El oro pierde fuerza tras el fracaso de las conversaciones entre EE.UU. e Irán
- El oro arranca la jornada con presión tras el fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
- La tregua se mantiene, pero el riesgo de una nueva escalada y el repunte de las apuestas hawkish sobre bancos centrales limitan el avance del metal.
- Por ahora, el precio sigue consolidando en rango a la espera de un nuevo catalizador claro.
El oro ha comenzado la sesión con tono más débil después de que las conversaciones del fin de semana entre Estados Unidos e Irán terminaran sin acuerdo. No era un desenlace especialmente sorprendente. Las posiciones de ambas partes seguían demasiado alejadas como para esperar una resolución rápida en la primera ronda, pero el mercado sí confiaba al menos en mantener viva la expectativa de una desescalada algo más clara.
De momento, ese escenario sigue incompleto. Existen informaciones sobre contactos diplomáticos informales entre Washington y Teherán, pero no hay todavía una fecha oficial para una nueva ronda de negociaciones. La parte positiva es que el alto el fuego sigue aguantando. La negativa es que la decisión de Trump de bloquear los puertos iraníes vuelve a elevar el riesgo de una nueva escalada y mantiene al mercado en estado de alerta.
Más tensión geopolítica, pero también más presión por tipos
La lectura fundamental del oro vuelve a complicarse porque chocan dos fuerzas distintas. Por un lado, el riesgo geopolítico debería seguir dando apoyo al metal como activo refugio. Pero, por otro, han regresado con fuerza las apuestas más agresivas sobre los bancos centrales, algo que está pesando sobre su cotización.
Ese es el punto clave. Si el mercado vuelve a descontar tipos más altos durante más tiempo por el impacto inflacionista del conflicto y del encarecimiento de la energía, el oro pierde parte de su atractivo relativo a corto plazo. En otras palabras, el miedo geopolítico ayuda, pero el endurecimiento de expectativas monetarias le pone techo.
Ahora mismo el oro está atrapado entre dos narrativas: refugio por tensión geopolítica y presión bajista por el retorno de un discurso más hawkish en tipos.
En gráfico diario, consolidación por debajo de una resistencia importante
En el gráfico diario, el precio sigue consolidando por debajo de la zona de 4.800. La principal resistencia visible se sitúa ahora en la directriz cercana a los 5.000. Si el oro llega hasta esa área, es razonable esperar que aparezcan ventas, con un riesgo bien definido por encima de esa línea, buscando una corrección hacia la gran tendencia alcista de fondo.
En el lado contrario, los compradores seguirán vigilando una posible ruptura de esa zona para reforzar las apuestas alcistas y abrir la puerta a nuevos máximos. Por ahora, sin embargo, el gráfico diario no está dando una señal limpia de continuación inmediata. Lo que transmite es más bien una fase de pausa y digestión del último tramo de subida.
En 4 horas y 1 hora, el sesgo de corto plazo se ha enfriado
El gráfico de 4 horas muestra un deterioro técnico algo más visible. El precio ha perforado la directriz alcista que venía sosteniendo el impulso comprador y ahora se mueve bajo una línea de tendencia bajista que define el retroceso actual. Mientras esa estructura siga vigente, los vendedores pueden seguir intentando extender la corrección hacia la zona de 4.553.
La clave para los compradores sería recuperar esa directriz bajista. Si lo consiguen, volvería a abrirse la opción de un movimiento hacia la zona de 5.000. Mientras no ocurra, el oro sigue en una fase de ajuste más que de aceleración alcista.
En el gráfico de 1 hora, además, el precio ha cerrado el hueco de apertura y esa área está actuando ahora como resistencia. Es una referencia bastante clara para el muy corto plazo. Si el metal no logra superarla con solvencia, los vendedores seguirán teniendo un punto táctico razonable desde el que presionar. Si rompe al alza, en cambio, los compradores ganarían convicción para volver a mirar hacia máximos.
La sensación técnica es bastante limpia: el oro no está roto, pero ha perdido impulso y necesita un nuevo catalizador para salir del rango con claridad.
El mercado mira al IPP y al paro, pero sigue mandando Irán
En las próximas sesiones habrá referencias macro relevantes en Estados Unidos, especialmente el IPP y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo. Son datos que pueden alterar las expectativas de tipos y, por tanto, influir directamente en el comportamiento del oro.
Aun así, el foco principal del mercado sigue siendo claramente geopolítico. Mientras no haya avances tangibles entre Estados Unidos e Irán o una ruptura evidente del alto el fuego, el metal probablemente continuará moviéndose dentro de un rango amplio, reaccionando con rapidez a cada titular pero sin una dirección completamente definida.