Goldman dispara su previsión del oro a 5.400 dólares y refuerza el sesgo alcista
- Goldman eleva su previsión para el oro a 5.400 $/onza a cierre de 2026, 500 dólares más.
- La demanda privada gana peso, con el oro pasando de activo táctico a posición estratégica.
- Los bancos centrales siguen comprando, especialmente en economías emergentes.
Goldman Sachs ha vuelto a agitar el mercado de materias primas al elevar su previsión para el precio del oro a 5.400 dólares por onza en diciembre de 2026, desde los 4.900 dólares estimados anteriormente. Según explica la entidad, el nuevo escenario responde a una combinación cada vez más clara de mayor demanda privada y compras estructurales por parte de los bancos centrales.
El banco considera que el oro está entrando en una nueva fase del ciclo, en la que deja de ser visto únicamente como una apuesta táctica ligada a movimientos de tipos o del dólar, para convertirse en un activo estratégico dentro de las carteras. Este cambio de enfoque estaría impulsado por la necesidad de diversificación, el aumento de la incertidumbre geopolítica y las dudas sobre la sostenibilidad del proceso de desinflación global.
Goldman señala que la asignación privada hacia el oro está pasando de un interés puntual a una posición más estructural, lo que refuerza la base de demanda a medio plazo y reduce la dependencia de flujos puramente especulativos.
Los bancos centrales, ancla clave del mercado
Junto al inversor privado, el otro gran pilar del escenario alcista es el sector oficial. Goldman espera que los bancos centrales compren una media de 60 toneladas de oro en 2026, con las economías emergentes liderando estas adquisiciones.
La entidad subraya que esta demanda no es coyuntural ni dependiente del precio, sino parte de una diversificación estructural de reservas. El objetivo sería reducir la dependencia de las divisas tradicionales y reforzar activos percibidos como refugio en un entorno geopolítico más fragmentado.
Este matiz es clave: al tratarse de una demanda estructural, el oro gana un soporte de largo plazo que hace al mercado menos vulnerable a correcciones profundas ligadas a cambios puntuales de sentimiento.
Oferta ajustada y demanda más “pegajosa”
La revisión al alza de Goldman también implica una visión más ajustada del equilibrio entre oferta minera, reciclaje y demanda incremental. Según el banco, las compras oficiales y la mejora en la participación de inversores privados ayudarán a absorber la oferta incluso en fases en las que se reduzca el componente especulativo.
En este contexto, Goldman introduce la idea de una demanda más “pegajosa”: los bancos centrales siguen acumulando y los inversores privados empiezan a hacerlo de forma más decidida. El resultado es un entorno de precios más resistente, con correcciones potencialmente más limitadas que en ciclos anteriores.
Para los mercados, el mensaje es claro: el potencial alcista del oro ya no depende solo de movimientos a corto plazo en los tipos de interés o en el dólar. Mientras se mantenga la acumulación de bancos centrales y la diversificación privada, el metal precioso podría seguir encontrando apoyo estructural en el medio plazo.
En definitiva, la nueva previsión de Goldman refuerza la narrativa de que el oro está dejando atrás un ciclo puramente táctico para consolidarse como activo estratégico en un mundo más incierto y fragmentado, con la demanda oficial y privada actuando como pilares de su tendencia a largo plazo.