Mercados en modo 2022: el error que puede costar caro a los inversores

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Capitalbolsa | 18 mar, 2026 15:00 - Actualizado: 09:18
tecnicocbanalii1
Puntos clave
  • El mercado está interpretando el repunte del petróleo con el manual de 2022, priorizando el riesgo inflacionista sobre el deterioro del crecimiento.
  • El contexto actual es distinto: el mercado laboral está más débil, el crecimiento salarial se ha estabilizado y hay menos riesgo de efectos de segunda ronda.
  • En este escenario, la visión es que el mercado está descontando una Reserva Federal demasiado agresiva en el corto plazo.

Los mercados están afrontando esta nueva escalada geopolítica con el mismo esquema mental que utilizaron en 2022. El fuerte rebote del crudo ha sido leído de forma hawkish, poniendo el foco en el riesgo para la inflación más que en el daño potencial para el crecimiento, pese a que el shock actual tiene un claro componente estanflacionario.

La clave es que esa reacción puede estar condicionada por un exceso de anclaje al episodio de hace cuatro años. Entonces, la economía estadounidense mostraba un mercado laboral extraordinariamente tensionado, con cerca de dos vacantes por cada desempleado, lo que facilitó que las perturbaciones de oferta acabaran trasladándose a salarios y, después, a la inflación de servicios. A ello se sumaron el impulso fiscal heredado de la pandemia y la reapertura, que disparó la demanda en amplios segmentos del consumo.

Un entorno laboral mucho menos tensionado

Hoy el punto de partida es diferente. El mercado laboral ya no muestra la misma fortaleza y empiezan a apreciarse signos de capacidad ociosa. La ratio de vacantes por desempleado ha caído por debajo de 1,0, el crecimiento de los salarios se mantiene contenido y la tasa de paro sigue una tendencia suavemente ascendente.

La diferencia esencial frente a 2022 es que ahora la economía parece menos propensa a absorber un shock energético y transformarlo en una espiral más amplia de salarios e inflación subyacente.

Por qué la Fed podría no endurecer tanto

Desde esta óptica, el encarecimiento de la energía podría elevar temporalmente la inflación general, pero tendría un impacto más limitado sobre la inflación subyacente. Es decir, los efectos de segunda ronda deberían ser más moderados. Si esa lectura es correcta, el ajuste reciente de mercado en tipos de interés podría ser excesivo y estar sobreestimando la necesidad de una respuesta agresiva por parte de la Reserva Federal.

Reflexión Capital Bolsa. Nosotros creemos que este matiz es importante para interpretar las próximas sesiones. Un petróleo más alto sí complica el discurso monetario, pero no implica automáticamente repetir el patrón inflacionista de 2022. Si el mercado empieza a aceptar que el empleo ya no tiene la misma tensión, podrían relajarse las expectativas más agresivas sobre la Fed. Eso favorecería especialmente a los activos de duración larga, como tecnología y crecimiento, mientras que los sectores energéticos seguirían actuando como cobertura natural frente al shock.
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