La corrección del S&P 500 "se está acercando a su fin", afirma Mike Wilson de Morgan Stanley.

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Capitalbolsa | 30 mar, 2026 14:27 - Actualizado: 18:27
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Puntos clave
  • Morgan Stanley cree que la corrección del S&P 500 aún no ha terminado.
  • Mike Wilson ve menos complacencia que otros analistas, pero advierte del riesgo de tipos más altos.
  • El petróleo preocupa, aunque por ahora el verdadero foco del mercado sigue estando en los bonos.

La corrección de la bolsa estadounidense podría estar todavía lejos de concluir. Esa es la idea que defiende Mike Wilson, estratega jefe de renta variable estadounidense de Morgan Stanley, que considera que el ajuste del S&P 500 aún no ha agotado su recorrido pese a la caída ya acumulada desde los máximos de 2025.

Wilson subraya que el múltiplo precio-beneficio a futuro del índice se ha comprimido un 17% desde esos máximos, un ajuste que encaja con otras correcciones históricas registradas fuera de un entorno de recesión o de un ciclo agresivo de subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. El deterioro interno del mercado también ha sido relevante: aproximadamente la mitad de los valores del Russell 3000 cotizan ya al menos un 20% por debajo de sus máximos de las últimas 52 semanas.

La tesis de Morgan Stanley no es que el mercado esté ignorando el problema del petróleo, sino que gran parte de ese impacto ya se ha descontado. El riesgo ahora es que la presión energética termine trasladándose a una política monetaria más dura y a una subida adicional de las rentabilidades de la deuda.

Un shock petrolero distinto a otros

Wilson marca varias diferencias frente a anteriores crisis ligadas al crudo. La primera es que el crecimiento de los beneficios empresariales sigue acelerándose, en lugar de deteriorarse o entrar en terreno negativo como sucedió en otros episodios. La segunda es que el movimiento del petróleo, aunque intenso, ha sido hasta ahora menos violento que en shocks pasados. Y la tercera es que, a juicio del banco, las probabilidades de normalización del tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz siguen siendo superiores a las de una entrada en recesión de la economía estadounidense.

En paralelo, los estrategas de materias primas de Morgan Stanley siguen contemplando un escenario en el que el Brent pueda alcanzar los 110 dólares por barril en el segundo trimestre antes de corregir posteriormente hacia la zona de 80 dólares. Eso sugiere que el mercado energético podría seguir tensionado en el corto plazo, aunque no necesariamente de forma estructural.

El verdadero peligro: los tipos

Donde Wilson sí pone el acento es en la sensibilidad del mercado a los tipos de interés. Según su análisis, la correlación inversa entre bonos y bolsa se sitúa en niveles muy marcados, y la exposición de la renta variable a un nuevo repunte de rentabilidades es la más alta de los últimos años. En otras palabras, el mercado puede soportar cierto encarecimiento del crudo, pero tiene mucho más difícil absorber una nueva subida de los rendimientos de la deuda.

El bono estadounidense a diez años se aproxima otra vez al 4,5%, un nivel que el año pasado ya resultó políticamente incómodo para la Casa Blanca. Si esa referencia vuelve a romper al alza con fuerza, la presión sobre las valoraciones podría aumentar, especialmente en los segmentos de crecimiento y tecnología.

En resumen, Morgan Stanley no niega que el mercado haya sufrido una corrección seria, pero tampoco compra la idea de que el suelo esté ya asegurado. El petróleo es un problema, sí, pero el verdadero factor que puede prolongar las caídas es un endurecimiento adicional de las condiciones financieras. Y ahí, según Wilson, todavía no está dicha la última palabra.

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