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Los inversores están nerviosos. El buen desempeño de las bolsas, que recientemente han marcado máximos históricos, ha provocado miedo entre los operadores del mercado, que ya miran más allá del buen momento que vive la renta variable y se preguntan qué pasará en un futuro no muy lejano. ¿Están las bolsas en una burbuja que se puede pinchar más pronto que tarde?

Los expertos de Bank of America (BofA) han intentado responder a esta pregunta en uno de sus informes sobre estrategia en renta variable, y explican que aunque la inquietud puede estar justificada ante el escenario 'Ricitos de Oro' en el que se mueven las bolsas, no hay por qué pensar que estamos ante una burbuja.

"No es una burbuja, sino fundamentos macroeconómicos sólidos" los que están sosteniendo el avance de la renta variable, defienden. Reconocen que varios inversores les han expresado su preocupación por los crecientes riesgos de una burbuja bursátil.

Lo han hecho, comentan, tras el repunte del 35% que han vivido las acciones globales, que ha dejado al MSCI World "en su nivel más alto de todos los tiempos", mientras que la prima de riesgo de las acciones globales está "en un mínimo de 20 años del 3,5%".

Sin embargo, explican desde el banco estadounidense, "si bien los precios de los activos son sin duda elevados y la confianza de los inversores se ha recuperado, vemos pocas señales de una burbuja". "Definiríamos una burbuja como un aumento en los precios de los activos que no se explica por los fundamentos, y los fundamentos más relevantes que impulsan el mercado de valores (crecimiento económico, inflación y la consiguiente política del banco central) se han vuelto sorprendentemente favorables en los últimos meses, apuntalando la fortaleza de los precios de los activos".

De ahí que desde BofA rechacen la idea de la burbuja bursátil. Aunque sus analistas sí reconocen que pasaremos de tener vientos de cola para el crecimiento y la inflación a vientos de cara. "La renta variable se ha beneficiado recientemente de un entorno de 'Ricitos de Oro' de crecimiento mayor de lo esperado e inflación menor de lo previsto, lo que ha contribuido a justificar la fortaleza del mercado", dicen.

No obstante, esperan que estos dos componentes del panorama macroeconómico "sean menos favorables" a partir de ahora. Tal y como estiman, "sigue vigente la pauta histórica" según la cual las subidas de tipos afectan al crecimiento económico con un desfase de aproximadamente un año y medio, "lo que sugiere un debilitamiento del impulso macroeconómico en el futuro, sobre todo teniendo en cuenta que ya se ha desvanecido el apoyo del estímulo fiscal estadounidense y la liquidación de la cartera de pedidos de las empresas".

Además, destacan estos expertos, "la inflación se ha quedado significativamente por debajo de su relación con la tensión de la cadena de suministro -el mejor indicador histórico de la presión inflacionista subyacente-, lo que aumenta el riesgo de una tasa de inflación temporalmente más alta" que, añaden, "podría llevar al mercado a eliminar el importe aún significativo de los recortes de la Fed actualmente descontados".

¿QUÉ LE ESPERA A LA BOLSA?

Por eso creen que la bolsa europea sufrirá. "Seguimos siendo negativos", dicen los estrategas de BofA, que consideran que la renta variable europea "cotiza en un estrecho margen en el que los datos de crecimiento son lo bastante sólidos como para mantener las primas de riesgo cerca de sus mínimos históricos, pero lo bastante débiles como para que el mercado crea que se mantendrá la desinflación experimentada el año pasado".

Su caso base apunta a que el escenario de 'Ricitos de Oro' en el que se mueve la bolsa se verá "perturbado por el debilitamiento del impulso de crecimiento, lo que se traducirá en primas de riesgo más elevadas y expectativas de beneficios por acción más bajas".

No obstante, apuntan que "en respuesta a las continuas sorpresas al alza del crecimiento" han decidido reducir la probabilidad subjetiva que atribuyen a esta hipótesis de base, lo que además les ha llevado a suavizar y alejar ligeramente sus expectativas de "futura debilidad macroeconómica".

Los analistas de Bank of America han elevado el mínimo previsto para el Stoxx 600 desde los 390 en junio a 420 en octubre (un 13% a la baja desde los niveles actuales). "Seguimos considerando negativamente los valores cíclicos frente a los defensivos, con una previsión de un 10% de pérdidas para los cíclicos en octubre", concluyen.

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