La apuesta "descabellada" de un inversor alcista del petróleo
- Kevin Muir defiende una tesis contraria: comprar energía justo cuando el petróleo se desploma.
- Brent y WTI han caído con fuerza por la expectativa de normalización tras el acuerdo EE.UU.-Irán.
- Su apuesta preferida no es solo el crudo, sino las acciones energéticas, que considera baratas.
El desplome del petróleo tras los avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán ha llevado al mercado a una conclusión aparentemente lógica: si vuelve el crudo iraní y se normaliza la oferta, los precios deberían seguir cayendo. Pero Kevin Muir, antiguo operador institucional y autor de The Macro Tourist, sostiene justo lo contrario: ahora es cuando empieza a tener sentido comprar energía.
Según recoge Barbara Kollmeyer, Brent y West Texas Intermediate han perdido alrededor de un 16% en apenas cinco sesiones, presionados por la expectativa de un acuerdo que permitiría a Irán vender petróleo de forma inmediata y acceder a incentivos económicos relevantes. La reacción bajista ha sido tan rápida que, para Muir, empieza a parecer demasiado obvia.
Cuando la operación parece demasiado fácil
Muir reconoce que comprar energía en este momento puede parecer una decisión “insensata”. El mercado está descontando más oferta, menor tensión geopolítica y una posible caída adicional del barril. Sin embargo, su experiencia le lleva a desconfiar de las operaciones que parecen demasiado claras para todos.
Su argumento parte de una idea sencilla: si todo el mundo espera que el petróleo caiga tras el acuerdo, buena parte de esa expectativa podría estar ya incorporada en el precio. Además, considera que el mercado está ignorando un factor importante: los inventarios globales siguen bajos y muchos gobiernos tendrán que recomponer reservas estratégicas tras haberlas utilizado durante la crisis energética.
La tesis alcista no niega la normalización de la oferta; cuestiona que el mercado haya descontado demasiado rápido un escenario bajista sin tener en cuenta la necesidad futura de reconstruir inventarios.
Más atractivo en acciones energéticas que en el crudo
Para expresar esta visión, Muir acepta que se puede recurrir a futuros sobre Brent o a vehículos como el United States Brent Oil Fund. Sin embargo, su preferencia está en las acciones energéticas, que considera más atractivas por valoración.
El sector energético del S&P 500 llegó a cotizar a unas 20 veces beneficios durante los primeros meses de la guerra, pero ahora se habría comprimido hasta unas 12 veces. Muir cree que los beneficios del sector pueden mejorar gradualmente en los próximos meses y que el múltiplo podría expandirse hacia niveles cercanos a 16 veces.
Ese escenario convertiría a las energéticas en una operación de recuperación doble: por un lado, posible estabilización o rebote del petróleo; por otro, mejora de valoración en compañías que han sido castigadas por el cambio brusco de narrativa.
La apuesta de Muir es contraria y arriesgada: comprar energía cuando el consenso acaba de girarse con fuerza a la baja. Precisamente por eso puede funcionar si el mercado ha exagerado la normalización.
La conclusión es que el petróleo vuelve a ser una operación incómoda. La narrativa dominante apunta a más oferta y precios más bajos, pero la combinación de inventarios reducidos, reposición de reservas y valoraciones deprimidas en energéticas deja margen para una recuperación si el consenso bajista se ha pasado de frenada.