El acuerdo con Irán alivia la presión energética, pero deja demasiadas incógnitas abiertas
- Trump y Pezeshkian han firmado digitalmente un memorando para avanzar hacia un acuerdo de paz permanente.
- El texto contempla la reapertura del estrecho de Ormuz durante al menos 60 días y el fin inmediato de acciones militares de Israel en Líbano.
- El acuerdo genera fuertes críticas republicanas por el coste humano, militar y económico de la guerra.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, han firmado digitalmente un memorando de entendimiento destinado a sentar las bases de un acuerdo de paz permanente entre ambos países, según CNBC.
La firma se produjo después de que, tres días antes, el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, rubricaran el mismo documento. Trump completó la firma antes de una cena en Versalles con el presidente francés Emmanuel Macron, quien calificó el paso como un avance relevante hacia una paz duradera.
Un memorando para abrir la vía a un acuerdo definitivo
El memorando incluye 14 puntos y plantea varias medidas inmediatas. Entre ellas, destaca el cese de las acciones militares de Israel en Líbano y la reapertura completa del estrecho de Ormuz por parte de Irán, sin peajes, durante un periodo mínimo de 60 días.
El documento también recoge el compromiso de Estados Unidos e Irán de resolver la cuestión del destino del arsenal iraní de uranio altamente enriquecido. Según altos funcionarios estadounidenses citados por CNBC, no existiría una urgencia inmediata para recuperar ese material, al considerar que los bombardeos realizados por Estados Unidos en 2025 dejaron parte de esas instalaciones muy dañadas y enterradas.
Trump busca capitalizar el acuerdo, pero deja abierta la puerta al fracaso
Antes de firmar el memorando, Trump bromeó con la posibilidad de atribuir el fracaso del acuerdo a su vicepresidente, JD Vance, si las negociaciones no prosperaban. Según el relato de CNBC, el presidente afirmó que, si el pacto funcionaba, asumiría el mérito, pero que si no salía adelante, culparía a Vance.
Más allá del tono informal de sus declaraciones, el comentario refleja la complejidad política del acuerdo. El memorando no es todavía un tratado definitivo, sino un marco inicial para negociar una paz más estable tras meses de conflicto, costes militares elevados y fuerte presión sobre los precios de la energía.
Críticas republicanas al coste de la guerra y al contenido del acuerdo
El acuerdo ha recibido críticas dentro del propio Partido Republicano. El senador Bill Cassidy lo calificó como uno de los mayores errores de política exterior en décadas, argumentando que Irán no habría visto frenadas sus ambiciones nucleares y que habría aprendido a utilizar la amenaza sobre el estrecho de Ormuz como herramienta de presión.
También el senador Thom Tillis reclamó más detalles, recordando que la guerra habría supuesto un coste de unos 100.000 millones de dólares, la pérdida de varios aparatos militares, trece fallecidos y centenares de heridos.
Impacto en energía, bolsas y divisas
Para los mercados, el elemento más inmediato es la reapertura del estrecho de Ormuz. Si se consolida, debería reducir la prima de riesgo geopolítica incorporada al petróleo y favorecer una caída adicional de los precios energéticos.
Esto tendría varias derivadas:
- Positivo para bolsas europeas y sectores cíclicos, al reducirse el riesgo de shock energético.
- Alivio para aerolíneas, turismo, transporte e industria, muy sensibles al precio del crudo.
- Presión para petroleras si el Brent pierde de forma clara la prima geopolítica.
- Menor presión inflacionista, lo que puede dar más margen a los bancos centrales para adoptar un tono menos restrictivo.
El mercado, no obstante, seguirá exigiendo pruebas. Un memorando de entendimiento no equivale a una paz definitiva. La clave estará en comprobar si Irán mantiene abierto Ormuz, si cesa la escalada militar regional y si se avanza de forma verificable en la cuestión nuclear.