Según Morgan Stanley, el petróleo está muy lejos de arrastrar las acciones a un mercado bajista.
- Berkshire Hathaway reduce ligeramente su montaña de liquidez hasta unos 373.300 M$, en el último acto de Warren Buffett como CEO.
- Greg Abel confirma que mantendrá la filosofía de asignación de capital de Buffett, con foco en grandes posiciones en EE.UU. y Japón.
- La aseguradora atraviesa un contexto más débil y Kraft Heinz se reconoce como una inversión “decepcionante”, mientras se abre la puerta a desinversiones.
Menos caja, mismo ADN de inversión
El relevo formal en Berkshire Hathaway llega con un mensaje claro: la transición de poder de Warren Buffett a Greg Abel no implica un giro brusco en la filosofía de la compañía. En su primera carta anual a los accionistas, Abel subraya que la forma de tomar decisiones y asignar capital seguirá la senda marcada por Buffett “a perpetuidad”, al tiempo que recuerda que el ahora presidente continuará yendo a la oficina cinco días a la semana y participando en las decisiones clave.
A 31 de diciembre de 2025, la posición de efectivo y equivalentes alcanzaba unos 373.300 M$, algo por debajo del récord del tercer trimestre pero todavía un 11,7% por encima del cierre de 2024. Abel insiste en que este nivel de caja no debe interpretarse como una retirada de la inversión, sino como resultado de la disciplina a la hora de esperar oportunidades atractivas. Pese a defender las recompras como herramienta relevante, Berkshire encadena ya seis trimestres sin recomprar acciones propias.
Cartera concentrada en EE.UU. y Japón
El nuevo CEO recuerda que una parte muy relevante del capital está invertida en un puñado de grandes compañías estadounidenses: Apple, American Express, Coca-Cola y Moody’s, con un valor de mercado conjunto cercano a los 158.600 M$. La intención es mantener este enfoque concentrado, con pocos movimientos salvo que cambien de forma material las perspectivas de largo plazo.
La misma lógica se aplica a Japón, donde Berkshire ha construido posiciones significativas en los grandes trading houses —Mitsubishi, Itochu, Mitsui, Marubeni y Sumitomo— con un valor agregado de unos 35.000 M$. Abel sitúa estas participaciones al nivel de importancia de las principales apuestas en Estados Unidos, reforzando la idea de un portafolio núcleo basado en pocos nombres de calidad con horizonte estructural.
Errores, seguros bajo presión y margen de mejora
Abel también reconoce, siguiendo el tono habitual de Buffett, que no todo ha sido acierto. Destaca la inversión en Kraft Heinz como “decepcionante”, con una rentabilidad muy por debajo de lo que considerarían razonable, y recuerda que la propia compañía ha dejado abierta la puerta a una eventual venta de la participación de Berkshire.
En el frente operativo, las cifras de 2025 muestran una caída del beneficio neto trimestral y del beneficio operativo, muy condicionados por la debilidad en el negocio de seguros. Los ingresos por suscripción e inversiones en este segmento se redujeron de forma notable y la dirección admite que, mientras se revisa la política de precios y condiciones, es probable que Berkshire suscriba menos seguros generales durante un tiempo. Aun así, Abel recalca que el beneficio operativo de 2025 sigue por encima de la media de los últimos cinco años, lo que, a su juicio, demuestra la resiliencia del negocio subyacente y el potencial de mejora.
Reflexión Capital Bolsa
Para nosotros, el mensaje central es continuidad: Berkshire sigue siendo un vehículo de inversión paciente, con enormes recursos y capacidad de maniobra, pero sin prisa por desplegar capital a cualquier precio. La ausencia de recompras y la ligera reducción de caja no cambian esa foto de fondo.
En cartera, esta filosofía se traduce en un perfil claramente defensivo–compuesto: concentración en franquicias de altísima calidad, exposición creciente a Japón y tolerancia a periodos de menor crecimiento a cambio de estabilidad y opcionalidad futura.
Creemos que para el inversor de largo plazo Berkshire sigue teniendo sentido como pieza estructural, pero la expectativa de retornos extraordinarios a corto plazo debería moderarse: la tesis pasa por compounding y disciplina, no por grandes apuestas tácticas en un entorno de tipos altos e incertidumbre macro.