Reflexiones sobre los resultados de Tesla: “El desplome será épico”.

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Capitalbolsa | 24 abr, 2026 15:07
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Puntos clave
  • George Noble lanza una crítica muy dura contra Tesla tras sus resultados y cuestiona la valoración actual del grupo.
  • El reconocimiento de que el Hardware 3 no puede alcanzar conducción autónoma no supervisada abre un problema técnico, reputacional y potencialmente legal.
  • El aumento del capex, el deterioro del negocio de autos y la dependencia de robotaxis y robots elevan el riesgo para la acción.

Los resultados de Tesla han vuelto a dividir al mercado, pero algunos inversores han reaccionado con una dureza inusual. George Noble, gestor con una larga trayectoria en la industria de fondos, considera que la última conferencia de resultados de la compañía fue uno de los episodios más preocupantes en la historia reciente de Tesla. Su crítica se centra en tres puntos: la conducción autónoma, la calidad real de los beneficios y el fuerte aumento de inversión previsto para este año.

El asunto más sensible es el reconocimiento de Elon Musk de que el Hardware 3 no tiene capacidad suficiente para alcanzar conducción autónoma no supervisada. Esto afecta a millones de vehículos ya en circulación y a una parte de los clientes que pagaron por el paquete Full Self-Driving, confiando en que el hardware instalado sería suficiente para cumplir las promesas realizadas durante años.

El problema del Hardware 3

Según Noble, la admisión de Musk cambia por completo la lectura del caso Tesla. Durante años, la compañía sostuvo que sus vehículos tenían el hardware necesario para alcanzar la conducción autónoma completa. Ahora, al reconocer que el Hardware 3 no dispone de la capacidad suficiente, se abre una brecha entre lo prometido y lo técnicamente posible.

La solución planteada por Tesla tampoco convence a los críticos: ofrecer descuentos para cambiar a un vehículo con Hardware 4 o estudiar posibles actualizaciones. Para quienes pagaron entre miles de dólares por FSD, la idea de tener que comprar otro coche para acceder a una tecnología prometida resulta difícil de aceptar.

El riesgo para Tesla no es solo técnico. Es también reputacional: muchos clientes sienten que pagaron por una promesa que ahora la propia compañía reconoce que no puede cumplir con el hardware existente.

La autonomía vuelve a retrasarse

Noble también cuestiona la situación real del software de conducción autónoma. Aunque Musk defendió que la versión actual está cerca de estar preparada, también reconoció que hay mejoras arquitectónicas importantes en camino para elevar la seguridad.

Para los escépticos, esa matización es clave. Si el sistema necesita cambios relevantes para mejorar la seguridad, entonces todavía no estaría listo para un despliegue no supervisado a gran escala. El calendario vuelve a desplazarse y la promesa de conducción autónoma completa sigue sin materializarse de forma clara.

Beneficios con demasiados ajustes

Los resultados publicados por Tesla mostraron ingresos de 22.400 millones de dólares y un beneficio ajustado de 0,41 dólares por acción. A primera vista, las cifras parecían mejores de lo esperado. Pero Noble sostiene que la calidad del beneficio fue mucho más débil de lo que sugerían los titulares.

Su crítica se centra en que la mejora operativa habría estado apoyada por factores puntuales, como beneficios relacionados con garantías y aranceles, además de ciertos efectos de gestión de pagos a proveedores. También señala que las métricas ajustadas excluyen una cantidad elevada de compensación en acciones, que para los accionistas supone un coste real por dilución.

En términos GAAP, el beneficio neto fue de unos 477 millones de dólares sobre 22.400 millones de ingresos, lo que implica un margen neto cercano al 2,1%. Para una compañía con una capitalización superior al billón de dólares, esa rentabilidad deja una valoración extremadamente exigente.

El capex se dispara

Otro punto de preocupación es el fuerte aumento del gasto de capital. Tesla elevó su previsión de capex para 2026 desde más de 20.000 millones de dólares hasta más de 25.000 millones. El salto es relevante porque implica una necesidad de inversión muy superior a la de ejercicios anteriores.

Según Noble, el problema es que Tesla estaría aumentando agresivamente el gasto justo cuando su negocio principal muestra señales de deterioro. Si el flujo de caja libre se vuelve negativo durante el resto del año, la compañía podría necesitar más financiación, con el riesgo de emisión de acciones y dilución para los accionistas actuales.

Tesla sigue vendiendo una historia de crecimiento futuro, pero esa historia exige cada vez más capital justo cuando el negocio de automóviles pierde fuerza.

El negocio de autos pierde tracción

La parte industrial del informe tampoco ofrece tranquilidad. Tesla entregó alrededor de 358.000 vehículos en el trimestre, por debajo de lo esperado, mientras produjo unos 408.000. Esa diferencia implica un aumento de inventarios y sugiere que la demanda no está absorbiendo toda la producción.

Además, los días de inventario habrían aumentado de forma significativa y las matriculaciones en California, uno de los mercados clave de Tesla en Estados Unidos, habrían caído con fuerza frente al año anterior. Para los críticos, el mensaje es claro: el negocio de coches eléctricos ya no crece con la fuerza que justificó durante años la prima de valoración de la compañía.

La comparación incómoda con Waymo

La valoración de Tesla descansa en buena medida sobre robotaxis, conducción autónoma, robots humanoides y otras promesas tecnológicas. Noble compara esa expectativa con Waymo, que ya opera servicios autónomos reales en varias ciudades y ha acumulado millones de trayectos.

La comparación es incómoda porque, incluso asignando a Tesla un valor similar al de Waymo en robotaxis, la suma de las partes no justificaría, según Noble, una acción cerca de los niveles actuales. Su conclusión es que el mercado está pagando sobre todo por una narrativa futura, no por los beneficios actuales del negocio.

Una valoración muy difícil de defender

Si se anualiza el beneficio GAAP del primer trimestre, Tesla generaría alrededor de 1.900 millones de dólares de beneficio anual. Frente a una capitalización cercana a 1,4 billones de dólares, el múltiplo resultante sería extraordinariamente elevado.

Incluso usando beneficios ajustados, Noble considera que la valoración sigue siendo extrema. Su tesis es que Tesla cotiza como si ya hubiera ganado mercados que todavía no domina: robotaxis, autonomía total, robots y servicios de software a gran escala.

La pregunta clave para Tesla no es si tiene proyectos ambiciosos. La pregunta es cuánto de esos proyectos ya está descontado en el precio de la acción.

El gráfico tampoco convence a los escépticos

Desde el punto de vista técnico, el análisis citado observa una posible cuña ascendente con volumen decreciente, una figura que puede interpretarse como señal de distribución si se confirma. También se plantea la posibilidad de que la estructura reciente represente una fase final de subida antes de un techo relevante.

Ahora bien, incluso los críticos reconocen un punto importante: el mercado puede ignorar durante mucho tiempo tanto los fundamentales como las señales técnicas. Tesla ya ha desafiado repetidamente las valoraciones tradicionales y ha seguido marcando nuevos máximos pese a los argumentos bajistas.

Una acción sostenida por fe en el futuro

La tesis bajista es contundente: el negocio de automóviles se debilita, la competencia de BYD y otros fabricantes aumenta, la promesa de conducción autónoma sigue retrasándose, el capex se dispara y la valoración exige un nivel de éxito extraordinario en negocios todavía inciertos.

La tesis alcista, por su parte, sigue apoyándose en la capacidad de Musk para abrir nuevos mercados y convertir Tesla en una plataforma de IA, energía, autonomía, robótica y fabricación avanzada. Esa es precisamente la dificultad de valorar la compañía: el precio depende menos del presente y más de cuánto esté dispuesto el mercado a pagar por el futuro.

La conclusión es que Tesla entra en una fase de mayor exigencia. Ya no basta con prometer robotaxis o robots. El mercado necesitará pruebas reales de ejecución, márgenes sostenibles y generación de caja suficiente para financiar una expansión cada vez más cara.

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