Julius Baer ve atrás el pico del shock petrolero, pero advierte que el mercado sigue sin convicción

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Capitalbolsa | 10 abr, 2026 16:38
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Puntos clave
  • La semana dejó un giro radical en mercado: del miedo por la guerra a un fuerte rally de alivio tras la tregua entre EE.UU. e Irán.
  • El petróleo se desplomó desde niveles superiores a 110 dólares hacia la zona baja de los 90, impulsando bolsas y deuda.
  • Julius Baer cree que el peor momento del shock energético podría haber quedado atrás, aunque la tregua sigue siendo frágil.

La semana del 6 de abril dejó uno de esos movimientos que explican por qué el mercado puede pasar del pánico al alivio en cuestión de horas. Según Christian Gattiker, director de análisis de Julius Baer, lo que comenzó como otra semana dominada por el estrés geopolítico, la presión sobre el suministro energético y el miedo a una nueva escalada en la guerra con Irán, terminó transformándose en un violento rally de alivio tras el anuncio de una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán.

Ese cambio de guion fue total. La posibilidad de una reapertura condicionada del estrecho de Ormuz y el alto el fuego temporal alteraron de golpe la narrativa dominante en el mercado, que pasó de descontar un escenario de shock prolongado a abrazar la idea de una salida temporal del conflicto.

Del estrés bélico al rally de alivio

La reacción fue inmediata. El petróleo, que había cotizado en torno o por encima de los 110 dólares, se desplomó con fuerza hacia la franja baja de los 90 dólares. Ese movimiento actuó como catalizador para una subida generalizada de las bolsas y una caída de las rentabilidades de la deuda, en un claro giro hacia un entorno algo menos defensivo.

Julius Baer subraya que esta reacción no fue solo fundamental, sino también técnica. Durante las semanas previas se había acumulado mucho posicionamiento defensivo, con inversores reduciendo riesgo y cubriéndose frente a una agravación del conflicto. Cuando llegó la noticia de la tregua, se produjo una rápida descompresión de posiciones, con cierres de cortos y deshacimiento de coberturas que amplificaron el rebote.

El mercado pasó del shock al squeeze en muy pocas horas. Y eso explica por qué el movimiento fue tan violento y tan transversal.

La tregua existe, pero la convicción sigue siendo baja

Pese al alivio, Julius Baer advierte de que la confianza en la duración del alto el fuego sigue siendo limitada. El acuerdo es explícitamente temporal y condicional, y el conflicto continúa lejos de estar resuelto. Eso deja al mercado en una situación incómoda: hay menos miedo extremo, pero todavía no hay convicción suficiente como para hablar de estabilidad real.

Gattiker resume bien esa sensación al señalar que seguimos claramente en “territorio de traders”. Es decir, el mercado continúa moviéndose más por sentimiento, flujo y posicionamiento que por una visión sólida y duradera del escenario. Esa es una diferencia importante, porque los rallies construidos sobre cobertura y alivio suelen ser rápidos, pero no siempre sólidos.

Julius Baer ve atrás el pico del shock energético

Uno de los mensajes más relevantes del análisis es que, según los expertos en energía de Julius Baer, el pico de disrupción en el suministro global podría haber quedado atrás. Incluso en los momentos más tensos del conflicto, los flujos por Ormuz nunca se detuvieron por completo, y las rutas alternativas, junto con mecanismos de reapertura parcial, ayudaron a amortiguar el golpe.

Eso refuerza la tesis de un pico intenso pero corto, más que la de una crisis energética prolongada. En otras palabras, el banco considera que el shock del petróleo ha sido severo, sí, pero probablemente no estructural. Y esa lectura ayuda a entender por qué el mercado ha reaccionado con tanta fuerza al menor indicio de desescalada.

La macro aguanta, pero la inflación sigue siendo el riesgo

En el plano macroeconómico, Julius Baer describe una economía global que se dobla, pero no se rompe. Los indicadores de actividad, especialmente en servicios y en Estados Unidos, siguen mostrando resistencia pese al repunte de la energía. Esa fortaleza relativa ha servido de contrapeso al deterioro geopolítico y ha evitado que el mercado entre de lleno en un escenario de recesión inminente.

Sin embargo, el riesgo no ha desaparecido. La gran variable a vigilar sigue siendo la transmisión de la energía a la inflación, una cuestión clave para bancos centrales que ya estaban lidiando con un entorno de elevada incertidumbre. Si el shock energético deja efectos más persistentes sobre precios, la política monetaria seguirá bajo presión.

La semana, además, estuvo condicionada por festivos en varias plazas, lo que redujo la liquidez y probablemente amplificó la magnitud de los movimientos. Mientras tanto, el flujo de noticias corporativas pasó a un segundo plano por el periodo de blackout, dejando claro que, en este momento, la macro y la geopolítica siguen mandando mucho más que los factores micro.

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