Goldman Sachs: La producción de crudo del Golfo podría recuperarse rápidamente tras la apertura del estrecho de Ormuz.

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Capitalbolsa | 24 abr, 2026 08:39 - Actualizado: 08:40
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Puntos clave
  • Goldman Sachs cree que la producción del Golfo podría recuperarse con rapidez si Ormuz se reabre de forma estable.
  • El principal problema no sería solo producir petróleo, sino transportarlo al mercado por la escasez de buques disponibles.
  • Cuanto más dure el cierre, mayor será el riesgo de daños persistentes en pozos, logística y capacidad de suministro.

Goldman Sachs considera que la producción de crudo del Golfo podría recuperarse de forma relativamente rápida una vez que se reabra el estrecho de Ormuz, aunque advierte de que el regreso completo a los niveles previos a la guerra no será automático. La clave estará en la duración del cierre, el estado de los pozos y la capacidad real para transportar el petróleo hacia los mercados internacionales.

Según la estimación recogida por Goldman Sachs, alrededor de 14,5 millones de barriles diarios de producción de crudo del Golfo quedaron paralizados en abril, lo que equivale aproximadamente al 57% del suministro anterior al conflicto. La lectura positiva es que buena parte de esos cierres habrían sido preventivos, más relacionados con decisiones operativas y de seguridad que con daños físicos masivos en los yacimientos.

Una recuperación posible, pero no inmediata

La diferencia es importante. Si las instalaciones petroleras permanecen en buen estado, la producción puede reactivarse con mucha más rapidez que en un escenario de destrucción amplia de infraestructuras. Goldman Sachs señala que una reapertura segura y sostenida de Ormuz, sin nuevos ataques contra instalaciones energéticas, permitiría recuperar una parte significativa de la oferta en cuestión de meses.

Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos aparecen como los países mejor posicionados para acelerar la producción, gracias a su infraestructura, su capacidad excedentaria y su mayor margen operativo. En cambio, Irán e Irak afrontan más obstáculos, tanto por las características de sus yacimientos como por limitaciones logísticas, políticas y, en el caso iraní, por el impacto de las sanciones internacionales.

El mensaje de Goldman Sachs es constructivo a medio plazo, pero no elimina la tensión inmediata: que el petróleo pueda volver no significa que vuelva de golpe ni en las mismas condiciones previas al conflicto.

El cuello de botella está también en los buques

Uno de los principales riesgos identificados por Goldman Sachs está en la disponibilidad de buques cisterna. La capacidad de petroleros vacíos en el Golfo se habría reducido en unos 130 millones de barriles, cerca de un 50%. Esto significa que, incluso si los pozos vuelven a producir, la capacidad física para mover ese crudo hacia el mercado global seguirá limitada durante un tiempo.

Este punto es esencial para entender la reacción de los precios. La reapertura de Ormuz aliviaría la presión, pero la normalización de las exportaciones dependería de que la cadena logística vuelva a funcionar con fluidez. En otras palabras, el mercado no solo necesita petróleo disponible; necesita barcos, rutas seguras, seguros marítimos operativos y compradores dispuestos a asumir el riesgo.

Los pozos también pueden deteriorarse

Goldman Sachs también advierte de que los cierres prolongados de pozos pueden reducir los caudales, especialmente en yacimientos de baja presión. En esos casos, la recuperación puede exigir trabajos de reacondicionamiento antes de volver a los niveles normales de producción.

Según las previsiones manejadas por el banco, los productores del Golfo podrían recuperar alrededor del 70% de la producción perdida en los tres meses posteriores a la reapertura del estrecho y cerca del 88% en un plazo de seis meses. Son cifras relevantes, pero también muestran que una parte del suministro tardaría más en volver.

La variable crítica es el tiempo. Cada mes adicional de interrupción aumenta el riesgo de que una crisis inicialmente logística se convierta en un problema más estructural para la oferta mundial de crudo.

Para el mercado petrolero, la conclusión es clara: la reapertura de Ormuz sería un factor bajista para los precios, pero no resolvería de inmediato todos los desequilibrios. La recuperación de la oferta dependerá de tres elementos: ausencia de nuevos ataques, capacidad de transporte suficiente y estado operativo de los pozos tras semanas de cierre.

Por eso, aunque el análisis de Goldman Sachs introduce una nota de alivio a medio plazo, el corto plazo sigue siendo frágil. Mientras una parte tan significativa de la producción del Golfo permanezca fuera de servicio, el petróleo seguirá incorporando una prima de riesgo elevada.

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