Una firma de Wall Street desafía el relato del bloqueo total en Ormuz
- Una firma de análisis sostiene que el Estrecho de Ormuz no está completamente cerrado, sino operando con fuertes restricciones.
- Según su trabajo de campo, el tráfico marítimo habría repuntado hasta unos 15 buques diarios, aunque muy por debajo de la normalidad.
- La lectura de fondo cambia poco para el mercado: el flujo no estaría colapsado del todo, pero el petróleo seguiría incorporando una prima de riesgo duradera.
En medio de una guerra de titulares, imágenes por satélite y mensajes oficiales contradictorios, una pequeña firma de análisis de Wall Street ha intentado ir más allá del ruido. Citrini Research asegura haber enviado a uno de sus analistas a la península omaní de Musandam, desde donde habría observado sobre el terreno el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. Y la conclusión que extrae desafía una de las ideas que más peso ha tenido en el mercado en los últimos días: que la arteria energética está completamente cerrada.
Según ese trabajo de campo, el estrecho no estaría bloqueado de forma absoluta, sino funcionando de manera parcial, irregular y bajo un sistema de control selectivo. Es decir, no estaríamos ante un cierre total, pero sí ante una disrupción suficientemente seria como para mantener intacta la tensión sobre el crudo y sobre la percepción de riesgo geopolítico.
Ormuz no estaría cerrado del todo
El analista, cuyo nombre no ha sido revelado por razones de seguridad, habría comprobado que siguen transitando buques por la zona y que, de hecho, el flujo habría repuntado recientemente hasta situarse en torno a 15 barcos al día. Sigue siendo una cifra muy baja si se compara con la actividad previa al conflicto, pero bastaría para cuestionar la idea de un cierre total y hermético del estrecho.
La firma añade además que el volumen real podría ser superior al reflejado por los sistemas habituales de seguimiento marítimo, ya que algunos barcos estarían navegando con los transpondedores AIS apagados, lo que dificulta su rastreo en los canales oficiales.
Más control selectivo que bloqueo completo
La tesis de Citrini no dibuja un escenario de normalidad, ni mucho menos. Lo que describe es un sistema en el que Irán estaría permitiendo el paso de determinados buques de forma selectiva, exigiendo autorizaciones previas para transitar cerca de aguas bajo su control. En la práctica, eso convertiría la zona en una especie de puesto de control funcional, más que en un bloqueo absoluto.
Ese matiz es relevante porque cambia la lectura binaria que ha dominado el mercado: no sería simplemente “estrecho abierto, petróleo a la baja” frente a “estrecho cerrado, crudo disparado”, sino una situación intermedia mucho más incómoda y difícil de descontar. Y precisamente ahí está el problema para los inversores: la ambigüedad no reduce la tensión; la prolonga.
El petróleo seguiría teniendo una prima de riesgo persistente
Aunque el informe pone en duda el relato de un cierre total, la firma no adopta una visión complaciente. Al contrario. Su conclusión es que la disrupción puede ser más larga de lo que el mercado espera y que el nuevo equilibrio del crudo probablemente incorpore una prima de riesgo estructural durante un periodo prolongado.
De hecho, Citrini considera que el tránsito podría recuperarse de forma parcial en las próximas semanas, quizá hasta alcanzar el 50% del tráfico previo al conflicto en un plazo de entre cuatro y seis semanas. Pero incluso en ese escenario, el petróleo seguiría lejos de una normalización completa.
Una información sugerente, pero difícil de verificar
Conviene, eso sí, mantener cierta cautela con esta información. La tesis se apoya en una única visita de campo y en testimonios de pescadores, contrabandistas y funcionarios regionales, fuentes que resultan difíciles de verificar de forma independiente en una zona tan opaca y sensible.
Pero incluso con esa cautela, el mensaje de fondo resulta útil para entender mejor el momento actual: el mercado puede estar interpretando Ormuz en términos demasiado extremos, cuando la realidad parece ser más difusa, más selectiva y también más peligrosa desde el punto de vista del tiempo. Porque un problema parcial, si se cronifica, puede acabar siendo igual de incómodo que uno total.