Los bonos de EE.UU. bajan con cautela: el mercado espera las ventas minoristas y más datos clave
- Las rentabilidades de los Treasuries retroceden ligeramente mientras el mercado espera las ventas minoristas de diciembre.
- Semana cargada de datos en EE. UU.: NFP de enero, IPC, ventas minoristas y peticiones de subsidio por desempleo.
- Los inversores vigilan también el papel de China en el mercado de deuda de EE. UU. tras informaciones sobre una posible reducción de exposición.
Los rendimientos de la deuda estadounidense han iniciado la sesión con ligeros descensos, en un contexto marcado por la cautela. El mercado se prepara para una batería de datos macro de primer nivel, empezando por las ventas minoristas de diciembre, que servirán como termómetro del consumo en la principal economía del mundo, y que llegan además tras el reciente cierre parcial de la Administración estadounidense, que ha retrasado varias publicaciones.
La referencia clave, el bono del Tesoro a 10 años, se sitúa en torno al 4,18%, con un descenso de algo más de 1 punto básico. El rendimiento del 30 años ronda el 4,83%, también ligeramente a la baja, mientras que el 2 años se mueve cerca del 3,48%, con retrocesos mínimos. En los tramos más cortos de la curva se aprecian movimientos mixtos, con ligeros repuntes en algunos vencimientos a uno y tres meses, reflejando un posicionamiento muy táctico por parte de los inversores.
El consenso de economistas espera que las ventas minoristas de diciembre repunten en torno a un 0,4% mensual, frente al 0,6% registrado en noviembre. Cualquier desviación relevante sobre esa cifra puede mover de forma sensible tanto los tipos de interés como la renta variable, al influir directamente en las expectativas sobre el crecimiento y la senda de política monetaria de la Reserva Federal.
Una semana clave para el relato macro en EE. UU.
Más allá de las ventas minoristas, el mercado afronta una semana muy intensa en cuanto a referencias. Entre los datos que quedaron atrasados por el cierre parcial del Gobierno destaca el informe de empleo de enero (nonfarm payrolls), que se publicará el miércoles después de haberse pospuesto desde el viernes anterior.
El viernes será el turno del dato de inflación, con el IPC de enero en el centro del foco. Las previsiones apuntan a una leve moderación de la tasa interanual hacia el entorno del 2,5%, lo que, de confirmarse, reforzaría la narrativa de una inflación encaminada gradualmente hacia el objetivo de la Fed. El jueves, además, se conocerán las cifras semanales de solicitudes iniciales de subsidio por desempleo, otra pieza relevante para medir la fortaleza del mercado laboral.
En este entorno, cualquier sorpresa al alza en crecimiento o en inflación puede traducirse en un repunte de las rentabilidades y en un endurecimiento de las expectativas de tipos (“reprecificación hawkish”), mientras que datos más suaves de lo previsto tenderían a apoyar una visión de tipos más contenidos y curvas algo más estables.
China y la deuda de EE. UU.: un factor adicional a vigilar
Los inversores siguen también atentos a las informaciones procedentes de Asia. Según medios internacionales, las autoridades chinas habrían instado a algunas entidades financieras a reducir su exposición a deuda estadounidense, alegando riesgos de concentración y de volatilidad. Aunque por ahora no hay señales de movimientos bruscos, el mercado es consciente de que cualquier cambio estructural en la demanda de Treasuries por parte de grandes tenedores internacionales puede tener un impacto relevante a medio plazo.
En conjunto, el ligero descenso actual de las rentabilidades refleja un tono de espera y prudencia: los inversores prefieren ajustar posiciones paso a paso antes de que la nueva oleada de datos defina con más claridad el rumbo del crecimiento, la inflación y, en última instancia, la política de la Reserva Federal en los próximos meses.