensión a un auténtico shock regional. Entre el 28 de febrero y el 1 de marzo de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una amplia campaña militar contra Irán, interpretada por muchos analistas como un intento de “decapitación” de la cúpula política y del aparato de mando del país.

En pleno fog of war, los cruces de versiones, desmentidos y propaganda avanzan más rápido que la verificación independiente, lo que hace que cualquier pronóstico direccional contundente sea, por ahora, prematuro. Lo que sí puede enmarcarse, explica Gattiker, es el aumento de incertidumbre: la escala de las operaciones, tras desplegarse en el Golfo la mayor agrupación naval de las últimas dos décadas, hace menos probable un desenlace “benigno” y meramente simbólico.

El precedente de la “guerra de 12 días” de 2025 se percibe más como un mínimo de referencia que como el peor escenario. Los próximos días mostrarán si se repite el patrón habitual de las crisis geopolíticas (acumulación de tensión, pico de riesgo, relajación y desvanecimiento) o si el mundo entra en un episodio más profundo y duradero.

Duración del conflicto y cálculo político


Al mismo tiempo, la actual Administración estadounidense ha reiterado su compromiso de evitar “guerras largas en lugares lejanos”, algo especialmente relevante con unos ocho meses por delante hasta las elecciones de medio mandato. Este factor político juega en contra de una campaña prolongada.

En consecuencia, Gattiker asigna una probabilidad relevante a que Washington intente declarar una victoria política en cuestión de días o semanas, siempre que la respuesta regional de Irán se mantenga contenida y su aislamiento diplomático siga siendo evidente (de momento, la reacción fuera del propio Irán es limitada).

Con todo, el informe advierte de que no puede descartarse una escalada adicional ni una perturbación persistente de los flujos de energía global, especialmente en torno al Golfo. En conflictos de este tipo, las consecuencias no deseadas son “una característica, no un fallo” del sistema.

Señales de mercado a vigilar


Apoyándose en uno de sus servicios geopolíticos de referencia, Julius Baer sugiere seguir una batería de indicadores como “pruebas de estrés” del impacto del conflicto. En primer lugar, los repuntes del dólar servirían como test de su condición de activo refugio en este episodio concreto.

En segundo lugar, la entidad aconseja observar la evolución de los metales industriales como termómetro de los riesgos de recesión global: caídas prolongadas podrían indicar un deterioro de las expectativas de crecimiento. Por último, los ETFs vinculados al transporte marítimo de crudo y al sector energético funcionan como barómetro de las disrupciones en el comercio de energía y de la prima de riesgo que el mercado asigna al conflicto en el Golfo.

En conjunto, el mensaje de Gattiker es que el escenario está dominado por la prima de riesgo geopolítico y por un elevado grado de incógnitas. Más que hacer apuestas unidireccionales agresivas, el enfoque pasa por monitorizar estas señales y calibrar la duración e intensidad reales del shock.

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