Más de la mitad de los sectores industriales del S&P 500 se encuentran en territorio de corrección. ¿Cuánto tiempo más pasará hasta que el propio índice sucumba?
- Más de la mitad de las industrias del S&P 500 ya han entrado en corrección, aunque el índice todavía no lo ha hecho oficialmente.
- El Dow Jones, el Nasdaq y el Russell 2000 ya cotizan en territorio de corrección tras el fuerte deterioro de marzo.
- Software, inmobiliario, automóviles y servicios comerciales figuran entre los grupos más castigados, mientras la energía aguanta como gran excepción.
El deterioro del mercado estadounidense ya no es una simple sensación: empieza a verse con claridad cuando se analiza qué está pasando bajo la superficie del S&P 500. Aunque el índice aún no ha entrado formalmente en corrección, el daño interno ya es mucho más severo. Más de la mitad de sus grupos industriales acumulan caídas superiores al 10% desde sus máximos, una señal bastante clara de que la debilidad del mercado está mucho más extendida de lo que refleja el titular principal.
El S&P 500 todavía resiste, pero cada vez con menos margen
Mientras el Dow Jones, el Nasdaq Composite y el Russell 2000 ya han caído en territorio de corrección, el S&P 500 se ha quedado a las puertas. La diferencia es pequeña, pero relevante: el índice amplio todavía no ha perforado el umbral oficial del 10% desde máximos recientes, aunque se encuentra peligrosamente cerca.
Eso no debería llevar a engaño. Que el S&P 500 aún no haya cruzado formalmente esa línea no significa que el mercado esté aguantando bien. Significa simplemente que algunos pesos pesados siguen amortiguando la caída agregada. Pero por dentro, el daño ya es más que visible.
La señal importante no es si el S&P 500 ha entrado o no en corrección. La señal importante es que gran parte de sus industrias ya lo han hecho, y algunas llevan bastante tiempo deteriorándose.
El mercado ya está claramente roto por dentro
El análisis por industrias deja un mensaje bastante duro. Un total de 16 grupos industriales del S&P 500 cotizan ya al menos un 10% por debajo de sus máximos intradía de 52 semanas. Y dentro de ellos, cuatro sectores han ido todavía más lejos y ya acumulan desplomes superiores al 20%, es decir, entran directamente en mercado bajista.
Los peores comportamientos se concentran en gestión inmobiliaria, software, automóviles y componentes y servicios comerciales. El caso del inmobiliario es especialmente llamativo por la magnitud de la caída, pero el de software tiene una lectura incluso más relevante para el índice general, porque su mayor peso dentro del S&P 500 hace que su castigo tenga un efecto mucho más serio sobre el conjunto del mercado.
Software pesa más que su propia caída
Entre los sectores más castigados, el de software merece una atención especial. No solo por la intensidad del ajuste, sino porque es uno de los grupos con mayor capacidad para arrastrar al índice. Cuando se deteriora un sector pequeño, el golpe puede pasar relativamente desapercibido. Pero cuando el castigo afecta a uno de los grandes pilares del S&P 500, el riesgo de que el índice termine cediendo también aumenta mucho.
Ese es uno de los motivos por los que la amenaza de corrección formal en el S&P 500 sigue viva. Si el deterioro en tecnología y software no se frena, cada vez será más difícil que el índice siga resistiendo solo por efectos de ponderación.
El mercado no necesita que caiga todo a la vez para empeorar. Basta con que sigan cediendo los sectores que más pesan para que el S&P 500 termine acompañando al resto de índices.
La energía sigue siendo la gran excepción
Frente a esa debilidad casi generalizada, la energía sigue apareciendo como el único gran refugio relativo dentro del mercado estadounidense. Mientras prácticamente todos los sectores del S&P 500 acumulan pérdidas en marzo, el energético continúa avanzando gracias al repunte del petróleo y al temor a una crisis de suministro más prolongada por la guerra con Irán.
Eso confirma algo que el mercado viene mostrando con bastante claridad en las últimas semanas: el dinero no está saliendo de la renta variable de forma completamente indiscriminada, pero sí está concentrándose en segmentos muy concretos, especialmente aquellos que se benefician del shock energético.
En resumen, el S&P 500 todavía no ha sucumbido oficialmente, pero el mercado ya lanza una advertencia bastante seria. Cuando más de la mitad de las industrias están en corrección y varios grupos clave ya cotizan en mercado bajista, la pregunta deja de ser si hay deterioro. La pregunta pasa a ser cuánto más podrá resistir el índice antes de reconocerlo también en su gráfico principal.