Comprar la caída se mantiene como estrategia ganadora en 2025 y podría dominar las últimas semanas del año

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Capitalbolsa | 11 nov, 2025 17:35
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La estrategia de “buy the dip” o comprar en las caídas ha resultado excepcionalmente rentable este año, según un análisis de Fundstrat. La firma encontró que, en 2025, tras una caída de al menos 2% en el S&P 500, las acciones han subido en promedio 2,5% a la semana siguiente, lo que convierte a este año en uno de los mejores para los compradores de dips desde 1993.

Los datos históricos refuerzan la validez de esta estrategia. Desde 1950, después de una caída diaria de 2% o más, las acciones subían solo un 58% de las veces. Sin embargo, en 2025, esa proporción se ha disparado al 85%, lo que indica una recuperación mucho más rápida frente a retrocesos puntuales. De hecho, a tres meses, 2025 se perfila como el mejor año para esta estrategia desde principios de los años 90, impulsado por la rápida recuperación del S&P 500 tras la caída de abril, que lo llevó nuevamente a niveles récord en tiempo récord.

Más suben Ibex 35
Laboratorios Ro... 59,15€ 2,35 4,14%
PUIG BRANDS B 14,65€ 0,39 2,73%
Aena 22,92€ 0,47 2,09%
Telefónica 3,67€ 0,07 2,03%
Repsol 16,76€ 0,31 1,85%
Más bajan Ibex 35
Grifols-A 10,54€ -0,19 -1,72%
Solaria Energí... 15,40€ -0,25 -1,60%
Indra-A 48,00€ -0,74 -1,52%
Acciona Energí... 24,16€ -0,34 -1,39%
Amadeus-A 65,94€ -0,62 -0,93%

El éxito de la estrategia se ha observado recientemente en el sector tecnológico. Tras una semana volátil para las grandes tecnológicas, el lunes, Nvidia subió 5,8% y Palantir 8,8%, mientras que Tesla, Microsoft y Meta también registraron avances notables, a pesar de que muchas de estas compañías habían superado sus expectativas de ganancias previamente. Este patrón refleja que, aunque la volatilidad es alta y las valoraciones de algunas compañías parecen elevadas, el apetito de los inversores por la tecnología y la inteligencia artificial sigue fuerte.

Un repaso histórico

La estrategia de comprar la caída no es nueva, pero ha cobrado mayor relevancia desde la crisis financiera de 2008. Aquella recesión enseñó a los inversores que aprovechar retrocesos significativos, especialmente cuando los bancos centrales intervenían rápidamente, podía generar retornos sostenidos.

Por ejemplo, después del mínimo del S&P 500 en marzo de 2009, tras una caída de más del 50% desde su máximo en 2007, los inversores que compraron en los descensos vieron cómo sus posiciones se recuperaban de forma acelerada a medida que el mercado iniciaba un ciclo alcista que perdura hasta hoy, con interrupciones cortas pero profundas únicamente en episodios de pánico temporal.

El retroceso de 2022, provocado por la serie de subidas agresivas de tipos de la Reserva Federal para frenar la inflación, representó un desafío para esta estrategia. Muchos analistas esperaban una recesión prolongada, y durante más de nueve meses, cada intento de recuperación acababa en nuevas caídas. No obstante, incluso esos episodios resultaron más cortos y menos severos en comparación con otras recesiones históricas, como la burbuja puntocom en 2000, y la estrategia de comprar dips volvió a mostrar su eficacia.

El factor FOMO y la psicología del mercado

Los analistas de Fundstrat subrayan que uno de los motores actuales del éxito de esta estrategia es el FOMO, o miedo a quedarse fuera. Los inversores que se mantuvieron escépticos durante gran parte del año se ven ahora impulsados a entrar en el mercado cuando perciben que las caídas son temporales. Esta dinámica asegura que cualquier retroceso a lo largo de las próximas semanas probablemente será breve y poco profundo, reforzando el atractivo de comprar en los dips.

Además, la intervención de la política y los eventos macroeconómicos recientes también han jugado un papel clave. Por ejemplo, la resolución del récord de cierre del gobierno estadounidense provocó un repunte inmediato en el S&P 500 y Nasdaq, demostrando cómo los factores políticos pueden generar reacciones rápidas y oportunidades para los compradores de dips.

Perspectivas de cara a fin de año

Mirando hacia finales de 2025, los expertos creen que esta estrategia podría seguir siendo eficaz. A pesar de valoraciones elevadas en ciertos sectores y la incertidumbre sobre las políticas fiscales y monetarias, los mercados han mostrado resiliencia. La combinación de ganancias sólidas de empresas clave, avances tecnológicos continuos y la pronta intervención de los bancos centrales sugiere que los retrocesos probablemente seguirán siendo momentáneos, lo que mantiene la ventana abierta para que los inversores compren en caídas y aprovechen subidas rápidas posteriores.

En definitiva, 2025 está consolidando el “buy the dip” como una de las estrategias más consistentes y rentables del año, tanto para inversores particulares como para gestores institucionales. Los datos históricos y recientes sugieren que, mientras la confianza del mercado se mantenga y los retrocesos sean relativamente cortos, esta táctica seguirá ofreciendo oportunidades atractivas hasta el cierre del año.

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