Trump insta a otras naciones a "tomar" el estrecho de Ormuz. Aquí te contamos quién tiene más que perder.

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Capitalbolsa | 01 abr, 2026 11:39 - Actualizado: 18:29
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Puntos clave
  • Trump ha instado a otros países a “tomar” el estrecho de Ormuz y a asumir más responsabilidad militar.
  • Asia es, con diferencia, la región que más se juega si Ormuz sigue bloqueado, al concentrar la mayor parte del crudo y GNL que pasa por esa ruta.
  • Estados Unidos sufriría menos en términos físicos de suministro, pero el shock energético global seguiría golpeando a buena parte del mundo.

Donald Trump ha elevado el tono sobre el estrecho de Ormuz al pedir abiertamente a otros países que actúen por su cuenta para reabrir la ruta, una de las arterias energéticas más importantes del mundo. El mensaje del presidente estadounidense no fue precisamente diplomático: vino a decir a los países dependientes del combustible que, si necesitan petróleo, lo compren a Estados Unidos o vayan ellos mismos a buscarlo a Ormuz.

Detrás de esa declaración hay una idea muy clara: Washington no quiere cargar en solitario con el coste político, militar y logístico de garantizar la seguridad del estrecho. Y eso cambia bastante la lectura del mercado, porque traslada la presión hacia los países que realmente dependen más del flujo energético que atraviesa esa vía.

Asia es la gran región expuesta

Si hay una región con más que perder en esta crisis, esa es Asia. Según los datos citados en el análisis, en 2024 el 84% del crudo y el 83% del gas natural licuado que atravesaron el estrecho de Ormuz tuvieron como destino mercados asiáticos. Entre los principales receptores figuran China, India, Japón y Corea del Sur, economías con una dependencia energética exterior mucho más acusada que la de Estados Unidos.

Eso significa que, si el bloqueo o la alteración del tráfico continúa, el primer gran golpe recae sobre Asia. Pero no se quedará ahí. Los analistas advierten de que el shock de suministro puede extenderse de forma secuencial al resto del mundo, avanzando de Este a Oeste a medida que los retrasos, los sobrecostes y la tensión sobre la oferta se vayan filtrando por todo el sistema energético global.

La clave no es solo quién consume más petróleo de Ormuz, sino quién no tiene margen para reemplazarlo con rapidez. Y ahí Asia parte con mucha más exposición que Estados Unidos.

Trump quiere salir, aunque Ormuz no esté normalizado

La otra gran derivada del mensaje de Trump es que parece dispuesto a dar por concluida la campaña contra Irán aunque el estrecho siga mayoritariamente cerrado. Según las informaciones citadas, la Casa Blanca considera que una operación orientada específicamente a reabrir Ormuz alargaría la guerra más allá del plazo que el propio presidente tendría en mente.

Eso encaja con la idea de que Trump podría buscar una salida relativamente rápida una vez que considere degradada la capacidad naval y misilística de Irán, aunque la normalización total del tráfico marítimo quede pendiente. Dicho de forma más directa: Estados Unidos podría intentar cerrar su parte de la guerra sin resolver del todo el principal problema energético global.

Ese enfoque explica también por qué Trump ha cargado contra aliados como Reino Unido. Su mensaje viene a ser que los países que más dependen del paso por Ormuz deben implicarse de forma más activa, en lugar de esperar a que Washington haga todo el trabajo.

El mundo puede sufrir el shock; EEUU, menos

La diferencia importante es que Estados Unidos no afronta este riesgo en las mismas condiciones que Asia o Europa. Gracias a su elevada producción doméstica, es poco probable que sufra escasez física de petróleo a corto plazo. Otra cosa muy distinta es el impacto en precios, inflación o sentimiento de mercado, que sí puede afectarle como al resto.

Mientras tanto, el crudo sigue cotizando en niveles elevados. El Brent se movía en torno a los 107 dólares por barril y el WTI cerca de los 104 dólares, cifras que reflejan que la prima de riesgo sigue plenamente viva. Aunque algunos países como Reino Unido, Francia, Alemania o Japón ya han mostrado disposición a contribuir a esfuerzos para asegurar el paso seguro por Ormuz, aún no está claro quién asumiría realmente el liderazgo, con qué medios y en qué calendario.

El problema de fondo es simple: EEUU puede permitirse mirar más el coste militar y político; Asia no puede permitirse ignorar el coste energético.

La conclusión es bastante clara. Trump está empujando a otros países a asumir el coste de Ormuz porque sabe que no todos se juegan lo mismo. Para Asia, el estrecho es una cuestión crítica de suministro. Para Estados Unidos, es más un problema de precio, de liderazgo geopolítico y de gestión del conflicto. Y esa diferencia explica buena parte de la tensión actual entre aliados y del nerviosismo que sigue dominando al mercado del petróleo.

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