Iberdrola afronta el 1T26 con previsión de sólido crecimiento del beneficio
- Iberdrola afronta el 1T26 con previsión de crecimiento sólido del beneficio neto ajustado, apoyado en redes y en varios efectos no operativos favorables.
- El negocio muestra una evolución desigual por geografías, aunque el grupo mantiene una base operativa suficientemente robusta.
- La deuda neta volverá a aumentar en el trimestre por inversiones elevadas y por el dividendo, a la espera del cierre de la venta en México.
Iberdrola afronta la presentación de resultados del primer trimestre de 2026 con una expectativa razonablemente favorable. Según el análisis de Ángel Pérez, la compañía debería mostrar un avance sólido del beneficio neto ajustado, apoyado tanto en la fortaleza de algunos negocios regulados como en varios factores puntuales que ayudarían a sostener la cuenta de resultados. No se trata de un trimestre homogéneo ni especialmente limpio en todas las geografías, pero sí de uno en el que el grupo vuelve a demostrar capacidad para compensar debilidades locales con la diversificación de su cartera.
Redes vuelve a ser uno de los principales apoyos
Una de las claves del trimestre estará en el área de Redes. En España, Iberdrola empezará a reflejar el impacto de la nueva tasa de retribución financiera, que mejora frente al periodo anterior. En Reino Unido, además, se recogerá el trimestre completo de ENW, frente a una aportación mucho más reducida en el mismo periodo del año pasado. En Estados Unidos también se espera una evolución positiva gracias a la entrada en operación de una nueva línea de transmisión y a mejores tarifas, capaces de compensar la debilidad del dólar.
La nota menos favorable dentro de este bloque llegará previsiblemente desde Brasil, donde se espera un recorte al no repetirse el efecto contable asociado a la extensión de concesiones que sí benefició al primer trimestre de 2025. Aun así, el conjunto del negocio regulado debería seguir actuando como una base de estabilidad importante para el grupo.
La lectura de fondo es clara: Iberdrola sigue encontrando en redes el pilar que mejor amortigua la volatilidad operativa de otras divisiones.
Producción y clientes: compensaciones entre geografías
En el área de Producción y Clientes, el trimestre será más mixto. En España, el aumento de las ventas debería permitir compensar unos menores precios y el impacto negativo de los servicios auxiliares en comercialización. En Reino Unido, el mayor aporte eólico actuaría también como elemento de soporte frente a un entorno de precios menos favorable.
En Estados Unidos, en cambio, se anticipa una evolución más débil por la menor producción eólica y por la ausencia de un efecto extraordinario que sí impulsó el primer trimestre del año pasado, cuando se aprovecharon ventas de certificados de origen. En Brasil se espera un comportamiento bastante mejor, gracias al aumento de participación en una hidráulica que permitirá consolidar más EBITDA. Mientras tanto, en los activos internacionales el tono será más frío, lastrado por menores tarifas, precios más débiles y algunas salidas de perímetro, aunque con cierto apoyo de la eólica marina.
El beneficio neto debería crecer con más claridad que el EBITDA
Uno de los puntos más interesantes del avance es que, pese al aumento previsto de las amortizaciones por mayor base de activos y por la integración completa de ENW, el beneficio neto ajustado podría repuntar a dígito simple alto. Eso sería posible gracias a una combinación de factores adicionales que aliviarían la parte baja de la cuenta.
Entre ellos destacan un menor resultado financiero por menor saldo medio de deuda, la aportación por puesta en equivalencia de los activos vendidos en México —aunque la operación todavía no esté cerrada—, la reversión positiva de una provisión en Estados Unidos y una menor contribución de minoritarios frente al primer trimestre de 2025. Es decir, no todo el crecimiento vendrá del negocio puro, pero la suma de factores sigue apuntando a un trimestre favorable en términos de beneficio.
El mensaje importante aquí es que Iberdrola puede seguir creciendo en beneficio incluso en trimestres donde la evolución operativa no es lineal ni especialmente brillante en todos los mercados.
La deuda neta subirá antes de reflejar la venta en México
En el lado menos amable del trimestre estará previsiblemente la deuda neta ajustada. El pago del dividendo en enero y unas inversiones que podrían superar los 3.500 millones de euros no se verán compensados por completo por la generación de caja operativa, lo que llevará a un aumento del endeudamiento en el trimestre.
Además, esta cifra todavía no recogerá el efecto de la desinversión en México, ya que el cierre de la operación sigue pendiente. Eso significa que una parte del alivio financiero esperado llegará más adelante, no en estas cuentas. Por tanto, el mercado tendrá que interpretar ese aumento de deuda dentro de un contexto de inversión intensa y de transición pendiente en el perímetro del grupo.
Una previa sólida, pero sin espacio para la complacencia
La conclusión previa al 1T26 es favorable, aunque no exenta de matices. Iberdrola mantiene una base de negocio de gran calidad, con redes como principal ancla, una diversificación geográfica útil para absorber impactos y una capacidad notable para sostener el beneficio incluso cuando algunas áreas flojean. Pero también sigue exigiendo una lectura fina: parte del crecimiento esperado se apoya en efectos que no son puramente recurrentes y la deuda seguirá presionada mientras no se materialicen ciertas operaciones pendientes.
Con un precio objetivo de 20,10 euros y recomendación de mantener, la visión encaja bien con lo que hoy transmite el valor: una compañía sólida, fiable y bien gestionada, pero cuya historia a corto plazo depende tanto de la ejecución operativa como de la capacidad del mercado para seguir premiando perfiles defensivos y regulados en un entorno todavía incierto.