El alivio entre EE.UU. e Irán impulsa al oro hacia los 4.337 dólares
- El oro rebota con fuerza tras el alivio geopolítico entre Estados Unidos e Irán.
- La caída del petróleo mejora las expectativas de inflación y favorece al metal precioso.
- La media móvil de 200 días, situada cerca de los 4.450 dólares, sigue siendo la resistencia clave.
El oro ha comenzado la semana con un fuerte repunte, apoyado por el optimismo generado tras el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán. Según Justin Low, los metales preciosos se han visto favorecidos por la mejora del apetito por el riesgo y por la expectativa de que la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz reduzca la presión sobre los precios energéticos.
El movimiento es relevante porque el oro venía de varias semanas complicadas, penalizado por una combinación de tipos altos, fortaleza del dólar y presión técnica. Ahora, la caída del petróleo empieza a cambiar parcialmente el escenario: si el crudo retrocede, las perspectivas de inflación se moderan y los bancos centrales podrían adoptar una posición menos restrictiva. Según Justin Low, ese giro es uno de los principales motores de cualquier recuperación sostenida del metal precioso.
Un rebote potente, pero todavía incompleto
El oro sube cerca de un 3%, hasta situarse en torno a los 4.337 dólares por onza. Desde el punto de vista técnico, la señal positiva es que el precio está reaccionando con fuerza tras haber perforado brevemente los mínimos de marzo la semana pasada. Esa recuperación empieza a dibujar un posible doble suelo, una figura que podría favorecer a los compradores si se confirma en próximas sesiones.
Sin embargo, como advierte Justin Low, el obstáculo principal sigue estando por encima. La media móvil de 200 días, actualmente próxima a los 4.450 dólares, es el nivel que los alcistas necesitan recuperar para empezar a neutralizar el sesgo bajista iniciado a comienzos de mes.
La Fed y el petróleo, claves para el siguiente movimiento
La caída del oro por debajo de sus principales medias móviles diarias tras el último informe de empleo de Estados Unidos marcó un deterioro técnico importante. Según Justin Low, fue la primera vez desde octubre de 2023 que el metal precioso descendía por debajo de ambas referencias clave, lo que explica por qué los compradores necesitan ahora una confirmación más contundente.
El siguiente tramo dependerá, en buena medida, de dos factores: la evolución del petróleo y la interpretación de los bancos centrales. Si el retroceso del crudo se consolida y reduce la presión inflacionista, el mercado podría empezar a descontar una Fed menos agresiva. Ese escenario sería favorable para el oro, ya que reduce el atractivo relativo de los activos con rentabilidad y mejora el contexto para los metales preciosos.
Ormuz sigue siendo el punto sensible
El acuerdo entre Washington y Teherán contempla una reapertura controlada del Estrecho de Ormuz, que se produciría de forma gradual durante los próximos 30 días mientras Irán trabaja en la retirada de minas. Justin Low considera probable que aumente el flujo de tráfico marítimo, aunque duda de que se recupere por completo la normalidad previa a la guerra.
Ahí está el principal riesgo para los mercados. Si los datos oficiales transmiten una imagen de normalización, pero el tráfico real y la presión logística no mejoran al mismo ritmo, la reacción del petróleo podría volver a ser inestable. Y si el crudo repunta de nuevo, también podrían reactivarse las dudas sobre inflación y política monetaria.
En definitiva, el rebote del oro es importante, pero todavía no suficiente. La mejora geopolítica y la caída del petróleo apoyan al metal precioso, aunque la confirmación técnica sigue pendiente. Para que el movimiento gane credibilidad, los compradores deben recuperar la media de 200 días y demostrar que la caída de la semana pasada fue una ruptura falsa, no el inicio de una fase bajista más profunda.